Sigue a ShaniShaktiAnanda en Facebook



viernes, 22 de julio de 2022

El estrés oculto

 Autor: ShaniShaktiAnanda

¿Sabías que tener estrés no solo significa estar preocupado por algo?

Asociamos, de forma muy limitada, el estar estresado con tener algún problema y estar preocupado. Por eso podemos estar enfermos y descartarnos inapropiadamente al estrés como origen.

El estrés siempre es una sobrecarga de algún sistema para intentar volver al equilibrio del cual se le sacó. Puede ser una enfermedad, un golpe, algo agudo (puntual, eventual) que se resuelve y listo (a este se le llama eustrés); o por el contrario puede ser un estrés crónico que tarda mucho en resolverse, muchas veces porque no lo identificamos. El crónico (a este se le llama distrés) es el que enferma. 

Pero este estrés que enferma puede estar ocurriendo más allá de tu mente, de tus emociones y realmente puede pasar desapercibido para ti.

Somos seres integrales, formados por varias partes (o cuerpos) que se integran entre sí. Si uno de ellos falla, pues podemos fallar integralmente. Si uno de ellos se estresa, va a afectar a otros.

Todo sanador integral debe reconocer que podemos sufrir varios tipos de estrés:

1. Estrés físico

2. Estrés orgánico/fisiológico

3. Estrés mental (el más conocido)

4. Estrés emocional (a veces confundido con el mental)

5. Estrés energético (energía vital, chakras)

6. Estrés álmico (a lo mejor aquí ya comenzaste a arrugar la cara) y

7. Estrés kármico.

 

No voy a describir en este escrito los tipos de estrés, primero porque pueden ser más complejos de lo que puedo aclarar en pocas líneas; y segundo porque no quiero dar la intención de que algo de esto se puede auto-tratar con el simple hecho de comprender el concepto.

Pero sí puedo decir que por acciones médicas y terapéuticas posiblemente se traten los cuatro primeros tipos de estrés. Los otros tres se deben abordar desde la Sanación Integral. De cualquier manera, debes buscar ayuda

Pero atención, muchas veces encontrarás a terapeutas y sanadores que se dicen holísticos o integrales únicamente porque saben varias técnicas. Ser holístico o integral no es cuestión de tener muchas herramientas, sino que es realmente entender la sinergia que hay entre todas nuestras partes, para saber dónde buscar, qué buscar y luego qué proponer con lo que se encontró.

Debe ser una prioridad para ti evaluar en tu vida los puntos de estrés de forma muy cuidadosa, ya que se puede afirmar que el estrés, en cualquiera de sus tipos, es el origen de cualquier malestar, enfermedad, dolencia, preocupación, frustración, como lo quieras llamar.

Si necesitas ayuda, contáctame.

Dios les bendiga.

Namasté.

ShaniShaktiAnanda
Original:  XXXX AS. (22 de julio del 2022)
http://pagr777.blogspot.com/
http://cartelesmaestros.blogspot.com/
Instagram @ShanisShaktiAnanda @CoachEnergéticoIntegral
Palabras-claves: estrés, eustrés, distrés, enfermedad, malestar, integralidad, holístico, integral, sanación, medico, terapeuta, sanador

miércoles, 20 de julio de 2022

¿Por qué insisto con lo espiritual?

Autor: Pedro A. Gómez Ruzzo
 
Muchas personas que me conocieron y las que me conocen, pudieran asegurar que soy un hombre bastante normal.

Soy algo serio y formal. Difícil de abordar al comienzo, también. Pero una vez que me conocen, suelo ser amable y llevadero.

Una de las cosas malas que pudieran decir de mí, es que soy muy intenso cuando abordo algunos temas: tanto profesionales (tecnológicos) como humanos (espirituales).


Y en los temas espirituales, es donde me he desenvuelto en estos últimos años con más intensidad e insistencia que nunca. Y lo he hecho no porque haya descubierto un ámbito nuevo en mi vida. Muy por el contrario, he vivido en estos temas espirituales, religiosos, místicos y paranormales desde muy niño (antes de mis 10 años de edad). A la espiritualidad la abordo con intensidad e insistencia, porque “he visto mucha agua correr debajo del puente”; y esas cosas las suelo defender desde una amplia experiencia de vida.

