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jueves, 12 de abril de 2018

Los diferentes apelativos de Nuestro Señor

Autor: ShaniShaktiAnanda

Para cualquier cristiano que haya tenido una aceptable formación cristiana, ya encontrará que algunos “códigos secretos” en nuestra Santa Biblia, no son tan secretos.

Para los “no cristianos” (incluso aquellos que dicen serlo pero que nunca se han ocupado de serlo) dichos códigos no tienen sentido. Cuando uno los aprende de un Maestro Espiritual, la importancia de dichos códigos le da el sentido completo a las enseñanzas espirituales de la doctrina.

Uno de esos ex-códigos secretos es la forma en que se hace referencia a Nuestro Señor Jesucristo durante su vida en esta tierra.

La vida de Nuestro Señor tuvo tres etapas en su historia sagrada: su etapa de Jesús de Nazareth; su etapa de Jesucristo y su etapa de el Cristo. Cada etapa marca el apelativo con el cual es correcto referirse a Él.

La etapa de Jesús de Nazareth se puede enmarcar desde su nacimiento hasta su bautismo en el río Jordán por Juan el Bautista (Juan 1,29-34). En este tiempo, Jesús, a pesar de ser el elegido, se desempeñaba como una persona normal ante los ojos de terceros; amén, a sus momentos particulares de divinidad y a la formación que recibía.

La etapa de Jesucristo (o de Jesús el Cristo) es doble: la primera como Jesús de Nazareth con Escencia Crística Manifiesta (desde su bautismo hasta el final de los cuarenta días en el desierto - Mateo 4, 1-11) y como Jesús de Nazareth con Escencia Crística Manifiesta y Asumida (desde los cuarenta días en el desierto hasta su crucifixión - Lucas. 23, 44-46)

Y la última etapa de el Cristo se observa claramente cuando los apóstoles ya comienzan a estar de su cuenta, luego de la crucifixión; cuando Jesús de Nazareth ya había salido de escena y se debía seguir dando las enseñanzas pero bajo la figura del Cristo. Para esta etapa se comprende que las enseñanzas cristianas pertenecen a la Escencia Crística y estas trascienden momentos y personajes históricos; sin desmerecerlos.

Si se observan las Cartas de Pablo y otros documentos de otros apóstoles, vemos que se hace referencia “al Cristo” a la ora de dar la enseñanzas. Y si en alguna se hace referencia a Jesucristo, es para unir la narración a hechos puntuales de la historia sagrada.


Pero las diferencias anteriores son sencillas. ¿Qué tal si hablamos de otras definiciones más ocultas? Por ejemplo, los nombres que se le dan como: “Hijo del Hombre”, “Hijo de Dios”, “Cordero de Dios”, “El Nuevo Adán”...


Hijo del Hombre

Uno de los apelativos que más me gusta, porque el solo nombre viene a aclarar mucho del fundamente místico de cristianismo, es el de “Hijo del Hombre”.

Si buscan referencias cristianas eclesiásticas (no místicas), verán que muchas apuntan que este nombre tiene un sentido de humildad de Jesucristo... “que se iguala a cualquier ser humano...”

Jesucristo podía ser humilde en muchas cosas, sobre todo aceptando los designios de su Padre, pero nunca desconocía su divinidad. Él abiertamente hablada de “Su Padre que está en las Cielos”. Así que la explicación eclesiástica, por salir del paso, de humildad humana de Jesucristo no tiene fundamento.

El apelativo de “Hijo del Hombre” tiene que ver mucho con el Génesis.

Estamos claros que el Génesis relata metafóricamente el proceso de creación del universo perfecto, con la dualidad integrada (masculino+femenino; bien+mal), es decir, con “no-dualidad”. Luego presenta la pérdida de la “no dualidad” y las posteriores consecuencias de este hecho.

Pero pregunto ¿alguien aún cree que ese relato describe como nació la “raza humana”? Espero que no.

Creer que el Génesis habla de la raza humana, es creer que la Tierra es el único lugar del universo donde existe vida creada por Dios. La raza humana no es ni la única creada ni la primera en el universo. Eso ya se superó hace cientos de años.

Entonces, cuando en la Biblia se hace referencia a “Hombres” ¿a caso se refiere a “seres humanos”?

Hay un pasaje del Génesis que siempre presento:

Génesis 3:22 (TLA)

y dijo:
«Ahora el hombre y la mujer son como uno de nosotros, pues conocen el bien y el mal. Si llegaran a comer algún fruto del árbol de la vida, podrían vivir para siempre».

