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domingo, 28 de octubre de 2012

Pequeños sacrificios

Autor: Pedro A. Gómez Ruzzo

Una de las prácticas que se suelen realizar dentro de un camino de crecimiento espiritual es la de hacer pequeños sacrificios.

Esta práctica puede variar entre las diferentes filosofías o Maestros, pero en todas se puede generaliza que el sacrificar pequeñas cosas genera en nosotros energías que podemos transmutar dirigiéndolas a nuestro espíritu en pleno crecimiento; además de que esta práctica evidencia el compromiso que se tiene en el proceso del crecimiento espiritual.

Dentro de nuestra enseñanza (Evolución Consciente) el realizar pequeños sacrificios es muy importante asumirlo como práctica diaria; pero se habla de “pequeños” sacrificios, nunca de acciones que vengan a comprometer el bienestar ni personal ni de terceros.

Lo primero es definir qué se entiende como pequeños sacrificios. Los pequeños sacrificios son acciones donde nos restringimos o nos privamos de pequeños “placeres” o “bienestares” puntuales, las cuales no deben tener ninguna o muy poca ganancia secundaria. También son pequeños sacrificios cuando nos obligamos a hacer alguna acción que no nos agrada, que bien podríamos no hacer, y siempre sin poner en riesgo nuestra integridad personal ni la de los demás.

Cuando hacemos un pequeño sacrificio se genera en nosotros una energía que debemos re-direccionar (transmutar) en energía espiritual. Esta transmutación generalmente está comandada por la sola intención de hacer este sacrificio para nuestro Dios. Si hacemos el pequeño sacrificio pero no se lo dedicamos a Dios, no pasaremos de ser pobres masoquistas, privándonos de pequeños bienestares que se sumarían en un bienestar mayor; no estaremos haciendo nada sacrificándonos.

Es muy importante evaluar la ganancia secundaria de las acciones para saber cuáles pueden servir de sacrificios, por ejemplo:

  • El portarse correctamente no es un sacrificio, ya que debería ser un deber hacerlo.
  • El fumar menos no es un sacrificio, ya que tendremos nuestra recompensa en nuestra mejor salud.
  • Privarnos de comer un chocolate no es sacrificio si tenemos sobrepeso, simplemente no deberíamos comerlo.
  • Llegar temprano al trabajo no es sacrificio, si estamos obligados a cumplir un horario.
  • Hacer ejercicio físico no es sacrificio, ya que deberíamos hacerlo siempre.

Un pequeño sacrificio nunca debe generar malestar más allá de la pequeña privación momentánea del bienestar, de lo contrario sería perjudicial.

Pero sí son sacrificios válidos:
  • Si estamos en el peso correcto y nuestra salud no exige privarnos de un dulce y aun así decidimos no comerlo; ese sacrificio si se lo podemos dedicar a nuestro Dios y nos servirá en nuestro crecimiento espiritual.
  • Si decidimos levantarnos 5 minutos antes de la hora de despertar sin mayor ganancia al hacerlo.
  • Al dejar el último bocado de la comida que más nos gusta, sí sirve como sacrificio.
  • Hacer un minuto más de ejercicio dentro de la rutina acostumbrada (siempre que haya esfuerzo). Probablemente el minuto adicional no hará diferencia dentro de una rutina de 45 o 60 minutos, por lo tanto, tiene poca ganancia secundaria y sí puede servir de pequeño sacrificio.

Casos especiales que pueden tomarse como pequeños sacrificios son las acciones que se realizan y generan directamente energía espiritual; tal es el caso de orar, rezar, cantar mantras, ceremonias, realizar ejercicios espirituales, etc. Todas estas acciones tienen claros beneficios secundarios, pero generan energía que va directo al espíritu y el objetivo de los pequeños sacrificios se mantiene.

Estos son unos pocos ejemplos útiles para entender cuál es el criterio de identificación de acciones que pueden servir como pequeños sacrificios.

Entonces, la práctica sencilla apunta a que día a día, inclusive varias veces al día, estemos alertas de acciones que podamos utilizar como pequeños sacrificios ofreciéndoselas a Dios para nuestro crecimiento espiritual.

Generalmente no se escogen pequeños sacrificios rutinarios (siempre los mismos) por mucho tiempo, ya que se pueden volver una costumbre y dejar de ser sacrificios.

Toda esta energía que se genera con nuestros pequeños sacrificios intencionados ofrecidos a Dios son gotas de merecimiento con las que se va llenando nuestro espíritu para que pueda crecer y ser fuerte.


Namasté
Pedro A. Gómez Ruzzo.
Master Reiki Usui-Tibetano, Karuna Ki
Original: 28 de octubre del 2012
Twitter: @eReiki

lunes, 15 de octubre de 2012

Los padres para con los hijos

Autor: Pedro A. Gómez Ruzzo

Intentemos poner en claro un aspecto muy importante en nuestro crecimiento, la relación entre padres e hijos, pero como siempre desde el punto de vista energético.

Se ha hablado de las obligaciones que tenemos lo padres para con los hijos, entre las que están de forma general: alimentación, vestido, educación y protección, para un correcto desarrollo físico, emocional, moral e intelectual. Estas obligaciones legalmente suelen expirar a determinada edad de los hijos, pero los efectos de su aplicación o no son de por vida.

Estas obligaciones son hasta cierto punto tangibles, pero hay unas cuantas intangibles que pasan desapercibidas y por eso son tal vez más importante de conocer, porque terminan siendo la causa de muchos adultos “inoperantes” en nuestra sociedad.