Mucha gente que no conoce detalles de mi niñez y de mi juventud, supone que ahora estoy en la parte espiritual porque “me han pasado cosas difíciles en la vida” o porque “me cansé de la vida que llevaba y ahora cambié la forma de ver las cosas”.

Totalmente equivocados. Aunque si bien me han pasado cosas difíciles como le pudieron haber pasado a cualquiera; pude haberme quedado viviendo muy bien mi vida profesional; no me iba nada mal. Pero la vida me ha rescatado, haciendo valer con aquellos que me formé desde muy pequeño. Como para justificar su inversión; digo yo.

Y esa vehemencia en argumentar la necesidad de llevar una vida espiritual mientras vivimos, viene de algunas cosas particulares; una de ellas es la que quiero descubrir aquí.

Me ha ayudado mucho el conocer, con certeza, qué sucede luego de morir; y cómo se puede estar en el más allá si no se aprovechó la vida terrenal desde un punto de vista espiritual. Eso me autoriza para poder “advertir” (algunos dirían “asustar”) a los demás.

Y digo certeza, porque desde muy pequeño me comunico con seres de otros planos (incluyendo difuntos).

Los detalles de esta capacidad extrasensorial no los voy a exponer aquí. Pero puedo decirles que con esta capacidad, desde muy pequeño, pasé por períodos bien definidos. Primero sentí terror por esta capacidad. Luego me la negué y más tarde la ignoré.

Pero llegó el momento en el cual, enfrentándome a las pruebas de validación irrefutables a lo largo de toda mi vida, no pude más que aprender a vivir con esa capacidad. Llegó el punto donde seguir ignorando esta capacidad hubiera sido tonto.

Afortunadamente, fue un proceso de aceptación cabal; que me permitió no sentirme más ni mejor que nadie (a veces sí en franca desventaja); y nunca lo tomé como un “espectáculo de circo” del cual pude haber sacado mucho provecho.

Esto mismo me permitió aprender a vivir de forma bastante normal. Nadie imaginaría que el muchacho aquel, estudiante y luego profesional universitario, además de trabajador dedicado; tuviera "esas cosas”.

Pero sí, las tenía. Y por eso, cuando digo que "he visto” a seres que han muerto, desesperados por haber perdido su reencarnación, sintiéndose “desnudos y desamparados”; pues sé de lo que hablo.

La gente ha comprado a “vendedores deshonestos” la idea de que tanto la espiritualidad como la religiosidad hacen felices a las personas aquí en la Tierra. Pero yo les aseguro que vivir espiritualmente mientras estamos aquí, nos va a dar el máximo provecho en esta vida al morir. Si quieres simplemente vivir feliz, vive terrenalmente y listo.

Pero no solo trae problemas el no vivir espiritualmente. Sino que más de una persona ha vivido “creyendo llevar una vida espiritual” y al morir se da cuenta de que perdió el tiempo. Mejor hubiera sido no haber hecho nada. Su estado en el más allá resulta peor que si hubiera ignorado totalmente su espiritualidad.

¡Dios!; yo sí les puedo decir "con los pelos del burro en la mano", lo importante que es vivir espiritualmente.

Si bien me estoy confesando ahora con muchos de ustedes; este argumento de mi capacidad extrasensorial nunca lo he explotado. Yo pienso que vivir espiritualmente hay que hacerlo porque nace del alma, porque es una necesidad de nuestro espíritu y porque amamos a Dios y no queremos defraudarlo; no por el susto de una existencia luego de la muerte metafóricamente en el infierno.

Y digo metafóricamente, porque el estado en el que puede quedar un alma, puede ser peor de lo que podemos imaginar como infierno.

Pero si este miedo a la existencia después de la muerte le sirve a alguien, aquí lo dejo. Busquen crecer espiritualmente mientras sigan vivos; después de morir, no es mucho lo que se puede hacer.

En este punto, alguno pensará que eso no es así, que estoy equivocado o que estoy fanatizando. Luego de morir lo sabrás. Cerrar los ojos en la oscuridad no espanta a los fantasmas, solo te hacen creer que no existen. Si compraste la idea de que todo es hermoso luego de morir, te informo que no hay cambio ni devolución cuando te des cuenta.

Espero que los que me conocían antes, no comiencen a verme de forma extraña a partir de ahora; sigo siendo el mismo que conocieron alguna vez.