En este pasaje el “nosotros” no hace referencia a las tres Divinas personas como algunos apuntan. El “nosotros” se refiere a los creadores de Adán; por lo tanto a los Padres de Adan, o a “Dios Padre”. Algunos de ustedes que llevan tiempo conmigo ya saben que “Dios Padre” es un concepto diferente a “Dios”; y Jesucristo lo diferenciaba muy bien cuando los usaba de forma diferente refiriéndose a “Dios” o refiriéndose a “mi Padre”

A veces, a Jesucristo se le hace referencia como el “segundo Adán”; es decir, que fue creado por esos “nosotros” mismos.

Por lo tanto, esos “nosotros” son los “Hombres”

Cuando se hace referencia al “Hijo del Hombre”, se está indicando ese proceso promovido por “los Hombres” (no-seres humanos) que estando más cerca de Dios, “dan a luz” (así como un padre) a ese Ser Especial que encarnará a la Escencia Crísitica Manifiesta: al “Hijo del Hombre”.

El “Hijo del Hombre” es el que ha de venir las veces que fueran necesarias como el soporte necesario para que el misterio del “Dios hecho Hombre” se pueda producir.

Disculpen, sé que puede resultar confuso; pero he explicado más que la Bilia y que todas las iglesias juntas. Apara aquellos de ustedes que hayan estado por años conmigo, esto será solo un apunte de clases.


Los otros nombres para el Cristo quedarán para posteriores escritos.

Dios les bendiga.

Namasté.
ShaniShaktiAnanda
Original: 831AS. (11 de abril del 2018)http://www.shanishaktiananda.org
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Palabras-claves: Cristo, Hijo del Hombre, Jesús Nazareth, Jesucristo

martes, 3 de abril de 2018

La fortaleza del crucificado

Autor: ShaniShaktiAnanda

Y en los días previos de la crucifixión, cuando todo estaba asumido; más allá del dolor aceptado por Jesucristo en función de la voluntad de Dios Padre; El Dios hecho Hombre tenía una preocupación. Y es que “su fortaleza” le abandonara.

Este dolor lo acompañó durante todas las horas previas a su aprensión en el monte; en las horas de su encarcelamiento esperando juicio; en el juicio mismo, ante todo el pueblo; y en su preparación a la cruz luego de su condena.

La sensación de ausencia de su fuerza era un dolor mayor a la misma condena de muerte.

Pero fue al final de su condena donde el Maestro se dio cuenta de que su fortaleza aún estaba con Él; que no lo abandonó al final.

Esta idea no se entiende para el común de las personas; porque se cree que “la fortaleza de Jesucristo” era su fe en el Padre y en realidad no era eso; porque su fe y la confianza en su misión nunca la perdió.

Algunos creen que “la fortaleza de Jesucristo” era su valor, pero tampoco era eso; porque su amor a Dios era lo que le permitía comprometerse con lo que Dios necesitada.

El Maestro no temía que le faltara Fe en el Padre ni el valor para morir; sido que Él temía perder lo que había aprendido a amar aquí en la Tierra y lo que lo había amado a Él en esta dura etapa de su vida.

Jesucristo, en cada ruda escena narrada en la historia sagrada; perdía la mirada buscado a su alrededor a “su fortaleza”; y esta fuerza no era otra que
su amada.

Para muchos, esta idea de la amada del Maestro es blasfemia; pero es blasfemia para las iglesias que solo se atienen a lo eclesiástico y no plantean las enseñanzas espirituales desde lo místico. Cuando se entiende la espiritualidad de forma mística, en toda historia sagrada de cualquier religión se comprende que es imposible que una escencia álmica-espiritual masculina como Jesucristo anduviera solo por la vida.

La escencia femenina, esa que complementa a una escencia masculina, es “la fortaleza” de esta última. Es la fuerza no solo para vivir, sino para poder hacer las cosas que Dios necesitaba que fueran hechas.

La última obligación del Maestro para con Dios Padre era aceptar su crucifixión; y vaya que aquí necesitaba de esa escencia femenina que lo había amado para no flaquear

Y esa fortaleza de Jesucristo se conoce en la historia sagrada como “María Magdalena”.

Tanto fue el dolor del Maestro por sentir que su amada le había abandonado, que incluso clavado en la cruz, Él eleva un grito que se ha tergiversado desde siempre:

Mateo 27:46 (RVR1960)

46 Cerca de la hora novena, Jesús clamó a gran voz, diciendo: Elí, Elí, ¿lama sabactani? Esto es: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?