A veces nos preguntamos ante la conducta inapropiada de muchos adultos ¿qué pudo haberles faltado? Inclusive podemos conocer a sus familias y no vemos en dónde estuvo la falla. Ese es precisamente el punto: “no vemos”, ya que lo que pudo hacer falta se enmarca dentro de esas obligaciones intangibles que no pudimos aplicar porque las desconocíamos. Una de ella son las obligaciones “energéticas”.

Lo que voy a plantear a continuación podrían parecer obligaciones más en el ámbito mental o emocional del niño, pero en realidad su origen es eminentemente energético.

Como se ha dicho muchas veces, las relaciones entre seres humanos tienen un alto porcentaje de interacción energética; y mientras más cercanos sean los individuos mayor es la interacción energética entre ellos. Pues no hay nada mas cercano de la relación entre padres e hijos.

El crecimiento de un niño no es solo físico, psíquico y emocional. Sus energías también deben ir acoplándose y madurando y estas serán en gran medida las que condicionen sus actitudes de vida en años posteriores.

La Seguridad/”instintos básicos”/”posicionamiento en la vida”, el manejo del bienestar, las acciones/empeño y cumplimiento de metas, los sentimientos hacia los demás y hacia sí mismo, la forma de ver la vida, el razonamiento/discernimiento/”condicionamientos subconscientes” y por último su relación con Dios, son siete aspectos que corresponden respectivamente a la energía que se maneja en sus siete chakras principales, desde el primero al séptimo.

El cuerpo energético de un niño debe aprender durante la edad temprana a manejar las energías que implica cada comportamiento y es trabajo de los padres ofrecerles al niño las experiencias para que trabaje con esas energías que se espera maneje de adulto. Por ejemplo:

  1. No se puede esperar que un adulto sea seguro de sí mismo y actúe en consecuencia, si sus padres constantemente le criticaron sus acciones y le hacían ver lo poco capaz que era.
  2. No se puede esperar que un adulto escoja bien a su pareja, si sus padres no le permitieron sentir el bienestar real de decisiones simples bien tomadas en sus primeros años.
  3. No se puede esperar que un adulto tenga metas y se esfuerce en conseguirlas si sus padres no les invitaban a pequeños logros y se los premiaban al conseguirlos.
  4. No se puede esperar que el niño tenga una buena imagen de sí mismo (buena autoestima) si sus padres nunca le vieron de esa forma.
  5. No se puede esperar que un adulto tenga una visión positiva y esperanzadora de la vida si sus padres se la pasaban quejándose.
  6. No se puede esperar que un adulto sea intelectualmente brillante y analítico si sus padres ordenaban y el simplemente obedecía.
  7. No se puede esperar que un adulto tenga una buena relación con Dios si Dios mismo no era evidentemente en la vida de sus padres.

Y estos son simples ejemplos de esos siete aspectos principales.

Todo esto parece evidentemente conductual (psicológico), pero es claro que se puede ser inoperante en algún aspecto, estar consciente de ello y aún así no poder remediar la situación. El punto es que la conducta también es un asunto donde las energías condicionan la actuación; y el abordaje se puede hacer energéticamente, aunque sea de forma complementaria a la ayuda psicológica.

La situación es sencilla; para utilizar en la adultez una energía particular la cual represente una actitud de vida correcta, los padres le tuvieron que haber ofrecido esa energía al niño para que sus chakras la aprendiera a manejar. Los niños aprenden por imitación, sus chakras también; nadie aprende a hablar un idioma si no se comunica con él en ese idioma.

No es cuestión de empatía de los padres para con los hijos; el padre no tiene que ser perfecto y sano para que el hijo lo sea, sino que el padre debe ofrecer al hijo las experiencias necesarias para que el hijo pueda madurar dichas energías que lo conviertan en un buen adulto. Conocimiento de este mundo energético si es deseable.

Tampoco es cuestión de herencia kármica o espiritual, que si bien existe no tiene que ser determinante en los hijos; igual que un padre pobre no va a crecer a adultos pobres necesariamente.

Si hoy te quejas de cómo tu hij@ actúa, desde el plano energético se puede hacer un análisis y proponerte correcciones en base a las energías que no le distes en su niñez (sin importar la edad que el niño tenga ahora). Este abordaje desde las energías puede ser más sencillo que el psicológico (no digo que más efectivo) ya que se limita solo a 7 aspectos; a los 7 chakras.

Tu hij@ siempre seguirá siendo tu hij@, siempre puedes ayudarle, grande o pequeño.


Namasté
Pedro A. Gómez Ruzzo.
Master Reiki Usui-Tibetano, Karuna Ki
Original: 15 de octubre del 2012
Twitter: @eReiki

domingo, 14 de octubre de 2012

El camello por el ojo de la aguja

Autor: Pedro A. Gómez Ruzzo

Ayer me lo preguntaban una vez más, ¿cómo sé si estoy en el camino correcto? Si bien fue en un ámbito no religioso, si fue dentro de una preocupación genuina de crecimiento espiritual (grupo de Evolución Consciente).

Inmediatamente vivo a mi mente este pasaje bíblico y si bien no hice referencia directa me sirvió para el resto de la conversación. Casualmente (?) este mismo pasaje fue la lectura del evangelio de hoy cuando fui a la iglesia.

