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miércoles, 4 de noviembre de 2020

La ayahuasca

Autor: ShaniShaktiAnanda

La ayahuasca es una bebida preparada con diferentes plantas (la ayahuasca como una de ellas), de origen indígena, que tiene efectos alucinógenos, ya que produce cuadros psicóticos que pueden ser leves o complicados según la opinión de algunos profesionales de la salud.

Se utiliza dentro de prácticas animistas (relativas al plano astral), como un ritual chamánico que muchas veces es considerado dentro de su medicina tradicional.

No pretendo catalogar a esta práctica como contraproducente o benéfica. En la búsqueda del bienestar hay muchos enfoques más o menos efectivos. Algunos de estos enfoquen tienen efectos inmediatos pero temporales; mientras que otros toman más tiempo en brindar resultados, pero que son más permanentes; mas allá de efectos secundarios. En este tenor los profesionales de la salud tendrían mucho más que decir que yo.

Pero lo que si deseo aclarar es la connotación espiritual que se le da a los rituales y los efectos que produce el uso de la ayahuasca.

Y no solo es el tema de esta bebida; sino que desde el desconocimiento de lo que realmente es Dios y de lo que significa ser espiritual; cualquier practica puede asumirse como espiritual sin serlo realmente.

Ya son décadas que el uso de la ayahuasca forma parte de lo que prueban alguna personas que buscan una conexión con algo superior; algo que no sienten en sus vidas cotidianas.

Y en efecto, con la ayahuasca logran esa conexión con planos que no manejan usualmente; pero esto no quiere decir que sean planos muy elevados de consciencia. Es uno superior, sí; pero no es el más alto.


Tipos de consciencia

El tema de los tipos de consciencia que tenemos en nuestro ser, ya ha sido muy discutido por este servidor en artículos, videos, charlas, formaciones, etc. Así que les invito a buscar más información si lo desean. Aquí voy a hacer sólo un esbozo básico para apoyar lo que quiero presentar.

El ser humano tiene tres tipos de consciencias, que se equilibran entre ellas:

  1. Consciencia mental: maneja todo lo que se puede percibir con los cinco sentidos, determinando nuestra forma de ver al mundo, nuestras acciones hacia este y nuestras reacciones hacia lo que sucede. Es la consciencia predominante en la mayoría de las personas y la que establece el pensamiento, la lógica, lo racional, lo intelectual, la que anticipa, la que proyecta, la que se frustra, incluso la que imagina. La consciencia mental es aquella que filtra las experiencias, la que acepta lo que concuerda con sus esquemas y el que rechaza aquello que no. Es también la consciencia que se condiciona (para bien o para mal) con lo que le sucede en la vida y así permite al ser humano sobrevivir, más que vivir. Es simplemente “la mente”. Muy ligada a nuestro cerebro.

  2. La consciencia astral: es aquella con la cual se puede percibir las cosas del “mas allá”, lo paranormal, los estímulos del plano donde existen las almas, luces, sombras, voces, presencias, alucinaciones, a veces sueños. Se maneja con los “extrasentidos”, no con los cinco sentidos de la mente. Por su puesto, lo que percibe esta consciencia astral no es aceptado por la mente lógica y esta simplemente la cataloga de invenciones de ella misma. Se pueden vivir experiencia que escapan del control de la mente, pero estas experiencias no tienen necesariamente que ver con Dios o con lo espiritual.
    Cuando una persona comienza a ver la vida, a actuar o a reaccionar en función de esta consciencia astral; puede comenzar a ser diagnosticados con problemas psicóticos.

  3. Consciencia Espiritual: es la consciencia de mayor nivel de vibración que puede (y debería) condicionar también nuestra forma de ver la vida, de accionar y de reaccionar ante lo que nos sucede. La consciencia espiritual no implica visiones, sensaciones mágicas, formas, colores, luces, voces, presencias, etc. Cuando una persona está viviendo con esta consciencia espiritual despierta, es cuando se puede decir que está siendo espiritual. Mas adelante se detallará qué significa vivir bajo esta consciencia.