Por cierto, si esto inquieta sus pensamientos no se preocupen; la mente desaparece totalmente al morir.

Namasté

Pedro A. Gómez Ruzzo.
Master Reiki Usui-Tibetano, Karuna Ki
Original: 01 de abril del 2015
Modificado y publicado: 20 de julio del 2022
http://cartelesmaestros.blogspot.com/
Instagram @ShanisShaktiAnanda @EscuelaparaelAlma.ssa @esteservidor
Palabras-claves: muertos, desencarnados, extrasensorialidad, espiritualidad, religiosidad. mente, existencia después de la muerte

viernes, 15 de julio de 2022

Estrés: el enemigo aceptado

Autor: ShaniShaktiAnanda

Definamos, de entrada, que vamos a referirnos del estrés patológico. Sí, hay dos tipos de estrés: el que nos permite responder a exigencias puntuales de la vida (eustrés), necesario y útil; y el estrés que no nos sirve, que es generalmente crónico y que nos daña en silencio (distrés)

Los estados de estrés (bueno o malo) son generalmente eventos adicionales y repentinos al comportamiento estable de nuestro ser. Cuando estos se disparan, utilizan energía adicional a la que normalmente utilizamos para funcionar usualmente.

Si este estado o situación de estrés se resuelve dentro del tiempo y la forma establecida por el mismo proceso que lo generó, la energía adicional que se emplea se saca de nuestras reservas energéticas y listo. En el curso normal de nuestra vida, nuestras reservas se llenan de nuevo.

Pero si esta situación de estrés tarda más de lo normal en resolverse, el consumo de energía adicional puede agotar nuestra energía de reserva y entonces se comienza a utilizar nuestra “energía de funcionamiento sano”. Es allí cuando algunos de nuestros sistemas empiezan a quedarse sin energía y, por lo tanto, comienzan a fallar (todo proceso necesita energía suficiente para llevar a cabo correctamente). Llegamos entonces al nivel donde el estrés se comienza a manifestar en una enfermedad, malestar, sensación, cansancio, agotamiento, mal carácter, insomnio, etc. Simplemente, esos estados de estrés no resueltos gastan la energía que necesitaríamos para funcionar correctamente. En un estrés sostenido entramos en déficit energético, ya que se gasta energía de forma constante sin que se resuelva la situación.

Como nota mental, podemos asumir que si tuviéramos energía de reserva muy alta o infinita; pues el estrés, como proceso que consume energía adicional, no nos afectaría o lo haría mucho menos.


Tipos de energía

Aquí entro, como sanador, a considerar nuestra integralidad, más allá del cuerpo físico.

Desde esta Integralidad del Ser, donde somos: cuerpo físico/biológico, cuerpo mental, cuerpo emocional, cuerpo energético, cuerpo álmico, cuerpo kármico y cuerpo espiritual; tenemos tres tipos de energía.

Estos tipos de energías se usan indistintamente en todo nuestro Ser; aunque cada una tiene pertinencia especial en sistemas particulares, echando mano de las otras de ser necesario.

Dejo una tabla de referencia:

Tipo de energía

Nombre

Origen asociado

Pertinencia especial (no exclusiva)

Posible optimización de la energía

 

Algunas fuentes de estrés

Energía biológica

Molécula de Adenosín Trifosfato (ATP)

Cuerpo biológico: células – mitocondrias

Funciones orgánicas y mentales

Mejorar del ambiente alrededor de las células.

Aumentar de la densidad mitocondrial.

Asegurar los elementos utilizados en la producción del ATP.

Asegurar el suficiente descanso.

Otras.

Inflamación crónica de bajo grado.

Acidez metabólica.

Sedentarismo,

Nutrición deficiente.

Otras.

Energía vital

Ki/Chi/Prana

Cuerpo energético:

chakras/nadis

Funciones energéticas; conductuales; emociones; sentimientos; sistema endocrino

Adoptar conductas menos demandantes energéticamente.

Controlar nuestras emociones.

Ampliar conciencia del porqué nos suceden las cosas.

Practicar de rutinas/terapias energéticas.

Asegurar el suficiente descanso.

Otras.

Conductas reactivas.

Conductas evasivas.

“Perfeccionismo” más allá de querer hacer las cosas correctas y bien.