Nuevamente tuve que decir...”OK, OK. entendido, voy a escribir sobre esto”

Y me voy a atrever a interpretar este importante pasaje desde mi humilde experiencia y enseñanza, sin desvirtuar las interpretaciones que oficialmente pudieron dar en la misa de hoy o las de cualquier persona autorizada para ello. Lo único a lo que me atengo es a la consistencia de mi discurso; ustedes lo sabrán.

Este pasaje alude a los requisitos necesarios para llegar al Cielo, apuntados por el mismo Jesús; pasos que comienzan en los Mandamientos y que termina en una reflexión que hace alusión al dinero (?) a las riquezas (?) a la avaricia (?) al apego (?)... para mí a ninguno de los anteriores de forma directa.

Antes vamos a leer de forma corrida el texto a tratar para recordarlo y situarnos; luego lo paso a detallar entre texto y texto.

Evangelio según San Marcos 10:17-29
Nueva Versión Internacional (NVI)
El joven rico
17 Cuando Jesús estaba ya para irse, un hombre llegó corriendo y se postró delante de él.
Maestro bueno —le preguntó—, ¿qué debo hacer para heredar la vida eterna?
18 —¿Por qué me llamas bueno? —respondió Jesús—. Nadie es bueno sino sólo Dios.
19 Ya sabes los mandamientos: “No mates, no cometas adulterio, no robes, no presentes falso testimonio, no defraudes, honra a tu padre y a tu madre.”
20 —Maestro —dijo el hombre—, todo eso lo he cumplido desde que era joven.
21 Jesús lo miró con amor y añadió:
Una sola cosa te falta: anda, vende todo lo que tienes y dáselo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo. Luego ven y sígueme.
22 Al oír esto, el hombre se desanimó y se fue triste porque tenía muchas riquezas.
23 Jesús miró alrededor y les comentó a sus discípulos:
¡Qué difícil es para los ricos entrar en el reino de Dios!
24 Los discípulos se asombraron de sus palabras.
Hijos, ¡qué difícil es entrar en el reino de Dios! —repitió Jesús—.
25 Le resulta más fácil a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el reino de Dios.
26 Los discípulos se asombraron aún más, y decían entre sí: «Entonces, ¿quién podrá salvarse?»
27 —Para los hombres es imposible —aclaró Jesús, mirándolos fijamente—, pero no para Dios; de hecho, para Dios todo es posible.
28 —¿Qué de nosotros, que lo hemos dejado todo y te hemos seguido? —comenzó a reclamarle Pedro.
29 —Les aseguro —respondió Jesús— que todo el que por mi causa y la del *evangelio haya dejado casa, hermanos, hermanas, madre, padre, hijos o terrenos,
30 recibirá cien veces más ahora en este tiempo (casas, hermanos, hermanas, madres, hijos y terrenos, aunque con persecuciones); y en la edad venidera, la vida eterna.
31. Pero muchos de los primeros serán últimos, y los últimos, primeros.”


Bien, una de las primeras tareas que debo inducir es la identificación de los estereotipos en el texto citado.
  1. El “joven”, dentro del título y en la alusión de todo el cumplimiento de la Ley desde que el hombre era joven. La idea de “joven” es la idea de empuje, determinación, de hacer con empeño.
  2. El “ser rico”, es la referencia a la consecuencia del esfuerzo, de las ganancias por el empeño, de la determinación, del empuje. Un hombre rico al que se alude como joven, da idea de un hombre que con su empeño desde muy joven ha acumulado muchas riquezas, por eso era un hombre rico.
  3. La riqueza”, a la que nunca se alude como mala o que se haya adquirido de mala forma o que se está utilizando mal. No hay alusión al malgaste, ni a la avaricia, ni a nada negativo. Así que la riqueza como tal no es mala; lo malo está en otra parte relacionada con la adquisición de la riqueza.


Ahora volvamos a copiar el texto para incluir mis reflexiones:
El joven rico
17 Cuando Jesús estaba ya para irse, un hombre llegó corriendo y se postró delante de él.
Maestro bueno —le preguntó—, ¿qué debo hacer para heredar la vida eterna?


Definitivamente era un hombre bueno; reconocía a Jesús como Maestro bueno y desde su intensión real de llegar a Dios, le pidió con humildad su consejo.


18 —¿Por qué me llamas bueno? —respondió Jesús—. Nadie es bueno sino sólo Dios.
19 Ya sabes los mandamientos: “No mates, no cometas adulterio, no robes, no presentes falso testimonio, no defraudes, honra a tu padre y a tu madre.”
20 —Maestro —dijo el hombre—, todo eso lo he cumplido desde que era joven.


Uhy... cuántas veces uno se pregunta porqué parecería no tener recompenza el comportarse bien, el cumplir con la Ley, con los mandamientos, el obrar bien, etc, etc, etc. ¿Te suena conocidos en algunos momentos de la vida?


21 Jesús lo miró con amor y añadió:
Una sola cosa te falta: anda, vende todo lo que tienes y dáselo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo. Luego ven y sígueme.


El despojarse de las riquezas (venderlas) apunta a tener un tesoro esperando en el cielo, no a llegar al cielo. A nivel místico el despojarse es una forma de ganar indulgencias, de facilitar el camino, pero no de recorrerlo.


22 Al oír esto, el hombre se desanimó y se fue triste porque tenía muchas riquezas.
23 Jesús miró alrededor y les comentó a sus discípulos:
¡Qué difícil es para los ricos entrar en el reino de Dios!
24 Los discípulos se asombraron de sus palabras.
Hijos, ¡qué difícil es entrar en el reino de Dios! —repitió Jesús—.
25 Le resulta más fácil a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el reino de Dios.