Como dije anteriormente, estas consciencias se balancean entre ellas proporcionalmente: Si alguna de ellas aumenta su protagonismo, las otras dos tienen a bajarlo. Si una personas es muy mental, las consciencias astrales y espirituales obligatoriamente deben bajar. Una persona no puede ser significativamente espiritual, si tienen la consciencia mental o astral muy alta. Estos dos, como dos ejemplos puntuales.


El efecto de la ayahuasca en nuestras consciencias

Lo que las personas sienten al tomar la ayahuasca es una conexión con fenómenos y sensaciones que van más allá de la mente, que pasa por imágenes, sensaciones, vivencias que pertenecen al plano astral, a la consciencia astral. Es equivalente a lo que los científicos llaman alucinaciones.

Esto ocurre sencillamente porque los componentes químicos de esta bebida afectan al cortex cerebral, deprimiendo la consciencia mental y por lo tanto elevando el protagonismo de la consciencia astral: este es el fundamento de las alucinaciones. Eso el lo único que hace la ayahuasca.

Y no digo que eso sea malo o bueno; solo digo que no tiene nada que ver con la consciencia espiritual.

Pero cualquiera se pudiera preguntar si no sería la consciencia espiritual la que se elevaría al deprimirse químicamente la consciencia mental. La respuesta contundente es no; ya que el mundo de visiones y sensaciones mágicas y extraordinarias pertenece a la consciencia astral, no a la espiritual.

Si con la ayahuasca se elevara la consciencia espiritual, la persona que la tomara no sentiría ninguna de las visiones y sensaciones que describe la experiencia.

Hay personas que han reportado que no han sentido nada luego de ingerirla, pero eso se debe principalmente a dosis insuficientes o a tolerancias mayores que pueda tener dicha persona ante los químicos contenidos en la bebida.


Lo verdaderamente espiritual

Para terminar de entender que la experiencia con la ayahuasca no tiene nada que ver con lo espiritual, hay que definir cómo sería una persona viviendo bajo la consciencia espiritual.

La consciencia astral tienen a separar a la persona de su realidad mental, quiero decir que la primera sustituye a la segunda. Es por eso, que las personas actúan de forma disociada a lo que viven en su realidad, se desconectan de esta al tomar la ayahuasca.

En cambio, la consciencia espiritual busca integrarse a la consciencia mental. En este trabajo de integración no se busca evadir nada, sino asumir la realidad terrenal, tal como es, y trabajarla para convertirla en una experiencia espiritual.

Entendido esto, vemos que el uso de sustancias o procedimientos que despierten la consciencia astral, no está únicamente lejos de ser espiritual, sino que puede incluso evitar abiertamente de lo llegues a hacer.

¿Acaso una persona espiritual es aquella que recibe mensajes de otros planos, que ve cosas del mas allá o percibe otras que los demás no ven? Definitivamente no.

Pero en una sociedad con un conocimiento tan pobre de Dios, donde Él está allí para pedirle cosas y que te las conceda porque simplemente se le dices que le ama; el tuerto es rey. Aquella persona que llega a tener sensaciones o visiones diferentes al común de las personas, es convertida en una persona iluminada; y ella misma se comienza a sentir especial. Es la triste realidad.

Cuando nos adentrarnos en lo que verdaderamente significa ser espiritual, se encuentran dos basamentos muy claros:

  1. Dios, en cualquier doctrina espiritual, tiene muy claramente establecidas las conductas que un ser humano debe adoptar en vida; llámense sus lineamientos, mandamientos, enseñanzas, etc. La mayoría de dichas conductas no persiguen abiertamente el disfrute de la existencia terral o de la vida humana personal; sino que son conductas de mucho esfuerzo personal que tienen detrás el propósito de merecer una vida eterna futura luego de morir (ese estado que se denomina “Cielo”).

  2. Por lo tanto, una persona espiritual es aquella que trata de adoptar en su vida los lineamientos hablados en el punto anterior, a pesar de que no le sea humanamente fácil.

Como se puede ver, la espiritualidad nunca pasa por sensaciones o visiones mágicas; y se observan en los dos puntos anteriores el esfuerzo por la integración que se busca entre la realidad terrenal y la consciencia espiritual.

