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jueves, 5 de marzo de 2020

Lo que sucede con Tantra Rojo


Autor: ShaniShaktiAnanda

El siguiente escrito no busca brindar una explicación exhaustiva de lo que sucede cuando se realiza Tantra Rojo, ya que se tendrían que considerar cientos de casos con muchas explicaciones particulares. Tampoco pretende ser totalmente claro en el asunto tántrico ya que tendría que plasmar muchos años de enseñanza contextualizada.

Pero lo que sí quiere conseguir es dar la idea de lo complejo de este proceso y desmontar las creencias de que practicar Tantra es hacer un curso, meditar con la Kundalini, leer libros, respirar de cierta manera o tener sexo de forma especial.

Primero hay que recordar lo más básico de lo básico. Tantra se refiere a “energía vital” no a “sexo”. Que el sexo sea una actividad que implique mucha energía vita, es simplemente circunstancial; pero no es la única que lo hace.

Hay diferentes tipos de Tantra, muchos de ellos nombrados por colores, pero todos ellos buscan una sola cosa: perfeccionar el cuerpo energético del practicante, creando lo que yo llamo “plasticidad energética”. Esta característica significa que cada chakra de nuestro cuerpo energético y cada dinámica energética entre ellos, se optimizan de tal manera que pueden reaccionar de forma óptima, ante cualquier situación de vida.

Esta necesidad de optimización de nuestro cuerpo energético es indispensable en un escenario de crecimiento espiritual.

Y además, la práctica de Tantra no es un proceso ni sencillo ni carente de precaución, por lo que debe ser controlado muy de cerca por un Maestro Espiritual Tántrico. De hecho, un proceso tántrico mal llevado o mal controlado pude causar estragos en el cuerpo energético del practicante, lo que pudiera afectar negativamente toda su vida presente o futura.

Esto último plantea el requisito de que se practique tantra únicamente dentro de un escenario de crecimiento espiritual, donde le maestro espiritual presente sea además un maestro tántrico.

El tantra de mayor impacto en un cuerpo energético es el denominado “Rojo”, el cual implica la práctica sexual muy bien controlada. Esto es porque el sexo es una de las actividades humana de mayor impacto energético que existen.

Dicho todo esto podemos a comenzar a hablar de proceso energético que se busca y que se produce en el cuerpo energético del practicante.



Definiendo términos.

El termino Tantra se puede entender en sánscrito como “el camino rápido”.

Camino rápido ¿a dónde? Pues a la evolución espiritual y al Cielo, si se hace bien; o camino rápido a los problemas terrenales y espirituales, si se hace de forma incorrecta.

Otro termino a definir son los “chakras”. Estos son nuestros centros energéticos que procesan, manejan y distribuyen nuestra energía vital en cualidades diferentes según los procesos de vida que se necesiten alimentar con ella.

Un chakra en buen funcionamiento debe poder responder con mucha energía cuando se requiera, pero también debe poder replegarse (disminuir) cuando ya no le toque actuar.

Normalmente una persona suele tener chakras que no son óptimos: chakras que no pueden dar la energía suficiente cuando es necesario o, peor aún, chakras que “se quedan encendidos energéticamente” cuando deberían apagarse.

Decir todo lo que puede producir estos chakras poco óptimos, escapa de la explicación de este escrito.

Pero el perfeccionamiento o maduración de los chakras debe hacerse con la propia energía vital. La aplicación muy controlada de una energía vital muy fuerte es lo que puede activar aquellos “chakras vagos”; mientras que actitudes espiritualmente correctas puede enseñarles a no “quedarse pegados”.

Esta energía muy fuerte que debe ir perfeccionando a los chakras de forma gradual, desde el más denso (Muladhara) al más sutil (Sahasrara), da la idea de una energía que sube por los chakras, paso a paso, de forma controlada. A esta energía queva subiendo, se le conoce como “kundalini”, y sale desde el Muladhara (primer chakra) y debe ser guiada hasta el Sahasrara (séptimo chakra)

Nota: en realidad, en el proceso tántrico de un ser humano tiene como meta hacer llegar a la kundalini hasta el sexto chakra. Llegarla hasta el último chakra implicaría que la persona desencarnara como parte del proceso tántrico. Eso no es lo que se desea.

Ahora veamos el proceso energético de la ascensión de la kundalini con Tantra Rojo.


El despertar.

La energía del primer chakra (Muladhara) se asume que no se manifiesta en su totalidad en ningún ser humano. Por lo tanto lo primero que hay que hacer es “despertarla”.

En Tantra Rojo, esa activación de la energía kundalini se realiza dentro de un encuentro sexual. Pero no cualquier encuentro sexual. Ni siquiera un “buen o excelente encuentro sexual”. No se puede medir el despertar de la kundalini con simplemente el disfrute de la actividad sexual; esto va mas allá, esto es diferente.