Sin invalidar la traducción del hebreo, la referencia verdadera es que Jesús, aún el Cristo, clamaba por su amada, por esa escencia femenina que le había permitido asumir tantas cosas hasta ese momento. El
grito ahogado de soledad del crucificado fue desgarrador.

Pero no fue hasta el último momento de la cruz cuando Jesucristo pudo aceptar su muerte con toda la fuerza del espíritu, ya que se dio cuenta de que allí estaba su amada, dándole la fuerza para asumir su último compromiso.

Juan 19:25-27 (RVR1960)

25 Estaban junto a la cruz de Jesús su madre, y la hermana de su madre, María mujer de Cleofas, y María Magdalena.

26 Cuando vio Jesús a su madre, y al discípulo a quien él amaba, que estaba presente, dijo a su madre: Mujer, he ahí tu hijo.

27 Después dijo al discípulo: He ahí tu madre. Y desde aquella hora el discípulo la recibió en su casa.


Y aquí, además, está muy claro que Jesucristo no solo esperaba ver a su amada; sino que iba a hacer lo necesario para que sus discípulos quedaran, en su ausencia, también “con la compañía de la fortaleza de su Señor” para que ellos pudieran hacer por Dios para llevar la Palabra a los demás.


¿La madre de los discípulos?

Cuando Jesucristo le dice a su discípulo Juan “he ahí tu madre”, ¿acaso aún creen que se refería a la Virgen María? ¿O sería a la escencia femenina que lo había acompañado como complemento en parte de su camino como Maestro?

Nuevamente, a las iglesias modernas no les convienen explicar mucho; y recordemos que las versiones de la Biblia que tenemos en la actualidad son adecuaciones y traducciones de y para dichas iglesias. Pero ante tales adecuaciones, la Verdad de Dios nunca quedará oculta; solo hay que abrir la consciencia y el corazón para ver más allá de lo que quieren que veamos.

Si recordamos en un pasaje anterior de la Santa Biblia, vemos que Jesucristo hizo una diferenciación especial sobre sus relaciones humanas y sus relaciones espirituales:

Lucas 8:19-21 (RVR1960)

19 Entonces su madre y sus hermanos vinieron a él; pero no podían llegar hasta él por causa de la multitud.
20 Y se le avisó, diciendo: Tu madre y tus hermanos están fuera y quieren verte.
21 Él entonces respondiendo (Jesús), les dijo: Mi madre y mis hermanos son los que oyen la palabra de Dios, y la hacen.

¿Por qué si en este pasaje Jesucristo hizo una separación clara de sus lazos familiares, al momento de su crucifixión Él iba a retomar la filiación?

En realidad la Madre asignada por Jesús a sus discípulos fue María Magdalena
; la mujer que sí había estado con Él, que le había amado, que había dejado atrás su antigua vida terrenal por el amor al Cristo, y que había estado oyendo la palabra y haciéndola.

Además, Jesucristo era un “Padre Espiritual” hacia sus discípulos; por lo tanto, la Virgen María debía ser la “abuela” espiritual, si esa figura existiera. ¿La Madre acaso no sería la “amada” de Jesucristo?

Que me disculpen los que creía otra cosa, entiendo que saber la verdad no siempre es agradable.

¿Pero “Madre de los discípulos” para qué? Precisamente para dejarles como compañía esa “fuerza” que tantas veces fue necesaria para que Jesús cumpliera con el Padre.

¿Pero solo eso? ¿O acaso fue “la madre” en el sentido literal de la palabra? ¿Una madre necesaria para que las cosas pudieran continuar luego de la crucifixión; en otros momentos y escenarios?

Este es otro tema que aquí no podré presentar.


La Piedad

¿Recuerdan la escultura de La Piedad de Miguel Ángel?

¿Acaso creen que la hermosa mujer que aparece allí con el cuerpo de Nuestro Señor Jesucristo en su regazo es la Virgen María?

¿Acaso esa es la imagen de una mujer por lo menos 15 años mayor que Jesús? ¿Acaso a Miguel Ángel le hubiera costado muchos plasmar en el mármol algunos detalles más convincentes de la edad madura?

¿O será que Jesús bajado de la cruz está en los brazos de su amada María, pero La Magadalena?

¿Blasfemia? ¿Qué hubiera dicho el mismo Miguel Ángel si hubiera podido hablar abiertamente?

¿Están seguros de que todas las imágenes marianas de las iglesias antiguas representan a la Virgen María?

¿Habría algún problema si esa mujer fuera María Magdalena?


