Sigue a ShaniShaktiAnanda en Facebook



domingo, 19 de noviembre de 2017

Meditación y Samadhi

Autor: ShaniShaktiAnanda

Samadhi es un estado de la conciencia donde un individuo alcanza la unidad con el UNO, con la Divinidad. Este estado va más allá de la sensación personal; ya que unido a la Divinidad, las sensaciones personales desaparecen. De hecho, el individuo deja de existir; por tanto, su percepción personal también. Esto se consigue en y por la meditación.

Pero no con las meditaciones caseras de colocar un audio, sentarse con las piernas cruzadas, recitar tres veces el OM y seguir una visualización o repetir un mantra.

Para que la meditación te guíe a Samadhi, el individuo tiene que haber recorrido una existencia de crecimiento espiritual donde haya aprendido a desplazar voluntariamente su parte humana por el espíritu. El espíritu del individuo debe haber ganado la capacidad de manifestarse de forma tan notoria que desplace a su parte humana.

Y dentro de este camino de crecimiento espiritual, donde debe obligatoriamente existir un Gurú que lo haga sentir obligado desde el alma; el discípulo o postulante utiliza la meditación como una prácticas habituales .

El siempre honorable Swami Shivananda , indicaba en su publicación Concentración y Meditación” lo siguiente:

Si una persona puede mantener su concentración en el mismo punto durante 12 segundos, ha adquirido la capacidad de la concentración. Si es capaz de mantener la concentración durante 12 veces más [o sea, 12 × 12 segundos, o sea, 144 segundos] adquiere la capacidad de la meditación. Y cuando consigue mantener la concentración durante 12 veces más [o sea, 12 × 144 segundos, o sea, 28 minutos con 48 segundos) adquiere la capacidad del samadhi.”
Swami Shivananda

Para nuestro tiempo y en nuestra cultura occidental, yo digo que los 12 segundo
s iniciales deben convertirse en 19 segundos, para ir acorde al tiempo mínimo necesario de impronta energética hacia las Leyes Universales. En este nuestro escenario occidentalizado, debo hacer además modificaciones adicionales. Los múltiplos de 12 los puedo dejar :

Si un discípulo puede mantener el foco de atención de forma continua en el mismo punto durante 19 segundos manteniendo el corazón limpio , ha adquirido una afortunada capacidad de la concentración . Si es capaz de mantener esta afortunada concentración durante 1 2 veces más [o sea, 12 × 19 segundos, o sea, 228 segundos o sea 3 minutos con 48 segundos] adquiere la sanadora capacidad de la meditación . Y cuando consigue mantener la sanadora meditación 12 veces más [o sea, 12 × 228 segundos, o sea, 45 minutos con 36 segundos) adquiere la bendita capacidad del Samadhi .”
ShaniShaktiAnanda

Y casualmente, este tiempo requerido para Samadhi se parece mucho al tiempo normal que debería tomar el alma que acaba de trascender desde plano físico, para establecerse en el plano astral. Claro está, este tiempo se refiere al tiempo de un alma suficientemente ligera, que haya conquistado suficiente desapego, gracias a una existencia dentro de crecimiento espiritual.

Si en vida un individuo conquistó Samadhi, pues este seguramente no se establecerá en el plano astral, sino que seguirá de largo al mismo Cielo, rompiendo la rueda de reencarnaciones; es decir, resucitando a la Vida Eterna.

¿Quién no se merece la Vida Eterna si logra llegar en vida a 45 minutos continuos unido con la Divinidad?

¿Quién no se merece la Vida Eterna si logra en vida negarse a sí mismo por 45 minutos continuos para que la Divinidad se expresen en él?


Dios les bendiga.