Esta es la clave, ¿para qué dar más rodeos? Como se planteó en los estereotipos anteriores, el “rico” asume que con su “esfuerzo inteligente” puede obtener riquezas y ¿qué mayor riqueza que la vida eterna?
El “rico” honesto (como se presenta al hombre del texto) asume que si hacen las acciones lógicas, si siguen los procedimientos correctos, si se es “inteligente”, si rodea de los recursos necesarios, si se trazan metas claras y se ciñe a los cronogramas, pues obtendrá riquezas.
El “rico” asume que su correcto entendimiento le dará los réditos esperados. La cantidad de esfuerzo no entra necesariamente en juego, porque hay personas que se esfuerzan mucho y no son ricas. Para ser rico hay que ser audaz, tener la mente clara, analizar, comprender los secretos del negocio.
Nadie que actúe o piense como “rico” (confiando en su esfuerzo guiado por su entendimiento y su claridad mental) llega verdaderamente a entrar en el reino de Dios.
Nadie puede entrar en el reino de Dios con su “esfuerzo inteligente”
Todo lo anterior se resume en una sola cosa: el “rico” es lo que es porque guía su vida con expectativas. No hace nada si no tiene una certeza razonable de que va a pasar algo o de que va a tener una ganancia particular.


26 Los discípulos se asombraron aún más, y decían entre sí: «Entonces, ¿quién podrá salvarse?»
27 —Para los hombres es imposible —aclaró Jesús, mirándolos fijamente—, pero no para Dios; de hecho, para Dios todo es posible.


Está claro, el “esfuerzo inteligente” o las expectativas de cualquier hombre son, en el mejor de los casos, un estrobo para crecer espiritualmente. Dios no es lógica, Dios es únicamente entrega, entregarse a Dios no significa entenderlo. La salvación la permite Dios, al parecer no hay nada intencionado que el hombre pueda hacer (de forma inteligente o audaz).
Cuando se habla de que para Dios todo es posible, hasta permitirnos entrar en el Reino, se indica que la entrega a Dios, el permitir que se haga su voluntad y no la nuestra (no expectativas) es el camino correcto a seguir.
Muchas corrientes filosóficas lo han dicho, el Señor Buda hablada de “no necesitar cosas”, y no se refería de cosas materiales, se refería a “no necesitar que ocurrieran cosas”. En Evolución Consciente hablo de “cero expectativas” como una actitud para recibir las enseñanzas. Allí también lo aprendemos como Humildad y Compasión dentro de los Dones Espirituales.


28 —¿Qué de nosotros, que lo hemos dejado todo y te hemos seguido? —comenzó a reclamarle Pedro.
29 —Les aseguro —respondió Jesús— que todo el que por mi causa y la del *evangelio haya dejado casa, hermanos, hermanas, madre, padre, hijos o terrenos,


El que haya dejado detrás la necesidad de que ocurran cosas o de que personas se comporten de alguna manera específica,


30 recibirá cien veces más ahora en este tiempo (casas, hermanos, hermanas, madres, hijos y terrenos, aunque con persecuciones); y en la edad venidera, la vida eterna.
31. Pero muchos de los primeros serán últimos, y los últimos, primeros.”
En este mundo los primeros son los que tiene éxito, los planificadores, los estrategas, los negociadores, alcanzan lo que se proponen y consideran que son ellos los que lo lograron con su “esfuerzo inteligente”


Nuevamente está claro; de seguro podríamos encontrar otros textos sagrados que apunten la importancia de que dejemos de necesitar que sucedan cosas porque estaremos siempre alejados del bienestar máximo y aun peor no estaremos recorriendo ningún camino hacia él.
Dejar las expectativas es dejar de creer que tú consigues lo que quieres cuando lo quieres y cómo lo quieres y para colmo por el camino y por los medios que tú planifiques.
“Cero expectativas” no es dejar de tener esperanzas. Por el contrario, las esperanzas hay que mantenerlas siempre, hay que fijarse metas y trabajarlas pero día a día, sin querer condicionar lo que Dios necesita que pase antes de llegar a ellas. En realidad la única forma de mantener a las esperanzas vivas es no teniendo expectativas.
Muchas veces uno llega a la meta cuando ya ha abandonado todo, permitiendo así que Dios, nuestro mejor jugador, tome las riendas.
Cero expectativas” no implica pasividad; es una actitud donde es indispensable el esfuerzo, pero un esfuerzo trabajado en el aquí y en el ahora, siguiendo lineamientos claros, reglas de buen vivir, mandamientos, preceptos, normas; afianzando este esfuerzo con la idea que Dios nos guía y que somos solo instrumentos para su voluntad, la misma en la que nos debemos esforzar por cumplir.
Namasté
Pedro A. Gómez Ruzzo.
Master Reiki Usui-Tibetano, Karuna Ki
Original: 14 de octubre del 2012
Twitter: @eReiki

miércoles, 10 de octubre de 2012

Limpiando espacios

Autor: Pedro A. Gómez Ruzzo

Aquí no voy a presentar métodos de cómo limpiar ni energética ni astral ni espiritualmente espacios; a pesar de que más de una vez me ha tocado hacerlo. Cualquier método que encontremos o nos recomienden personas autorizadas, pude servir: inciensos, oraciones, piedras/minerales, mantras, sonidos de campanas, cuencos o caracolas, estampitas de divinidades, símbolos mágicos, etc.
Quiero presentar entonces, algo aún más importante que los propios métodos de limpiezas y son las consideraciones para que cualquier limpieza sea efectiva y principalmente duradera.
Cuando limpiamos nuestra casa del polvo o de la basura terrenal que podamos dejar tirada, lo primero que decimos es: “... y no vuelvan a ensuciar, ¿cierto? 