El grito repetido

Pero el
grito ahogado de soledad del crucificado no fue una sola vez. El Cristo muchas veces se sintió abandonado por esa escencia femenina, si bien no físicamente.

En todos los pequeños o grandes compromisos del Cristo hacia el Padre, esa fuerza es indispensable; y muchas veces no la tuvo en los momentos necesarios. La historia sagrada tiene varias de esas referencias:

  • Los discípulos se dormían frecuentemente: Lucas 9:32 en la Trasfiguración; Lucas 22:45-47 antes del arresto de Jesús; sueño que no solo es literal sino metafórico.
  • Jesucristo pidiendo a extrañas que le dieran que beber; porque su amada no estaba por allí (Lucas 22:45-47 en La Samaritana en el pozo)
  • Jesucristo gestionando “su propia fuerza” azotando a los mercaderes del Templo (Juan 2:13-22); ya que su “fuerza de complemento” no lo asistía.
Y otras referencias más.

¿Que la historia se puede repetir? Dios quiera que no en totalidad; de seguro hay mejoras.

Dios les bendiga.

Namasté.
ShaniShaktiAnanda
Original: 820AS. (30 de marzo del 2018)
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Palabras-claves: la piedad, la crucifixión, Jesucristo, Virgen María, María Magdalena

domingo, 11 de marzo de 2018

Demostrando lealtad hacia Dios

Autor: ShaniShaktiAnanda

No solemos pensar en Dios como alguien que algunas veces debe probar nuestra lealtad hacia Él; pero esto es una realidad.

Debemos demostrar nuestra lealtad hacia Dios, sobre todo si Dios espera algo de nosotros. Si Él nos considera para cosas especiales, pues debemos esperar que Él nos exija demostrarle que Él es nuestra prioridad.

¿Acaso no es así en todas partes? ¿Acaso un gerente va a asignar un trabajo importante a alguien cuya lealtad no haya sido puesta a prueba y dicha prueba haya sido superada satisfactoriamente?

¿Pero cómo son las pruebas de Dios? ¿En qué y cómo podemos probarle a Dios nuestra lealtad?

Para contestar eso debemos saber cuáles son los dominios de Dios; cuál es Su reino; qué es lo que a Él le importa. Allí es donde debemos probarla lealtad.


Del mundo o de Dios

Si hablados de nuestra existencia, se extrae desde cualquier escritura sagrada, que nosotros podemos ser “del mundo” o podemos ser “de Dios”. Y si detallamos nuestros comportamientos, metas o prioridades; pues también estas pueden ser “hacia el mundo” o “hacia Dios”.

Basta revisar el capítulo 17 del Evangelio según San Juan, donde Jesucristo, poco antes de su crucifixión, hace una magistral diferenciación entre estos dos escenarios: “el mundo” (lo terrenal/humano/sensorial) y “Dios” (lo espiritual). A continuación, trascribo algunos versículos de dicho pasaje:


Juan 17: 1,3-6,8,9,11,12,14,16,18,25 (RVR1960)

1 Estas cosas habló Jesús, y levantando los ojos al cielo, dijo: Padre, la hora ha llegado; glorifica a tu Hijo, para que también tu Hijo te glorifique a ti;
3 Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado.
4 Yo te he glorificado en la tierra; he acabado la obra que me diste que hiciese.
5 Ahora pues, Padre, glorifícame tú al lado tuyo, con aquella gloria que tuve contigo antes que el mundo fuese.
6 He manifestado tu nombre a los hombres que del mundo me diste; tuyos eran, y me los diste, y han guardado tu palabra.
8 porque las palabras que me diste, les he dado; y ellos las recibieron, y han conocido verdaderamente que salí de ti, y han creído que tú me enviaste.
9 Yo ruego por ellos; no ruego por el mundo, sino por los que me diste; porque tuyos son,
11 Y ya no estoy en el mundo; mas éstos están en el mundo, y yo voy a ti. Padre santo, a los que me has dado, guárdalos en tu nombre, para que sean uno, así como nosotros.
12 Cuando estaba con ellos en el mundo, yo los guardaba en tu nombre; a los que me diste, yo los guardé, y ninguno de ellos se perdió, sino el hijo de perdición, para que la Escritura se cumpliese.
14 Yo les he dado tu palabra; y el mundo los aborreció, porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo.
16 No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo.
18 Como tú me enviaste al mundo, así yo los he enviado al mundo.
25 Padre justo, el mundo no te ha conocido, pero yo te he conocido, y éstos han conocido que tú me enviaste.