Si no se siguen las indicaciones precisas o no se hace con la persona correcta, aún se puede disfrutar mucho de un encuentro sexual y la kundalini no despertar lo suficiente.

Obviamente, como maestro tántrico que soy, no voy a dejar las indicaciones aquí.


El camino de subida.

Pero una vez despierta la kundalini, esta comienza a inflamar, a exacerbar el Muladhara. Pero si se llega a quedar allí ya manifestarse desde allí, esta puede producir estragos relacionados con una energía de Muladhara sin control. Los ejemplos son imposibles de dar por aquí, mas que solo decir que puede ser muy dañina, tanto físicamente (salud) como kármicamente (resto de la existencia).

Estos daños producidos por una exacerbación de la energía del Muladhara se pueden manifestar en toda nuestra vida o en la de nuestros seres queridos, a mediano o a largo plazo.

Entonces, una vez despierta la kundalini en el primer chakra, hay que evitar que crezca sin medida en el Muladhara, por lo cual hay que controlar dicho chakra. El control de ese o de cualquier chakra pasa por controlar las conductas, actitudes o acciones que implica la energía de se chakra.

Controlar un chakra es ponerle una “camisa de fuerza” sin restarle la movilidad necesaria, es colocarlo en un contenedor como si fuera un material peligroso y utilizarlo solo cuando sea necesario. En otras palabras, controlar dicho chakra es tener contención y no darle rienda suelta. Cuidado: no hablo de “secar” la energía de un chakra, hablo de dosificarla donde y cuando sea requerida de verdad, verdad.

En toda esta contención es donde comienzan a entrar las conductas y actitudes de vida aprendidas y practicadas en un escenario de crecimiento espiritual. El ambiente humano donde solemos movernos nunca va a exigir que limitemos nuestras energías, sobre todo de los primeros chakras; y esa libertad generalmente trae muchos problemas.

Y luego de esa indispensable contención, si se sigue practicando tantra, se seguirá aumentando la energía, la misma que va a buscar buscar escapar de forma controlada por algún camino. Ese camino será subir al segundo chakra (Swadhistana).

Allí comienza el primer escalón de la ascensión de la kundalini.


Peldaño por peldaño.

Y cada vez que la muy fuerte energía kundalini vaya subiendo chakra por chakra, se debe repetir el proceso de contener a la energía aumentada de ese chakra, sin dejar que se apague.

Ese proceso de “aumento muy elevado” y “contención muy rígida” de la energía en cada chakra, es lo que permite la tan ansiada plasticidad a los chakras.

Y comienza en Muladhara, se contiene la energía y esta busca avanzar el segundo chakra (Swadhistana). Llegado al Swadhistana, allí se debe contener la explosión de dicha energía y esta buscará continuar subiendo al tercer chakra (Manipura), y así al cuarto, quinto y seguirá subiendo hasta donde se pueda practicar tantra.

Porque en cada escalón, la práctica puede durar años. Además de que puede tener sus avances y retrocesos, la capacidad de controlar la manifestación de la energía de un chakra suele incluir cambios en estilos de vida, los mismos que no se san de la noche a la mañana.


Peligro de explosión.

Y si se practica Tantra Rojo y la energía que llegó a un chakra no se sabe controlar, es similar a un combustible o a unos cuantos kilos de explosivos en recipientes inapropiados, que pueden estallar y dañar no solo al recipiente, sino a todo a su alrededor.

Es realmente peligroso y además que el daño puede ser irreversible.

Ahora se puede imaginar que lo difícil del proceso tántrico no es hacer subir la energía (tampoco es tan sencillo como una meditación o respiración y menos una visualización). Lo verdaderamente difícil es controlar a dicha energía con las actitudes de vida correctas. Lo difícil es no dejarse llevar por esas energía. Lo difícil llega a ser negarse esas energía para que no destrocen todo.


Quedo hasta aquí. Estoy seguro que mis discípulos entenderán más que suficiente lo que acabo de escribir, y aquellos de ustedes que aún no comparten mis enseñanzas confío en que por lo menos se deslastren de la venta fraudulenta de procesos tántricos rojos sencillos, que se aprenden en pocos días, inocuos y practicados de forma personal y con resultados casi automáticos y evidentes.

En la mayoría de los casos es más que suficiente (y ampliamente recomendados) procesos de Tantra Blanco, que son mas lentos, pero tienen menos o ningún peligro. Sea del color que sea, nunca te vas a librar de la necesidad de someterte a la enseñanzas y a los escenarios de un maestro espiritual tántrico.


Dios te bendiga.

Namasté.
ShaniShaktiAnanda
Original: 1525 AS. (05 de marzo del 2020)http://pagr777.blogspot.com/
Instagram @ShanisShaktiAnanda @EscuelaparaelAlma.ssa
Palabras-claves: tantra, sexo, chakras, energía, kundalini

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