No hacemos mucho si tenemos la mejor escoba o el mejor cepillo o la mejor aspiradora o la mopa con el mejor desinfectante, si las personas que siguen estando en nuestra casa no hacen el esfuerzo de no ensuciar. Se vuelve una lucha constante, una limpieza constante, que en el mejor de los casos nos desgasta; y al final, parece mejor quedarse viviendo entre la basura con las consecuencias que eso traer. Siempre nos acostumbramos rápido (lamentablemente) a cualquier estado.
Como es en la tierra, es el en cielo. En la limpieza energética/astral/espiritual de un lugar encontramos lo mismo:
  1. Hay suciedad/basura representada en energías vitales y espirituales de baja densidad que nos incomodan la existencia (como seres energéticos que somos). La incomodidad puede manifestarse como dolencias (malestares) de cualquier índole, como mal humor, como bloqueos en nuestras metas personales o grupales, como bloqueo de los procesos propios del lugar, como cosas que se dañan, como peleas y disgustos, como ganas de salir corriendo del sitio, etc.
  2. Hay un espacio que se ensucia: cualquier espacio vital es susceptible a ensuciarse.
  3. Hay instrumentos para la limpieza: como los ya nombrados: inciensos, oraciones, piedras/minerales, mantras, sonidos de campanas, de caracolas, etc.
  4. Hay personas encargadas de la limpieza que si bien cualquiera puede ayudar, existen mecanismos especiales y personas que se entrenan en ellos utilizando los instrumentos apropiados de la forma correcta.
  5. Pero hay también generadores de suciedad, que pueden: ser naturales (energías telúricas, mal flujo de energía), espirituales (desencarnados, portales) y humanos (todos nosotros)
Este último punto es el más importante a tratar y el que quiero reflexionar en este texto; específicamente el de nosotros los humanos. Como seres energéticos que somos, no solo nos afectan las energías a nuestro alrededor, sino que somos generadores/radiadores de energía vital y por tanto unos de los condicionantes más importantes que altera a un espacio.
Cuando un espacio se siente discordante (“sucio”) se puede buscar cambiar o poner cosas que ayuden (Feng Shui), se puede asumir que hay entidades o desencarnados y sacarlos (terapia astral) y ambos acercamientos a la vez.  Pero técnicamente, estos enfoques son los más fáciles de ejecutar. Un punto que generalmente se olvida es la energía que están generando y entregando a ese espacio los seres humanos que lo habitan.
Y hablo de las personas “que hacen el espacio”; no hablo de visitantes casuales que pueden dejar su estela de mala (o buena) vibra durante los ratos que estén allí. Estas personas que hacen el espacio son lo que yo llamo los “dueños de casa”, son los que tiene ese espacio asignado para vivir, para trabajar; en funciones que puedan durar varias horas al día.
Nosotros seres humanos (en un artículo anterior lo apunto - les invito a buscar “Tipos de amor”) tenemos centros energéticos que son capaces de una generación local de energía. Estos son nuestros 2do, 4to y 7mo chakra, correspondientes a nuestro bienestar, nuestros sentimientos y nuestra espiritualidad.
Entonces, dependiendo de algunos factores, de forma natural, en nuestro día a día, estamos siempre irradiando energías al medioambiente desde nuestro cuerpo energético:
  1. Si una persona no se siente confortable, a gusto, en un lugar; lo estará llenando de una energía de muy bajo nivel desde su 2do chakra (estará ensuciando el lugar)
  2. Si el malestar es más sentimental/emocional debido a un mal trato interpersonal con algunos otros dueños de casa, la energía de corazón (4to chakra) que se genera es extremadamente discordante; embarrando entonces el lugar (¡cuidado! este es nuestro generador más importante de energía)
  3. Si lo que hay son personas con conflictos internos, si algunos de los habitantes tienen problemas personales (no hay paz ni armonía dentro de sí) la energía discordante saldrá de su parte espiritual, de su 7mo chakra; ¿haciendo qué? ensuciando el lugar.
Con fuentes de suciedad tan reconocibles en nuestra cotidianidad, entendemos a veces porqué las limpiezas nos son ni tan efectivas ni tan permanentes como deberían ser,
Entonces, mantener limpio un espacio parecería una tarea titánica y hasta imposible de controlar; pero no lo es si se asume desde un enfoque profesional y honesto.
Después de intentos básicos de limpieza sin mucho resultado, el enfoque profesional para limpiar un espacio debe ser abordar primero a las fuentes de suciedad; esto significa enfocarse en los seres humanos que conviven dentro del espacio.
Cualquier persona que quiera limpiar un espacio y que tenga injerencia en él, debe enfocar la limpieza manteniendo a los “generadores de energía vital” (humanos) lo menos “agresivos” posible. Debe por tanto tratar de promover el bienestar, crean un ambiente armónico emocionalmente y dar apoyo y crecimiento espiritual para que sus “centros de generación” comiencen a sentirse bien y ya no solo dejen de ensuciar con la energía que normalmente se irradiaría sino, que puedan inclusive irradiar e inundar el espacio de la energía positiva que ellos sientan.
No es una tarea imposible, hay métodos sencillos que se utilizan; pero hay que buscar a profesionales apropiados. Lo primero es reconocer el problema y no cerrar los ojos ante lo evidente. Aquí no sirve de nada decir: “si, parece que sufre de cáncer, pero tienen una visión 20/20”.
Lo segundo es querer hacerlo; es una tarea donde los dueños y los responsables de casa (los mayores generadores de energía) serán los primeros que deberán hacer ajustes en sí mismos, serán los primeros en sanar, para luego ir involucrando al resto de los habitantes.
Con ese trabajo integral, con ese enfoque, el tercer paso es utilizar a los profesionales y a las herramientas necesarias. Así, cualquier mantra, incienso o ritual que se hagan, rendirán sus frutos de forma máxima.
Los espacios se enferman, pero hay que comenzar a sanar a las personas que crean energéticamente ese espacio. #PedroGomez
Si bien no todos sabemos limpiar, TODOS debemos ayudar a NO ENSUCIAR.
Namasté
Pedro A. Gómez Ruzzo.
Master Reiki Usui-Tibetano, Karuna Ki
Revisión ort: 03 de octubre del 2014
Original: 10 de octubre del 2012
Twitter: @eReiki @pagr777