La cita expuesta es compleja, pero no requiere de una explicación completa de mi parte dentro de este escrito. Lo útil aquí es observar la distinción que el mismo Jesucristo hace de su persona y de Dios como “no pertenecientes” a este mundo terrenal/humano/sensorial.

Otra cita útil es donde Jesucristo, como Hijo de Dios, se distancia del mundo terrenal y afirma que este no le pertenece:

Juan 18:36 (RVR1960)

36 Respondió Jesús: Mi reino no es de este mundo; si mi reino fuera de este mundo, mis servidores pelearían para que yo no fuera entregado a los judíos; pero mi reino no es de aquí.

Y en el siguiente pasaje, Jesucristo vuelve a distinguir entre Dios y este mundo; “el mundo” en la figura del Cesar:

Lucas 20:25 (RVR1960)

25 Entonces les dijo: Pues dad a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios.


Si bien se pudieran colocar otros pasajes bíblicos o incluso de otras escrituras sagradas, donde se diferencia Dios del mundo; con lo expuesto está más que claro que una cosa es Dios y otra diferente es nuestra experiencia terrenal.

Pero debemos recordar que nuestra experiencia terrenal se conforma con nuestra parte física, mental, emocional y de bienestar humano. Esto es importante recordarlo para saber si somos de Dios o del mundo.

Si lo más importante para nosotros, o lo que más nos ocupa el esfuerzo, o lo que más nos angustia, está enmarcado en nuestra parte física, mental, emocional o de bienestar humano; pues “somos del mundo”. Es decir, “no somos de Dios”.



Del lado de Dios.

Entonces resulta obvio que si alguien quiere Ser de Dios, se tiene que colocar de su lado; no del lado del mundo.

Pero colocarte del lado de Dios no significa denigrar de las cosas terrenales. Colocarte del lado de Dios significa que la prioridad de tu vida es comportarte como Él espera que lo hagas, no como te conviene para complacerte en el mundo. Colocarte del lado de Dios significa que tu esfuerzo está orientado a agradar a Dios, no solo a metas terrenales. Colocarte del lado de Dios significa que fallarle a Dios te genera más angustia que tus carencias o problemas terrenales.

Entendido esto, queda claro de cual lado te quiere Dios; y por lo tanto hacia donde va a probar tu lealtad.


Dios nos prepara para la lucha.

Es lógico que si Dios espera algo de nosotros, pues ponga a prueba nuestra lealtad.
¿O acaso no debe asegurarse antes de confiarle a alguien cosas importantes?

Muchas veces Dios no solo nos pode pruebas, sino que busca forjar nuestra materia prima espiritual para el trabajo que Él espera que hagamos.

Cuando Dios o la Divinidad o “los de arriba” quieren reforzar nuestra espiritualidad (inclusive la de un Maestro Espiritual) la forma más efectiva es obligarnos a definir si estamos de uno u otro lado: del lado de Dios o del lado del mundo.

Generalmente todos decimos que estamos de parte de Dios, pero a la hora de la verdad, no somos ni fríos ni calientes. Y esto lo sabe Dios. Y por esto mismo es que la mayoría de las veces se nos prueba de qué estamos hechos, se nos pide demostrar nuestra lealtad, dándonos duros golpes a nuestra parte terrenal (física, mental, emocional o de bienestar).

Allí es donde Dios nos prueba de qué estamos hechos; allí es donde Dios espera que nosotros honremos eso de "Amar a Dios por sobre todas las cosas"; lo que se pudiera traducir como: "Amar a Dios por sobre todas nuestras necesidades y expectativas humanas, a pesar de que nuestras partes física, mental, emocional y de bienestar se estén cayendo a pedazos.”

Es como si Dios probara nuestra lealtad hacia Él en contra de nuestras propias necesidades terrenales.
Nos da golpes fuertes a nuestra terrenalidad y nos dice: “Decídete, quédate en la queja y en el sufrimiento por tu terrenalidad golpeada o demuestra que Yo te soy suficiente”.


El probar la lealtad generalmente se consigue a través de situaciones terrenales (físicas, mentales, emocionales o de bienestar) duras; que pueden provenir de nuestros propios errores o de los errores de nuestros seres más queridos. Es decir, de cosas que realmente nos duelen humanamente.

Allí Dios se queda esperando para ver si nuestras acciones ante esos problemas se orientan hacia lo que hacemos por Él, o si se orientan hacia lo que somos o esperamos terrenalmente.