Namasté.
ShaniShaktiAnanda
Original: 689AS. (19 de noviembre del 2017)http://www.shanishaktiananda.org
Twitters: @ShaniShakti @SanaCristica @eReiki @EvolConsc @pagr777
Instagram: @ShaniShaktiAnanda

Palabras-claves: Samadhi, concentración, meditación, espíritu, Gurú, discípulo.Shivananda

La mujer hacendosa

Autor: ShaniShaktiAnanda

Hoy quiero traer como enseñanza “solo para discípulos” una de las lecturas de la misa católica del día de hoy.

Generalmente lo conversamos al salir del servicio entre los que nos encontramos allí, pero esta que traigo es tan importante que preferí dejarlo por escrito.

No será un escrito muy largo porque doy por sentado que es solo para discípulos y me basaré en el conocimiento básico que ya manejan.

La lectura en cuestión es la siguiente:

Primera lectura (Domingo 19 noviembre 2017)
Lectura del libro de los Proverbios (31,10-13;19-20;30-31):

Una mujer hacendosa, ¿quién la hallará? Vale mucho más que las perlas. Su marido se fía de ella, y no le faltan riquezas. Le trae ganancias y no pérdidas todos los días de su vida. Adquiere lana y lino, los trabaja con la destreza de sus manos. Extiende la mano hacia el huso, y sostiene con la palma la rueca. Abre sus manos al necesitado y extiende el brazo al pobre. Engañosa es la gracia, fugaz la hermosura, la que teme al Señor merece alabanza. Cantadle por el éxito de su trabajo, que sus obras la alaben en la plaza.


Si hacen un par de lecturas de estos versículos, se comienza a tener en claro los siguientes aspectos (los cuales puntualizo):

  1. Cuando se hace alusión a “mujer”, se está haciendo referencia a la escencia femenina.
  2. Cuando se hace alusión al “marido”, se está haciendo referencia a la escencia masculina.
  3. Mujer” y “marido” en la misma frase alude a la necesaria integración de ambas, lo cual trae equilibrio en el caminar hacia Dios.
  4. Se entiende claro que la escencia masculina debe confiar en la escencia femenina, y esto es lo que le trae riquezas.
  5. Se trata de dejar claro que es la escencia femenina la que trabaja a sol y a sombra, y lo hace en favor de a escencia masculina; ya que le trae ganancias.
  6. Hay una alusión directa de trabajos manuales que confirma la energía del Swadhistana.
  7. La esencia femenina trabaja para su bien, pero en función de la escencia masculina (esta alusión sale en otras versiones de la Santa Biblia donde indica que ella misma se hace sus vestidos; de otra forma el marido se los tendría que comprar).
  8. Pero trabaja también para “dar bienestar” a otros.
  9. Y finalmente se indica que más allá de lo que se aprecia en el plano terrenal, como lo son la gracia y la hermosura femenina; lo que realmente vale es el afán de no fallarle a Dios, si llega a incumplir con sus lineamientos (temor a Dios)


¿Y la escencia masculina? Pues pareciera que no hace nada sino aprovecharse de las bondades de la femenina.

Si esto se lee desde la óptica humana/terrenal, este pasaje es detestablemente machista. Lo que es totalmente incorrecto, partiendo del error de intentar leer o interpretar un texto sagrado (que es espiritual) desde el enfoque mental/humano.

Si en cambio lo entendenos correctamente bajo el contexto místico espiritual, lo primero a acotar es que aquí no se habla de hembra y macho, sino de escencia femenina y masculina, las mismas que pueden estar en un hombre o una mujer biológicos.

Se habla principalmente de la escencia femenina, porque esta es la que importa en un ámbito espiritual; ya que es la única con posibilidad de llegar al Cielo.

Pero esta debe purificarse primero; y la purificación pasa por someterse, apegarse o trabajar por los lineamientos de Dios, que están representados en la escencia masculina. Hacer esto es la única forma de purificación.

Adicionalmente se destaca LO INDISPENSABLE de la escencia femenina para la masculina (para el marido); sin la cual, este no puede tener riquezas o ganancias en lo que hace. En vez de ser machista, lo que se refleja en estos versículos es una exaltación y fortaleza de la escencia femenina.