viernes, 5 de octubre de 2012

Tipos de Amor (desde nuestras energías)

Autor: Pedro A. Gómez Ruzzo

No es la primera vez que alguien se atreve a escribir sobre el amor y los tipos de amor. El amor es un tema que abarca desde lo divino hasta lo profano; las religiones, los artistas, los psicólogos, historiadores, todos han disertado sobre lo que nos toca como seres vivos.
Yo me voy a permitir presentar al amor basándome en algunos conceptos conocidos pero llevándolos al plano sutil (energético y espiritual).
Hay una clasificación básica del amor aceptada y reconocida por todos, donde se presentan dos tipos generales: el amor Ágape y el amor Eros. Sin entrar en definiciones académicas, el amor Ágape es un amor celestial, espiritual, relacionado con el amor hacia Dios y hacia el prójimo como representación del mismo Dios, como hijos de Dios.
El amor Eros es el carnal, erótico, más de pareja; el cual se expresa la consciencia humana terrenal, más sensorial que espiritual.
Hay un tercer tipo que deseo tomar de algunos autores porque sirve para plantear la base desde donde debo partir; este es el amor Fraternal, el amor más de sentimientos hacia el prójimo, más empático, donde ni el erotismo ni lo divino están incluidos.
Entonces partamos de esta clasificación, amor Ágape, amor Eros y amor Fraternal. Cualquier sentimiento de amor que podamos albergar hacia otra persona es algunos de los tres o una combinación de ellos. Pero ¿cómo llevamos esto a nuestras energías?
(En este momento estoy oyendo en mi cabeza la voz de alguien que alguna vez me dijo: “¿meternos con energías? Esto ya es suficientemente complicado como para complicarlo más con energías”. Pues aunque no lo crean, en este caso se entiende mejor con energías)
Recordemos un momento a nuestros centros energéticos (chakras) que manejan las energías de vida relacionados a diferentes aspectos de nuestra existencia. Simplificando mucho tenemos a siete de los principales chakras en la Tabla 1.
De estos siete chakras tres de ellos tienen una característica importante. Si bien recibimos energía a través del chakra de la coronilla; los chakras sacro, cardíaco y coronilla pueden irradiar energía; es una suerte de “generación local” de energía que el Ser puede utilizar para sus procesos de bienestar. Esta generación puede incentivarse o deprimirse con actitudes, procedimientos, ejercicios, mantras, oraciones; generación que podemos promover para aumentar nuestro bienestar.
Por ejemplo, si hacemos cosas placenteras y centramos nuestra atención en el disfrute cuando las hacemos, nuestro chakra de bienestar (el 2do) comenzará a brillar mucho más, manejando mayor energía vital. Si dedicamos de forma activa parte de nuestras vidas a actividades que consciente y activamente involucren a Dios, será nuestro 7mo chakra el que comience a “generar más energía espiritual” que definitivamente aumentará nuestro bienestar.
Si hablamos del corazón, al enamorarnos y vivir ese amor con libertad y sin sentimientos de culpa, será el corazón el que genere una energía inmensa, sanadora, nutritiva.
Chakras
Relacionado con:
(Esta información es incompleta, únicamente se dan pequeñas referencias necesarias para la explicación)
1ro (Base): zona del perineo, al final de la columna vertebral.
Todos los procesos de aseguramiento de la vida, los instintos, el sentido de seguridad/miedos pertenencia, etc.
2do (Sacro): a un dedo por debajo del ombligo
Nuestro bienestar, nuestra reserva de energía vital (para todos los procesos de vida), sexo, disfrute, instinto maternal, el dar, etc.
3ro (Plexo solar): a un dedo por debajo de la “boca del estómago”
La energía del fuego, de las acciones, metabolismo, digestión, consecución de metas, empeño, mente inferior, control instintivo sobre las cosas. Emociones (sentimientos persistentes en el tiempo)
4to (Cardíaco): a nivel del corazón físico
Nuestros sentimientos (emociones pasajeras) hacia los demás y hacia nosotros mismos, autoconsciencia, sistema inmunológico.
5to (Garganta): en la depresión de la garganta donde se une con el pecho
La comunicación, en doble vía; expresar y entender. La capacidad de comprensión del mundo, de tu realidad. Formas de ver la vida. Junto con el corazón aloja la inteligencia emocional.
6to (Tercer ojo): entrecejo
Percepción sensorial y extrasensorial. Inteligencia intelectual, pensamiento razonado y lógico.
7mo (Coronilla): en la zona más alta de la cabeza
La energía que nos une a Dios, lo espiritual, lo divino.
Tabla 1. Resumen básico de los 7 chakras principales
Así encontramos que si bien todos los chakras son importantes, estos tres tienen esa posibilidad “especial” de hacernos sentir mejor. Y son con estos tres chakras que se asocian los tipos de amor que destaco.
Siempre se dice que el Amor es la fuerza más grande del Universo, o que Dios es amor, o que el amor mueve al mundo, o que “all we need is love”... y energéticamente es cierto; si pudiéramos sentir amor en esos “chakras especiales” la energía de bienestar generada sería ¡INTERESANTE!
Y de hecho así lo hacemos. Veamos:
Amor Eros = bienestar, sexo, disfrute = Chakra sacro (2do)
Amor Fraternal = sentimientos, empatía = Chakra cardíaco (4to)