Pero utilicemos una metáfora que muestra lo que Dios hace cuando necesita forjar nuestro espíritu y ver de qué estamos hechos. ¿Ustedes saben cómo se forja una espada? Les cuento.
Una espada nace de un trozo de hierro, tal vez bonito pero débil (la debilidad en este metáfora es de la carencia de espíritu). Este trozo de hierro debe ser forjado y trabajado con mucho esfuerzo.

Esa barra de hierro es de un material apropiado para hacer una espada, pero por naturaleza no tiene la dureza suficiente para hacer nada útil (espiritualmente hablando).

Entonces, el herrero (Dios, la Divinidad o “los de arriba”) toma esa barra con unas pinzas rudas y pesadas y la meten directo al fuego; en un horno muy caliente. La deja allí hasta que quede al rojo vivo y luego la sacan y le caen a martillazos salvajes para comenzar a forjarla.

Este forjado puede incluso cambiar su estructura cristalina al material (su estructura del alma) para que así comience a tener la dureza (espiritual) necesaria para realizar el futuro trabajo.

Al irse enfriando, la espada en formación se mete al fuego de nuevo y la vuelven a sacar para nuevos martillazos. Además, la enfrían bruscamente en agua para darle choques de temperatura. Y todo esto las veces que sean necesarias hasta obtener lo que se quiere.

Para Dios, para la Divinidad o para “los de arriba”, ese fuego y esos martillazos son una metáfora de las situaciones difíciles de vida donde incluso preferiríamos morir. Situaciones que desde el punto de vista humano parecen incluso injustas, donde nosotros somos las víctimas; pero situaciones que a fin de cuentas son necesarias para Dios.

Al final de todo podremos salir fortalecidos para el ejército de Dios, siempre y cuando no nos resquebrajemos.
Si durante el forjado a fuego y golpes de nuestro ser, nos quedamos en el dolor y en los sentimientos difíciles y en la actitud lastimera y de víctima, pues estaremos diciéndole a Dios que somos del mundo; porque todas esas actitudes son del mundo.

Si por el contrario, ante cada situación que nos destroza utilizamos los dones espirituales de compasión/tolerancia para no juzgar; o el don de la humildad para no quejarnos; o del desapego para no esperar que las cosas sean como nosotros las necesitamos humanamente; entonces le estaremos diciendo a Dios que estamos de su lado; que logramos ver, asumir y vivir las situaciones terrenales con el espíritu. Allí habremos vencido.

Ante cada problema terrenal, deberíamos suponer que Dios está detrás de ellos y que Él tiene sus razones para que nosotros lo enfrentemos. La razón principal es para que salgamos fortalecidos espiritualmente. Dios quiera que todos lo recordemos siempre.

Dios les bendiga.

Namasté.
ShaniShaktiAnanda
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Palabras-claves: lealtad, Dios, espada, hierro, forjado, espíritu, alma, problemas situaciones terrenales, mundo, fuego, agua, martillazos

martes, 13 de febrero de 2018

¿Qué es una Shakti? - Cuidados

Autor: ShaniShaktiAnanda

Esta escritura pretender ser muy concisa; ya que este tema ha sido objeto de conversación profunda en otros escritos y escenarios. Paso a recordar las definiciones necesarias.

Una Shakti (o Un Shakti) es un discípulo particular, con características especiales, que le permiten ayudar a un Maestro Espiritual. Una ayuda que se brinda de diferentes formas, pero todas con un impacto energético.

Por lo tanto, la figura de una Shakti únicamente existe en un escenario de Crecimiento Espiritual; el cual siempre está conformado por un Maestro Espiritual, que basa sus enseñanzas en una Escritura Sagrada y donde existen un grupo de discípulos espirituales que llevan un grado suficiente de convivencia entre ellos.

Pero para entender cómo el Maestro Espiritual es ayudado por una Shakti, vemos primero cuales son las debilidades del primero.

Por ser energético el concepto de Shakti; entendamos las debilidades energéticas de un Maestro Espiritual.

Todo Maestro Espiritual tuvo que haber sido un buen discípulo; y esto, desde el punto de vista energético, establece que el Maestro tiene dinámicas energéticas óptimas.

Pero el paso de discípulo a maestro espiritual hace que la escencia álmica femenina del discípulo pase a una escencia álmica masculina. Y esto es acompañado por una migración de su energía de Swadhistana (Ck2) a Muladhara (Ck1)

Si el trabajo del Maestro Espiritual se mantiene por años y este hace el trabajo correcto con sus discípulos; su estructura energética comienza a tener una deficiencia en la energía de Ck2.