Sí, definitivamente la ayahuasca expande la consciencia, pero no la consciencia más útil que se podría expandir. Alejarte de la realidad, aunque sea de forma momentánea, no es algo de utilidad para el alma. Toda alma cuando encarna espera que su parte humana integre su experiencia terrenal a Dios, y no que la evada.

No emito juicios sobre el uso de la ayahuasca o sobre prácticas astrales similares; estas prácticas pueden tener utilidad para algunas personas. Simplemente pretendo darles el contexto apropiado dentro de nuestra integralidad del ser.

Dios les bendiga. Namasté.

ShaniShaktiAnanda

Original: 1769 AS. (04 de noviembre del 2020)
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Palabras-claves: ayahuasca, astral, espiritual, mental

martes, 27 de octubre de 2020

Me perturban los fantasmas

Autor: ShaniShaktiAnanda

Llámense fantasmas, almas en pena, demonios, entidades o desencarnados; existen seres alejados de la paz de Dios que por el mucho apego al plano terrenal, perturban a algunas personas en algunas ocasiones. Es un hecho real.

Valdría la pena decir que las personas que son perturbadas por dichas entidades, tienen condiciones mínimas para ello; ya que estos seres no suelen entrar en contacto con personas que no les puedan sentir.

Pero en realidad el proceso de perturbación puede ser muchas veces a la inversa. Este tipo de seres (que se suelen llamar de bajo astral) están muy cerca de la realidad física o terrenal; y hay personas con condiciones particulares que los perciben. En este caso el malestar o la perturbación viene porque las personas sienten a las entidades, no porque las entidades busquen llamar la atención.

Sea como sea (que las entidades perturben a una persona o que la persona se perturbe por la presencia de las entidades) el hecho es que hay una misma explicación para cualquier caso. De dicha explicación se van a desprender las acciones correctivas para que desaparezcan o se suavicen las interacciones entre personas encarnadas y entidades de bajo astral.

Pero la creencia popular sobre este tema, ha tergiversado por ignorancia parte del proceso. Comencemos por rescatar los siguientes puntos:

  1. Toda entidad que entre en contacto o sea sentida por una persona viva, es una entidad de bajo astral; no necesariamente mala, pero definitivamente en desesperación.

  2. Lo anterior establece que toda entidad que trate de manifestarse en plano terrenal, va a estar en un astral bajo. Este hecho es simplemente un asunto de vibraciones similares. Si subimos en el plano astral, las vibraciones de las almas que allí se encuentran van a ser más sutiles. Por esta razón pierden la capacidad de interactuar o de ser sentidas en planos terrenales, cuya vibración es evidentemente más baja.

  3. La desesperación común a entidades de bajo astral puede hacer que algunas de ellas se “disfracen” de seres de luz, maestros, ángeles, o cualquier cosa con el fin de no provocar rechazo en la persona contactada. Aunado a esto, la desesperación de muchas personas en contactar con el más allá, hace que caigan en la trampa y el contacto se dé con un “aura celestial” desde el punto de vista de la persona, pero con consecuencias nada divinas.

  4. Algunas entidades sí se presentan tal como son y causan repulsión por las personas que las perciben. Las consecuencias no son muy diferentes de aquellos casos donde las entidades se disfrazan.

  5. La forma en que se perciben dichos seres va a depender mucho de los mecanismos de interpretación y de la subjetividad de las personas. Interpretaciones visuales, auditivas, sensoriales, emocionales, incluso físicas, pueden darse de forma diferente en distintas personas, incluso ante una misma entidad.

  6. Sea percibida o no, una entidad de bajo astral todavía mantiene residuos de sus energías. Como consecuencia del contacto, estas energías residuales se depositan en la persona viva. Como es de imaginar las energías de la entidad son muy poco armónicas y van a sobrecargar de forma evidente o de forma desapercibida a las energías del ser vivo, con consecuencias negativas a corto, mediano o largo plazo.


Establecidos estos puntos, veamos un esquema que explica las condiciones para que se dé un contacto perturbador con una entidad del más allá.