Emociones poco armónicas hacia situaciones y personas, sostenidas en el tiempo.

Otras.

Energía espiritual

Espíritu

Cuerpo espiritual

Funciones álmicas y kármicas

Adoptar conductas espirituales, que impliquen un estilo de vida realmente espiritual; más allá del “Dios me ama, yo lo amo”, “Dios ayúdame” y del “Agradecer a Dios”.

Ajustar de nuestra relación con Dios.

Practicar religiones de forma real, personal y comprometida (no me refiero a la práctica cultura/social)

Otras.

Estilos de vida enfocados principalmente a metas terrenales (físicas, económicas, mentales, emocionales y de bienestar)

Conductas kármicas negativas (en generación y/o en contagio)

Expectativas/apegos.

Otras.

Tabla 1. Referencias de los tipos de energía en nuestro Ser Integral. v.1.1 (©PAGR –SSA)

 Y estos tres tipos de energías son las que se agotan o las que no tenemos suficiente.

El estrés, que se puede dar en cualquier parte de nuestro Ser, agota las energías y eso produce mal funcionamiento en nosotros.

Conocíamos el estrés mental, recientemente el estrés biológico; pero el estrés puede ser también emocional, energético, álmico y kármico.


Fuentes de estrés

En la tabla anterior se destacan algunas de las fuentes de estrés que desgastan nuestras energías, por los menos las fuentes de estrés más comunes en la actualidad:

  • Inflamación crónica de bajo grado.
  • Acidez metabólica.
  • Sedentarismo.
  • Nutrición deficiente.
  • Conductas reactivas.
  • Conductas evasivas.
  • “Perfeccionismo” más allá de querer hacer las cosas correctas y bien.
  • Emociones poco armónicas hacia situaciones o personas, sostenidas en el tiempo.
  • Estilo de vida enfocado principalmente a metas terrenales (físicas, económicas, mentales, emocionales y de bienestar)
  • Conductas kármicas negativas (en generación y/o en contagio)
  • Expectativas/apegos.

Estas son solo algunas fuentes de estrés; pero el problema real no es la cantidad, sino que muchas de ellas pasan desapercibidas o justificadas dentro del “ideal” (si bien patológico) de una conducta exitosa humana.

Es impresionante como nosotros, quienes nos decimos espirituales, gastamos todas nuestras energías siendo tan terrenales; porque si echamos otra mirada a las fuentes de estrés, todas son actitudes muy humanas.

Actuamos inclusive humanamente bien y nos estamos desgastando en contra absoluta de nuestro Ser.

Y el problema es que una sola fuente de estrés que descuidamos puede hacer mella en cualquier parte de nuestro Ser. Por eso no resulta sencillo encontrar el origen del porqué estoy sintiendo esto o aquello. Esta es la razón por la cual el diagnóstico de estrés suele ser tan general y su tratamiento tan al azar para algunos profesionales de la salud.

Peor aún, es muy probable que no tengamos una única fuente de estrés.

Por ejemplo, podemos cuidar bastante bien de nuestra parte física/biológica con ejercicios, alimentación y nutrición; pero si no nos percatamos del estrés mental o emocional en alcanzar a toda costa metas terrenales, podemos terminar enfermos.

Podemos ser unas hermosas y bellas personas en nuestras vidas, viendo al mundo color de rosa; pero si no nos cuidamos del estrés de nuestra biología o de nuestra alma, todo se puede derrumbar en cualquier momento.

Podemos ser buenas personas, pero si no controlamos el deseo de justicia ante lo que consideramos injusto (estrés mental y emocional), todo se puede ir al foso.

 

El estrés aceptado

El problema de base a la hora de luchar en contra del estrés, es la normalidad patológica aceptada cultural y socialmente.