El Maestro debe procesar mucho del karma de sus discípulos; y esto lo hace desde su Muladhara (Ck1). Como ya no es solo su propio karma sino el de sus discípulos; su propia energía de Ck1 no es suficiente, y se tienen que asistir con la energía de su Ck2.

Entonces el Ck2 del Gurú comienza a drenarse hacia Ck1 para poder hacer el trabajo con todos los karmas de sus discípulos. La referencia poética de esta dinámica energética se puede expresar como que “el Maestro Espiritual ayuda (kármicamente) a sus discípulos a costa de su propio bienestar (energía de Ck2)”

Dependiendo de los años y según vaya aumentando las labores del Maestro con sus discípulos, este comienza a tener carencias con su propia energía vital (Ck2) que no solo se comienza a expresar en su precario bienestar, sino que también en su salud física y en otras funciones vitales.

Aquí es donde entra el discípulo Shakti.

Un discípulo Shakti tiene por definición una enorme cantidad de energía en Ck2, la misma que el maestro tienen en eficiencia debido a sus funciones espirituales/kármicas aumentadas.

Si el discípulo asume su estado Shakti, este le entrega de diferentes maneras, parte de su energía al Maestro con el noble propósito de que él pueda seguir cumpliendo su misión como maestro encarnado.

La recompensa de un discípulo Shakti por este servicio, se mide en Merecimiento Espiritual. Este Merecimiento Espiritual se otorga por permitir, a través de su energía vital, que el Maestro ayude a más personas. Este pago es mucho más valioso de lo que se imagina, ya que con su propia energía, el discípulo Shakti nunca llegará a darle un mejor uso que lo que puede hacer el Maestro con ella.

Pero no es cosa de solo brindarle al Maestro mucha energía de Ck2. Como el Maestro acepta y utiliza esa energía Shakti como suya; si la energía Shakti no está en buen estado, más que favorecer al Maestro, realmente se le puede hacer daño. Es como darle de comer con algo contaminado o podrido.


Por eso, un verdadero discípulo Shakti no solo cumple con el requerimiento de mucha energía de Swadhistana, sino que debe estar dispuesto a ayudar al Maestro y la energía a entregar debe ser muy limpia.


¿Qué cosas debe cuidar una Shakti?

La razón por la cual puede haber muchos discípulos con mucha energía de Ck2 pero muy pocos Shakti, es precisamente porque no todos cuidan de su energía para poder ser aceptada por el Maestro Espiritual.

La energía de Ck2 de un discípulo (y en realidad de cualquier persona) se puede ensuciar o contaminar por cuatro vías diferentes:

Por vía de los sentimientos difíciles:
Entre el chakra Anahata (corazón) y el Swadhistana existe una conexión en paralelo que permite que ambos se condicionen energéticamente. El condicionamiento puede ser de pureza. Si se maneja una energía poco limpia en uno, la energía del otro automáticamente se ensucia.

Es por eso por lo que si un discípulo no controla sus sentimientos difíciles hacia las situaciones o hacia las personas, su energía de Ck2 estará contaminada; y a pesar de que pueda tener mucha, esta no sirve como energía Shakti.

Por vía de expectativas/frustraciones:

Las frustraciones que vienen por expectativas de vida no cumplidas, ensucian mucho el Manipura (Ck3), y este chakra tiene una conexión adyacente directa con el Ck2.

Por lo tanto, un discípulo que no sepa manejar correctamente sus expectativas o apegos a los resultados, tendrá impura su energía de Ck3 y a la vez su energía de Ck2 se ensuciará.

En estos casos, esa energía Shakti tampoco debe ser entregada al Maestro.

Por vía de descuido personal:

Aunque parezca trivial, la energía de Ck2 se puede ensuciar por el mismo Ck2.

Esto se produce cuando el cuidado personal que debe tener el discípulo de sí mismo, (incluyendo su aseo personal), no es el más apropiado. Un discípulo descuidado con su propia apariencia tiene su energía de CK2 contaminada y no puede ser entregada así al Maestro Espiritual.

En esto, los más mínimos detalles cuentan; ni tan poco cuidado ni tan llamativos.

Por vía kármica:

Pero definitivamente el peor contagio de la energía de Ck2 de un discípulo viene desde su Ck1.

En el Ck1 se maneja la energía del karma, que tiene una relación directa a la energía sexual. Cuando un karma se activa en un discípulo o este se deja contagiar de karmas de terceros, esta energía corrompida pasa obligadamente a su Ck2.