Amor Ágape = divinidad, amor a Dios o a los seres humanos desde su reconocimiento como hijos de Dios = Chakra coronilla (7mo)
¿Y si ya lo hacemos desde nuestra constitución energética, donde está el problema? El asunto reside en que muchas veces estos chakras presentan disfunciones y les resulta difícil manejar una energía de amor tal que nos ayude a un bienvivir.
Muchas veces la crianza de familia, algunas situaciones personales de vida, costumbres sociales y a veces las creencias religiosas, tienden a condicionar nuestro comportamiento; y sabemos que mucho de nuestro comportamiento es reflejo de nuestro funcionamiento energético.
Si por ejemplo de alguna manera o por alguna situación una persona aprende a tener cierta aprensión o recelo al erotismo (amor Eros) esto se corresponde a un posible bloqueo del 2do chakra. En este caso el problema no es sólo que no va a disfrutar del sexo, el asunto es que su 2do chakra con algún grado de bloqueo limita la energía de bienestar en todos los aspectos de su vida (el sexo es solo uno de ellos). Cuando un chakra se bloquea, generalmente el bloqueo no es selectivo ni específico.
Si hay un bloqueo en el chakra cardíaco el amor Fraternal es el que no se puede expresar en totalidad; podremos tener así una persona desconfiada, con mala imagen de sí misma, difícil de enamorarse y/o de expresar amor.
Si el bloqueo es del último chakra (7mo), el asunto es algo más complicado, porque se verá disminuida su entrada de energía, afectando su vida en totalidad; además que puede presentar una conexión con Dios “ineficiente”.
Si bien los ejemplos anteriores son ciertos se pueden presentar otros tipos de relaciones además que pueden haber diferentes grados de bloqueos y/o combinaciones de los mismos.
El asunto es conocer los tres tipos de amor y evaluarnos en ellos, a lo mejor podemos encontrar alguna dificultad en su expresión. Las terapias, de necesitarse, pueden ser una combinación de diferentes técnicas pero siempre acompañadas por las energéticas; a lo mejor lo único que se necesita es trabajar un chakra y listo.
Por otra parte, si podemos expresar estos amores desde el plano energético, sus patologías también se pueden representar en ese mismo plano.
Los chakras difícilmente actúan de forma individual. Desde hace algunos años vengo manejando un concepto personal de Chakras Adyacentes. Explicar chakras adyacente se escapa del alcance de este texto, pero la idea básica es que los chakras que rodean a otro, interactúan con este bien sea ayudándolo o drenándolo. La interacción de los chakras adyacentes es natural y mecánica, pero afecta el bienestar de nuestra vida de forma tal que pareciera guiada por una racionalidad a veces perversa o a veces angelical.
Por ejemplo si hablamos del amor erótico, este puede ser de posesivo; característica no propia del 2do chakra sino de uno adyacente, del 1ero. Cuando la energía del 1er chakra de alguna forma no prudente interactúa con el 2do chakra (por ser su chakra adyacente) este amor puede tornarse indispensable para poder subsistir, condicionando a una persona a obsesionarse con el sexo, obligándola a buscarlo o a mantener el que tiene a toda costa. Parecería en este ejemplo que la psiquis estuviera actuando, pero en realidad hay un proceso energético automático e importante que condiciona nuestro comportamiento.
Con el mismo amor Eros, si el plexo solar es quien se involucra, el amor puede convertirse en controlador, crítico, agobiante.
Relaciones similares se pueden plantear con el amor fraternal (4to chakra). Cuando es el plexo solar quien modifica al amor Fraternal, este se vuelve un amor más servicial; o si es el chakra de la garganta, resulta un amor más inquisidor.
Si por ejemplo tratamos de entender mucho a Dios con nuestra mente (si mucho éxito), posiblemente estaremos drenando el chakra de la coronilla y no podamos vivir el amor Ágape que necesitamos. En este caso, el chakra 6to (mental) estaría drenando al chakra 7mo en tantos intentos de entendimiento fallidos; recuerda que es en el chakra 7mo donde cultivamos la energía del amor a Dios.
Los anteriores son solo ejemplos, ya que cada chakra adyacente puede tener su efecto benéfico o perjudicial en el amor que impacta. Además, un chakra como el 3ero (plexo solar) puede interferir al mismo tiempo en el amor eros y en el fraternal (es adyacente de ambos) y la interferencia puede tener diferentes grados. Siempre hay que estudiar los casos de forma individualizada.
Si bien cada amor se puede sentir de forma independiente, un ser humano integral es aquel que es capaz de amar en sus tres aspectos: erótico, fraternal y divino; definiendo así un cuerpo energético sano.
Este estado de integridad se puede enseñar, se debe cultivar y hay que mantenerlo; ya que así como se obtiene la integridad, también se puede perder.
A lo mejor estas definiciones de amores también sirven para saber qué tipo de amor sentimos por alguien o cómo nos están queriendo.
Namasté
Pedro A. Gómez Ruzzo.
Master Reiki Usui-Tibetano, Karuna Ki
Original: 05 de octubre del 2012
Twitter: @eReiki

miércoles, 3 de octubre de 2012

¿Cómo se cumplen los deseos?