Pero no cualquier escencia femenina es útil para la masculina, sino aquella que desde el temor a fallarle a Dios, modera sus conductas.


Pero todo esto que pareciera una violación a los derechos femeninos y un sometimiento o explotación inaceptable en beneficio de otros; resulta que espiritualmente es un proceso natural.

Para las personas de escencias femeninas que piensan que todo esto es una desviación inaceptable a la igualdad de género, les aseguro que lo ven así porque posiblemente nunca hayan conocido a una verdadera escencia masculina. Si lo hubieran hecho alguna vez en su vida, sabrían que el comportamiento descrito en estos versículos bíblicos produce más bienestar personal que conflictos de género.

Es inevitable que muchas mujeres al leer esto piensen que es absurdo comportarse así con los esposos, y que ellos no lo merecen; o que por lo menos que las tareas habría que compartirlas.

Queridas señoras, si esto lo piensan así, sepan que posiblemente están o estuvieron casadas o solo conocen hombres con escencias femeninas; y por supuesto es incómodo, ilógico, inaceptable y antinatural este comportamiento descrito entre escencia femeninas.

Ya saben que esto también se aplica en el ámbito de un escenario de Crecimiento Espiritual.

Si una escencia femenina encuentra a una escencia masculina suficientemente pura para purificarle a ella, en la primera naturalmente surge la necesidad de entregarse a la segunda. Y esto no solo pasa por el bienestar que la primera le puede propiciar a la segunda, sino por el adecuar su conducta según la escencia masculina. Y el vivir en función de entregar su energía y su trabajo es lo más gratificante y beneficioso que se puede sentir, incluso más allá de la lógica humana.

Esto pasa, por ejemplo, con las personas religiosas (escencias femeninas) que se dedican a las cosas de Dios (escencia masculina). Nadie se explica como esa vida religiosa les puede llenar... Claro, no todos tienen acceso a una escencia masculina suficientemente fuerte, capaz e dar un bienestar tal que te cambia los afanes de vida.

Dios les bendiga.

Namasté.
ShaniShaktiAnanda
Original: 689AS. (19 de noviembre del 2017)http://www.shanishaktiananda.org
Twitters: @ShaniShakti @SanaCristica @eReiki @EvolConsc @pagr777
Instagram: @ShaniShaktiAnanda

Palabras-claves: mujer, marido escencia, masculina, femenina, Dios, energía, swadhistana, benestar, lineamientos

jueves, 16 de noviembre de 2017

¿Estoy viviendo de forma espiritual?

Autor: ShaniShaktiAnanda

Unas de las preguntas que todos deberíamos hacernos es si estamos siento realmente espirituales. Bueno, todos aquellos a quienes les interese serlo.

La respuesta obvia de la mayoría sería que sí, por supuesto. Pero pocas cosas en la vida son tan perjudiciales como ir creyendo que se están haciendo las cosas bien, cuando no es así. Si este es el caso, cuando nuestra falsa suposición se revela, muchas veces es tarde para corregir.

Además, en algo que parece “tan subjetivo” como es vivir espiritualmente, ¿quién pudiera tener la última palabra?

La respuesta está en las sagradas escrituras, en cualquiera de ellas. Toda sagrada escritura muestra cómo se vive espiritualmente; pero surge un inconveniente. Entender a cabalidad la enseñanza subyacente a una metáfora en una escritura sagrada nunca resulta una tarea fácil. Y aun peor, se puede llegar a “creer entender” y se actúa en consecuencia; lo que nos lleva al problema anterior de vivir peligrosamente creyendo que se está haciendo correctamente.

Pero en cuando a saber si estamos viviendo de forma espiritual o no, una aproximación de la respuesta se puede plantear desde dos simples aspectos de fácil evaluación personal. Estos dos aspectos describen, en mucho, cómo se está viviendo: el afán y el sufrimiento.