Aclaremos cuatro aspectos del diagrama anterior para que se entienda completamente:

  1. Una persona aun estando encarnada, tiene su alma en plano astral, la cual convive con otras almas.

  2. Todos los demonios, almas en pena, fantasmas, entidades, etc., existen en el plano astral bajo.

  3. El plano astral bajo es el que colinda con el plano terrenal. Por lo tanto, las entidades que allí se encuentran son las que pueden perturbar a los seres vivos.

  4. Para que alguna de esas entidades malignas pueda afectar de cualquier manera a una persona vida; el alma de esta persona debe estar en “la línea de fuego” de dichas entidades. Eso quiere decir que cuando una persona se siente afectada por alguna entidad maligna, es porque su propia alma está en el mismo plano astral bajo.

Del diagrama se desprende que la forma real de que una persona (su alma) no se vea afectada por seres fantasmales, es que esta suba su altura astral (o altura espiritual). En otras palabras, que el alma de la persona viva salga del alcance álmico de los demonios. Por muy demoníacas que sean, esas entidades tienen imposibilitado estar en planos astrales superiores. Si llegaran a subir, ya no serían seres de bajo astral y por lo tanto no perturbarían a nadie.


Para elevar el alma

Que una persona encarnada tenga su alma en un astral bajo responde a factores que pueden ser muy complejos; además de que puede ser algo momentáneo o por el contrario algo constante.

Muchas veces, el alma de una persona en astral bajo se asocia a estilos de vida, a apegos terrenales, a cómo enfrenta o reacciona la persona ante situaciones; pero no quiere decir necesariamente que la persona sea “mala gente”. Se pueden encontrar a personas consideradas muy humanas y agradables, pero con almas en astrales no muy altos.

En esta sección no vamos a señalar los detalles del porqué el alma de una persona puede estar en la zona de ataque de las entidades de bajo astral. Pero sí vamos a decir cómo recuperar lo más posible la altura espiritual para que las perturbaciones disminuyan o desaparezcan.

Siempre es muy útil considerar que el alma está sometida a algo parecido a la ley de la gravedad. Caer es muy fácil, elevarse no lo es tanto. Por eso, en casos extremos de perturbaciones muy complejas, estos consejos que se darán pueden no ser suficiente; y hay que tratarlos con consideraciones especiales.

Hay rituales, amuletos, pócimas, liberaciones, que pueden repeler a las entidades que una persona puede tener a su alrededor; y estos enfoques funciona muy bien momentáneamente o mientras se estén utilizando. Pero nada de esto eleva el alma de la persona. Por lo tanto, una vez que cese el efecto, o se deje de utilizar, se vuelve a los estados anteriores o incluso peores.

Lo que vamos a recomendar acá son actitudes de vida que la persona que está siendo perturbada debe asumir y adoptar en su vida. Estas recomendaciones no solo elevarán su alma, sino que la mantendrán arriba mientras viva de esa forma.

Las recomendaciones básicas son:

  1. Dejar de quejarse o criticar las acciones de las personas a su alrededor. Si no te gusta lo que hacen los demás, hazlo tú; si no te toca hacerlo, no critiques. Eso no implica dejar de dar nuestra opinión, pero debemos hacerlo sin rabia, indignación ni resentimiento.

  2. Dejar de quejarse de las situaciones que le ah tocado vivir. Tratar de actuar y resolver dentro de lo que le corresponda.

  3. Involucrarse en prácticas religiosas y espirituales de forma comprometida.

  4. Controlar la reactividad ante las cosas que le parezcan injustas.

  5. Adoptar la meditación como practica de vida (no de vez en cuando, ni cuando pueda)

  6. Evitar discusiones innecesarias.

  7. Evitar situaciones de conflicto.

  8. Dejar de buscar tener siempre la razón.

  9. Dejar el papel de justiciero. Hacer muy bien lo que te toca y ya.

  10. Dejar de ser el “alma de las fiestas”. El ser una persona muy “amiguera” complica al alma.

  11. Escoger como pareja sexual a personas que no sean “complicadas” (criticadoras, reactivas, justicieras, etc.)

  12. Dejar de ser o sentirse víctima.

  13. No te unas a causas de luchas que no sean las tuyas directamente.

Estas son solo algunas de las cosas que se pueden hacer para tratar de que el alma recupere su altura; pero no bastará hacer una o dos, la idea es hacer el ochenta o noventa por ciento de ellas.