Autor: Pedro A. Gómez Ruzzo

Llámese oración, petición, manifestación; toda nuestra vida está envuelta siempre en deseos que queremos ver cumplidos. Bien sea por intercesión Divina o por nuestro propio poder de “co-crear” nuestra realidad o por cualquier combinación de estas, el hecho es que existe un proceso con el cual podemos facilitar el cumplimiento de nuestros deseos.
El proceso se puede explicar desde diferentes puntos de vistas (espiritual, energético, mental); pero voy a tratar de enfocarlo de forma general.
Toda cosa que queramos que suceda en nuestras vidas debe ser creada, desde nuestro celular, hasta nuestros hijos... y no solo creados, sino alimentados/mantenidos hasta que sean una realidad manifestada y tomen existencia propia.
Los deseos son también nuestros hijos, salen de nuestras entrañas. En este proceso que quiero explicar (cumplir deseos específicos) intervienen dos actores principales. En los Talleres de Ley de Atracción lo explico con mayor detalle, la idea aquí es dar la receta funcional sencilla.
Los dos actores involucrados en el cumplimiento de nuestros deseos son: la mente (los pensamientos) y el corazón (los sentimientos)
El proceso es sencillo:
  1. Debes crear en tu mente lo que deseas; la situación, el objeto, la persona, la imagen de lo que deseas. Debes imaginar el deseo final, ya cumplido; pero NUNCA el proceso para llegar a él.
  2. La mente no discrimina entre las cosas negativas o las positivas, la mente crea la forma del deseo; cuidado con lo que mantienes constantemente en tu mente pues estarás formando la estructura de tu realidad.
  3. Luego de formada la imagen, debes comenzar a generar la energía que alimentará a dicha forma mental, que le dará la posibilidad que sea una realidad. Dicha energía debes irradiarla desde el único lugar posible; desde tu corazón. Los seres humanos irradiamos constantemente energía y esta se evidencia a través de los sentimientos. Si mantenemos sentimientos desagradables, la energía que estamos generando es de muy bajo nivel, de muy mala calidad; si por el contrario sentimos en nuestro corazón cosas hermosas, la energía irradiada será nutritiva, enriquecedora, purificadora. No hay otro secreto.
  4. Una vez que tengas la forma mental de tus deseos y que estés generando la energía apropiada en tu corazón para alimentarla, debes proyectar esa energía de corazón en tu mente. La intención basta. Quédate unos minutos sosteniendo este proceso, todas las veces que te sea posible, “imaginando y sintiéndote bien”. Este es el secreto.
El proceso de cumplir un deseo puede no ser instantáneo. Al igual que un niño que engendras y alimentas para que se desarrolle bien, puede tomar tiempo para que veas cristalizado al adulto que esperas. Eso no implica que a veces se pueda enfermar o se porte mal; y no por eso lo abandonas o lo dejas de alimentar.
El trabajo con los sueños debe ser constante, manteniendo en mente lo que quieres y generando desde tu pecho el mejor alimento, la mejor energía para iluminar dicho pensamiento.
¿Pero qué formas hay de generar la mejor energía? Las dos formas más sencillas y conocidas son las mejores:
  1. Generando energía emocional positiva: forzando sentimientos de disfrute, de gozo, de agradecimiento. A veces puede ser suficiente apartar a la fuerza los sentimientos difíciles, controlándolos.
  2. Generando energía espiritual: en oraciones sin peticiones, en alabanza sentidas, en agradecimiento real, en comunión con tu Dios como lo más importante que existe para ti. La energía espiritual es por definición energía positiva de más alta calidad, solo que no es tan fácil como se cree el poder generarla; es necesaria una relación con Dios cultivada, constante, fiel y esforzada. Eso de buscar a Dios sólo en los momentos difíciles no genera mucha energía espiritual, porque lo buscamos desde sentimientos de miedo, de angustia, de desesperación... energías todas de baja calidad.
    Por eso siempre digo “Encuentra a Dios cuando estés bien, para que ya lo tengas en tus momentos difíciles. #PedroGomez”
El cumplir un deseo entonces se resumen en un proceso de “enfocar e iluminar”; enfocar con tu mente e iluminar (o alimentar) con tu corazón.
Pero cuidado con las combinaciones. Puedes enfocar cualquier cosa hermosa con tu mente, pero si lo iluminas con una energía baja (dolor, resentimiento, rabia, miedo) es muy fácil o que tu deseo no llegue a nacer o que se convierta en algo deforme y grotesco.
Tu mente siempre está enfocándose en cosas y tu corazón siempre está iluminando. Debes ser consistente y controlar en todo momento de lo que sientes; si lo haces mal podrás estar llenando de monstruos tu vida.
Namasté
Pedro A. Gómez Ruzzo.
Master Reiki Usui-Tibetano, Karuna Ki
Original: 03 de octubre del 2012
Twitter: @eReiki