El afán

Por supuesto que debemos esforzarnos para tener estabilidad económica y tener bieness; por supuesto que debemos esforzarnos para formarnos académicamente y cumplir metas; por supuesto que debemos esforzarnos en tener una vida sentimental y emocionalmente buena; por supuesto que debemos esforzarnos por ese bienestar humano que todos anhelamos.

Pero hay una diferencia importante entre esforzarnos y afanarnos.

Nos podemos esforzar en algo, pero eso no genera malestar; porque medimos el esfuerzo y le damos su justo valor a cada cosa.

Por el contrario, cuando nos afanamos en algo seguramente nos enfocamos en ello y en ello aplicamos gran parte de nuestro esfuerzo; ocurriendo, como consecuencia lógica, un abandono de las otras cosas importantes.

El afán como característica de acción puntual es sano. Cuando debemos aplicar un esfuerzo mayor a algún asunto que debemos resolver, lo hacemos por un tiempo limitado y eso es bueno.

Por otro lado, el afán lo podemos estar ejerciendo hacia asuntos de poca trascendencia, dejando a las cosas importantes desatendidas.

Pero el afán sostenido en algo solo indica que ese algo es lo más importante para nosotros, de forma temporal o de forma sostenida.

Ahora debemos recordar lo que somos; no solo ahora sino de forma trascendente.

Si te defines como un ser humano principalmente, la pregunta de si estás viviendo espiritualmente no tiene sentido.

Pero si te sabes un ser espiritual con experiencias humanas; debes estar consciente de que tiene que balancear tu esfuerzo de vida.

Si solo te ocupas (o te afanas principalmente) en tus asuntos físicos, mentales, emocionales o de bienestar general; es obvio que estás dejando de lado tu asunto espiritual. Entonces será evidente que lo importante para ti es lo terrenal/humano.

Si este es tu caso la pregunta se resuelve fácil; no están viviendo de forma espiritual.

Si por el contrario, tus afanes de vida están centrados hacia “obedecer y agradar a Dios para no defraudarlo”; entonces tendrás esto a tu favor en la evaluación de si estás viviendo espiritualmente o no.

Pero antes de responder que sí a la pregunta anterior, debemos estar claros que para “obedecer y agradar a Dios para no defraudarlo” debemos saber qué espera Él de nosotros. Este es tema de otro escrito pero debemos sincerarnos que no podemos obedecer y agradar a Dios en lo que nosotros creemos o hemos escuchado.


Entonces, vale la pregunta: si nos afanamos por Dios ¿no creamos un desbalance en el resto de nuestros asuntos de vida?

La respuesta es que no se crea ningún desbalance; ya que en lo que respecta a nuestra relación con Dios, si a esta la llevamos bien, todos nuestros otros aspectos: físicos, mentales, emocionales y de bienestar en general; están considerados y salen favorecidos.

Así que el “afán por Dios” es lo mejor que podemos hacer como seres integrales.


El sufrimiento

El segundo aspecto a evaluar de forma sencilla para saber si estamos viviendo de forma espiritual, viene determinado por las cosas que nos causan sufrimiento.

No hablo de dolor, sino del “dolor sostenido en el tiempo y que te desgasta la vida”; esto es el sufrimiento.

Es bien sabido que nadie sufre mucho por las cosas que no le importan mucho. Por el contrario, un gran sufrimiento aparece por aquellas cosas que realmente te importan.

Para no extendernos mucho se puede decir que si tus sufrimientos están enfocados principalmente en cosas físicas (incluidas enfermedad y dinero); mentales (incluidas estrés, metas inconclusas, expectativas frustradas, futuro incierto); sentimentales y emocionales (incluidas desengaños, baja autoestima, inseguridad, sentimientos no correspondidos); o simplemente la falta de bienestar general; entonces tus sufrimientos son muy humanos y nada espirituales. Aquí, no estás viviendo espiritualmente.

El día en que tu peor sufrimiento sea “el haber fallado o defraudado a Dios” y eso no te deje dormir en paz; entonces y solo entonces, estarás viviendo de forma espiritual.