Si se analizan todas las actividades anteriores, se observa como factor común el controlar las emociones. Se pudiera dar una regla general: evitar alterar tus emociones ante cualquier persona o ante cualquier situación, tengas razón para ello o no.

Cuando se alteran tus emociones por cualquier motivo, tu alma comienza a caer inmediatamente hacia el bajo astral. Si ese es el estilo de vida de la persona, difícilmente su alma podrá salir de allí. Debe buscar ayuda para cambiarlo.

Si a ver vamos, hay una actividad que te asegura al máximo que el alma no solo caiga lo menos posible, sino que gane un impulso ascendente que no se consigue en ningún otro lugar. Esa actividad se llama Crecer Espiritualmente, y se debe hacer de la mano de un maestro o maestra espiritual. Pero estas ya son palabras mayores que no todos están listos para asumir. Sólo fue un cometario.

Con todo lo dicho anteriormente, cumplo con el objetivo de este escrito. Te invito a que lo leas de nuevo y si necesitas, busques ayuda.


Dios les bendiga. Namasté.

ShaniShaktiAnanda

Original: 1761 AS. (27 de octubre del 2020)
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Palabras-claves: fantasmas, entes, demonios, alma, astral, bajo

lunes, 26 de octubre de 2020

El Santo Rosario místico

Autor: ShaniShaktiAnanda

El rezo del Santo Rosario es una de las prácticas espirituales personales más hermosas que existen en el catolicismo.

Es un encuentro con la divinidad de Nuestra Madre la Virgen María que se deben procurar una y otra vez.

En este escrito quiero enfocar el sentido místico de dicha práctica, para así obtener el máximo provecho espiritual; y porqué no, terrenal también.

Efectivamente, el Santo Rosario puede traer muchos ajustes positivos en nuestras situaciones terrenales; pero esto no implica que debamos pedir que se nos resuelvan las cosas. ¿Suena raro? ¿Cómo me puede ayudar a resolver cosas si no las pido? Pues este es el origen del Santo Rosario, el enfoque verdadero, el sentido, místico. Paso a explicar.

En muchas, sino en todas, las apariciones Marianas ocurridas en el mundo, la Virgen María hace un llamado constante a orar. Orar por el bien nuestro y por el bien del mundo, está entre lo que ella constantemente pide.

Pero debemos entender que la Virgen María no puede pedir que hagamos algo que ella no haría. Lo que ella pide debe ser congruente con la forma en la que ella vivió. Nuestra Madre es un modelo que todos debemos seguir.


Base de la enseñanza mariana

Vemos una de las frases que representa a Nuestra Madre y que marca el comienzo de toda su actuación en nuestras sagradas escrituras. Esta frase marca entonces su conducta y por lo tanto debe estar implícita en lo que ella nos pide.

Lucas 1:26-36 (RVR60)

26 Al sexto mes (de anunciada la gestación de Juan el Bautista) el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret,
27 a una virgen desposada con un varón que se llamaba José, de la casa de David; y el nombre de la virgen era María.
28 Y entrando el ángel en donde ella estaba, dijo: !!Salve, muy favorecida! El Señor es contigo; bendita tú entre las mujeres.
29 Mas ella, cuando le vio, se turbó por sus palabras, y pensaba qué salutación sería esta.
30 Entonces el ángel le dijo: María, no temas, porque has hallado gracia delante de Dios.
31 Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS.
32 Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David su padre;
33 y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.
34 Entonces María dijo al ángel: ¿Cómo será esto? pues no conozco varón.
35 Respondiendo el ángel, le dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por lo cual también el Santo Ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios.
36 Y he aquí tu parienta Elisabet, ella también ha concebido hijo en su vejez; y este es el sexto mes para ella, la que llamaban estéril;
37 porque nada hay imposible para Dios.
38 Entonces María dijo: He aquí la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra (a la voluntad de Dios). Y el ángel se fue de su presencia.

Estos versículos protagonizados por la Virgen, son los que marcan el comienzo de toda la maravilla de la venida de Nuestro Señor Jesucristo; por lo tanto, deben ser más que importantes.