  • Es normal y hasta comprensible preocuparnos, ya que vivimos en nodo supervivencia y tenemos que sobrevivir.
  • Es normal y hasta comprensible dejar de descansar para intentar resolver problemas.
  • Es normal y hasta comprensible sentirnos mal con las situaciones o personas que sentimos que nos dañan.
  • Es normal y hasta comprensible no tener tiempo para hacer ejercicios.
  • Es normal y hasta comprensible no poder alimentarnos bien porque siempre estamos apurados.
  • Es normal y hasta comprensible no tomar suplementos alimenticios por lo caros que son.
  • Es normal y hasta comprensible la necesidad de ser mejor que cualquiera consiguiendo metas terrenales, incluso a costa de nuestra salud.
  • Es normal y hasta comprensible no meditar, por falta de recursos o tiempo.
  • Es normal y hasta comprensible no asumir terapias complementarias porque la ciencia no lo avala.
  • Es normal y hasta comprensible no aceptar propuestas de sanación simplemente porque no creo en ellas o nunca me las enseñaron antes.
  • Es normal y hasta comprensible no comprometernos con cosas que sí sabemos que pueden ayudarnos porque tenemos la vida complicada.
  • Es normal y hasta comprensible no creer es escenarios espirituales diferentes a las iglesias establecidas, aunque estas no nos propongas bienestar, sino convertirnos en pedigüeños hacia Dios.

En nuestra sociedad son normales y hasta comprensible muchas cosas patológicas. Por eso es válido decir que vivimos en sociedades enfermas.

¿Cómo vamos a salir adelante si la normalidad que aceptamos es lo que nos enferma o no nos deja mejorar?

 

¿Qué hacer?

Tienen razón muchos profesionales de la salud ante algunos diagnósticos: “Cualquier cosa puede ser estrés; y el estrés puede producir cualquier cosa.”

Pero está muy claro que para paliar el estrés de forma general debemos hacer dos cosas: 

  1. Controlar nuestro desgaste o el mal uso de nuestras energías, para lo cual primero debemos identificarlos.
  2. Aumentar nuestras reservas de energía (de los tres tipos).

Pero aquí no hay recomendaciones generales. Cada persona puede ser un caso particular. Cada sanador, luego de un análisis concienzudo, deberá proponer acciones donde corresponda. Pero hay que buscarse un verdadero sanador integral, que conozca todos los planos de existencia.

Estas acciones siempre van a proponer cambios del estilo de vida de la persona; porque si hemos entendido los factores de estrés, observamos que estos son parte de los estilos de vida.

Eso de cambiar para mejor nuestro estilo de vida es lo que se denomina “sanar”. No hay sanación si seguimos siendo y haciendo lo mismo que nos trajo al malestar.

Como regla general, cambiar un estilo de vida implica:

  1. Cambiar o mejorar la forma en la que ves la existencia, tu vida, lo que eres y lo que te sucede.  Esto lo llamo “ampliación de consciencia”. Pero ampliar consciencia de la forma correcta y objetiva, no a la forma ingenua y positivista.
  2. Cambiar o ajustar en mucho la motivación y la forma en la que haces las cosas (todo lo que haces).
  3. Cambiar o ajustar en mucho tu reacción ante todo lo que te sucede.

 

Si pudiéramos dar un solo nombre a estos tres aspectos, pudiéramos decir: cambiar o ajustar tus conductas de vida.

Aquí el verdadero problema. Estamos tan acostumbrados a vivir tal como lo hacemos que, aunque no estemos también como desearíamos, defendemos nuestro estilo de vida y desestimamos cualquier propuesta cambio o a cualquiera que te lo proponga. Simplemente lo dejamos de lado o incluso lo desprestigiamos.

Es por esto por lo que digo que el estrés (producido por nuestro estilo de vida) es el enemigo aceptado. Sabemos que estamos mal, pero no tenemos la entereza ni la determinación suficiente de hacer los cambios necesarios para mejorar.

Muchas veces buscamos “a alguien que nos haga algo” para nosotros sanar, pero ¿cambiar nosotros? No lo creemos necesario o simplemente no tenemos tiempo.

Y ¿sabemos cuál es la forma más integral de cambiar nuestras conductas para vivir con menor desgaste energético? Las adoptadas en los escenarios de Crecimiento Espiritual. Pero eso sería tópico de otro escrito.

Tomemos consciencia que depende de nosotros estar mejor.

Dios les bendiga.

Namasté.

ShaniShaktiAnanda

Original:  XXXX AS. (15 de julio del 2022)
http://cartelesmaestros.blogspot.com/

Instagram @ShanisShaktiAnanda @EscuelaparaelAlma.ssa @esteservidor @coachenergeticointegral
Palabras-claves: estrés, meditar, enfermedad, sanar, sanador