Recordemos que con nuestra energía de Ck2 es que nosotros gestamos nuestra realidad; y es por eso por lo que la energía del karma desde Ck1 debe pasar a nuestro Ck2, porque el karma debe condicionar nuestra realidad para que nosotros podamos aprender de él.

Imaginemos por un momento al maestro que está luchando por aligerar con el karma de todos los discípulos. ¿Sería justo que un Shakti le entregara a su Gurú amado, parte de su energía Ck2 contaminada a su vez con más karma?

Una buena Shakti debe hacer un esfuerzo real por no activar innecesariamente sus karmas (que pasarían a su energía de Ck2) y, más aún, a no exponerse a contagio kármico que muchas veces se realiza sin intención y sin notarlo.

Pero muchas veces estas cosas, o escenarios, o elementos o actitudes que despiertan o permiten contagios kármicos no están muy claros. Paso a describir algunos de los más importantes:

Comencemos primero por algunas cosas que son potencialmente activadoras de karma. Todas estas cosas activan Ck1; y en una activación se pueden “despertar karmas”

  1. Ingesta alcohólica (incluso en cantidades que solo “te hagan sentir bien”). El alcohol activa el Ck1.
  2. Vestimentas provocativas con la sola intensión de resaltar la figura. Vestirse de esta forma, aunque no se tenga ninguna intención oculta, activa Ck1.
  3. Estados y actitudes de empoderamiento.
  4. Gastos y lujos notorios, vidas suntuosas.
  5. Groserías y malas palabras con connotaciones sexuales, aunque sean cotidianas e incluso muletillas del habla.


Y estas son algunas cosas que permiten que nos contagiemos de karma:

  1. Tener deseos o hacer “ojitos”o el simple gusto o atracción con connotaciones sexuales hacia otra persona que no sea ya su pareja. Por muy inocente que sea, nos contagiamos del karma de la persona que nos atrae sexualmente. Este es el típico “buceo”
  2. Usar vestimenta provocativa para otras personas, aunque esa no sea nuestra intención. Cada ves que alguien nos vea con deseo sexual (nos bucee a nosotros), sin ni siquiera nosotros notarlos, nos llenamos del karma de esas personas
  3. Actitudes y gestos sensuales o provocativas, aunque sean por juegos.
  4. Cirugías estéticas que realcen atributos o partes sexuales, aún más cuando este hecho se aproveche para mostrar. Esto nos expone al contagio kármico de toda persona en las cuales despertemos el más mínimo deseo sexual; aunque nuevamente no sea nuestra intención, no nos demos cuenta o incluso aunque no les hagamos caso.
  5. Convivir, e incluso llevarnos bien, con personas con karmas complicados. Toda convivencia (buena o mala) establece un compartir mutuo de los karmas. Así que si pretendes ser Shakti, ojalá escojas para compartir a amigos tuyos que no tengan karmas pesados. Recuerda que se los vas a dar a tu Maestro Espiritual.
  6. Tú compartes tus karmas con las personas con las cuales tengas diferencias fuertes, Si no te llevas bien con alguien, le estarás dando a tu Gurú el karma de ese alguien.
  7. Tú compartes el karma con todas las personas con las que tengas sexo (pasado o presente). Si pretendes ser Shakti, tu comportamiento sexual debe ser muy reservado, o le estarás entregando a tu Gurú el karma de cada compañero sexual que tengas.

Hay que decir que el contagio kármico se realiza incluso por fotos, videos, redes sociales; no es necesario el conocimiento ni la interacción personal.

Por supuesto que hay otras formas de contaminación kármica de la energía de Ck2, aquí solo quiero destacar algunas que pueden pasar desapercibidas.

¿Es lógico que alguien pretenda ser Shakti sin tener estas consideraciones mínimas para no dañar su maestro?

Aquí se comienza a ver el difícil compromiso de un discípulo Shakti.

Atención: ninguna de las cosas y actitudes anteriormente citadas como contaminantes de la energía de Ck2 son criticables por mi persona, si bien muchas pueden no ser nada provechosas. Cada quién actúa como desee hacerlo. Pero si ese es el caso, pues cada quien puede ser como desee ser, pero no será una Shakti.

Todo esto se enmarca en recomendaciones para cualquier discípulo, pero para una Shakti pasan a ser obligaciones reales que debe considerar.

Dios les bendiga.

Namasté.
ShaniShaktiAnanda
Original: 774AS. (12 de febrero del 2018)http://www.shanishaktiananda.org
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Palabras-claves: Shakti, gurú, karma, contagio, chakras