Aquí se relata la anunciación a María, por parte del ángel Gabriel, de la concepción de Jesús. Más allá de todo lo bonito que pudo adornar el ángel la venida de Jesús; es normal que en un primer momento María, quien era virgen, se llenara de miedo, dudas, inseguridades, incertidumbre, temores, incluso que se conflictuara; y quién sabe si a lo mejor no pasó por su cabeza declinar el ofrecimiento.

Pero independiente de lo que haya sido o no, la respuesta de María fue una: “He aquí la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra” (a la voluntad de Dios)

Independientemente de cualquier cosa, Nuestra Madre tuvo que sacar de su corazón cualquier vestigio de sentimientos poco armónicos para poder someterse a lo que le estaba pasando y lo que se le podía perfilar en un futuro sin ella saberlo. Visto todo como voluntad de Dios.

Debemos fijarnos que la Virgen no pidió a Dios que la cosa fuera diferente; no trató de negociar con Dios; no puso condiciones; no pidió prórroga; nada por el estilo. Se declaró “sierva de Dios”; y Dios, como su Señor, hace lo que considera conveniente con su sierva, sin negociar.

Esta es la enseñanza principal de Nuestra Madre la Virgen María: sea lo que sea que te esté sucediendo; sea lo que sea que eso te pueda traer en un futuro; debes mantener tu corazón limpio ante lo que Dios está permitiendo o necesita que suceda.

Esta aceptación por la voluntad de Dios no corresponde a una actitud pasiva ni derrotista; la Virgen María nunca lo fue. Únicamente debemos mantener el corazón limpio y hacer lo que nos corresponda en toda situación.

Entonces, si esta es la base de lo que significa la enseñanza mariana, es lógico que esa actitud esté como trasfondo de lo que ella nos pide hacer.

Todo lo anterior es una explicación vivencial de una enseñanza mística clave: debemos mantener constantemente nuestro corazón limpio en cualquier circunstancia, ya que Dios escucha únicamente los corazones (1 Samuel 16.7). Cualquier sentimiento poco armónico, se considera una queja ante el control de Dios tiene en nuestras vidas.


La forma correcta de orar

Ya tenemos claro la forma correcta de orar. Cuando la misma Virgen nos invita a orar, lo debemos hacer como ella misma lo haría: manteniendo nuestro corazón limpio.

El orar con corazón limpio significa no enfocarnos en peticiones, en las situaciones difíciles, en nuestras carencias, en nuestra quejas de lo que estamos viviendo, en lo que quisiéramos que fuera.

Orar no significa pedir a Dios cosas que no tenemos ni cosas que no quisiéramos tener. En ambos casos, nuestro corazón estaría lleno de sentimientos de carencia, de inconformidad, tal vez de rabia, de lástima, de miedo, de frustración, de resentimiento, etc. ¿Acaso podemos imaginar a Nuestra Madre orando de esa forma?

Esta enseñanza está presente en tantas veces que la Virgen nos ha pedido mantenernos en oración. Lo que nos pide la Virgen es que nos mantengamos con el corazón limpio ante cualquier cosa que nos suceda.

¿Fácil? Claro que no. Pero debemos intentarlo una y otra vez.

Y si traemos a colación el Santo Rosario, esta es la oración especial para practicar esta enseñanza.

La forma mística de rezar el Santo Rosario es hacerlo sin pedir nada que nos turbe el corazón, para así mantener nuestro corazón limpio, sin recordar o sentir lo que carecemos o lo que no quisiéramos. Una buena forma es tratar de mantener en nuestro corazón únicamente el amor que le sentimos a Dios o a la misma Virgen.

Mateo 6:7-8 (NVI)

7 Y al orar, no hablen solo por hablar como hacen los gentiles (los no elegidos por Dios), porque ellos se imaginan que serán escuchados por sus muchas palabras. 8 No sean como ellos, porque su Padre sabe lo que ustedes necesitan antes de que se lo pidan.

Dios les bendiga. Namasté.

ShaniShaktiAnanda

Original: 1760 AS. (26 de octubre del 2020)
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Palabras-claves: Virgen María, Dios, ängel, Gabriel, voluntad, Dios, corazón, limpio