El no sufrir por cosas terrenales no refiere a vivir con desidia; tampoco significa dejar de hacer por las cosas terrenales. Uno puede esforzarse en lo que desea pero se puede hacer sufriendo o sin sufrir. Es más, generalmente el sufrimiento baja nuestra eficiencia a la hora de aplicar esfuerzo en algo. Uno escoge si hacer un esfuerzo sufrido o no; dependiendo de nuestro foco de lo que es importante para nosotros.


Uniendo las respuestas

Vivir espiritualmente no es un concepto ni una idea ni una práctica de cosas puntuales; es un estilo de vida. Y este estilo de vida espiritual debe apuntar hacia lo verdaderamente espiritual.

Por lo tanto, si tu afán máximo en esta vida es obedecer y agradar a Dios para no defraudarlo (sin olvidar tus compromisos terrenales); y tu sufrimiento mayor es llegar a fallarle o defraudarle (en cualquier aspecto); entonces, con mucha seguridad estarás viviendo de forma espiritual.

Esta respuesta aún puede ser engañosa y muchos dirán que ya lo hacen. Observa tu corazón y ve la forma en la que este asume todo lo complicado que sucede a tu alrededor. Si no tienes paz, busca crecer espiritualmente para que te enseñen a vivir de forma espiritual.

Dios les bendiga.

Namasté.
ShaniShaktiAnanda
Original: 686AS. (16 de noviembre del 2017)http://www.shanishaktiananda.org
Twitters: @ShaniShakti @SanaCristica @eReiki @EvolConsc @pagr777
Instagram: @ShaniShaktiAnanda

Palabras-claves: vivir, espiritualmente, afán, sufrimiento 

martes, 14 de noviembre de 2017

¿Con el amor de Dios?

Autor: ShaniShaktiAnanda

Una de las cosas más peligrosas para un ser humano que se sienta espiritual, es creerse con el amor de Dios por derecho divino o como regalo o heredad.

Y esto es lo más peligroso porque al sentirnos ya con el amor de Dios, dejamos de esforzarnos por obtenerlo; y resulta que podemos no tenerlo y solo lo sabremos en momentos de duras dificultades.

Cuando humanamente pasamos momentos difíciles es cuando podemos echar mano de ese amor de Dios. El amor de Dios nos da fuerzas para enfrentar con el corazón limpio a las dificultades; permitirnos seguir adelante con el corazón limpio a pesar de las tormentas; tratar con el corazón limpio
a los que nos ofenden.

Y siempre hablo de mantener el corazón limpio>, porque eso es lo que le interesa a Dios, el corazón es lo único que escucha Dios de nosotros (1 Samuel 16:7)

Entonces, si el amor de Dios es lo que nos permite mantener el corazón limpio, ¿qué sucede cuando sentimos impotencia, tristeza, rencor, rabia, desolación, angustia, sed de justicia, frustración, entre otros sentimientos difíciles?

La respuesta es una sola: si no logramos mantener nuestro corazón limpio en las situaciones difíciles, es porque no tenemos el amor de Dios con nosotros.

¿Y es que acaso eso es posible que Dios no nos ame? Siempre nos enseñaron que Dios nos ama incondicionalmente.

Que siempre lo enseñaran así, no quiere decir que sea lo correcto; pudo haber otros intereses ocultos para ello. Solo basta remitirnos a un par de pasajes sencillos de cualquier Biblia cristiana:

Juan 14:21, 23-24 (NVI)

21 (Y decía Jesucristo...) ¿Quién es el que me ama? El que hace suyos mis mandamientos y los obedece. Y al que me ama, mi Padre lo amará, y yo también lo amaré y me manifestaré a él».
23 Le contestó Jesús:
El que me ama, obedecerá mi palabra, y mi Padre lo amará, y haremos nuestra vivienda en él.
24 El que no me ama, no obedece mis palabras. Pero estas palabras que ustedes oyen no son mías, sino del Padre, que me envió.


Te invito a que leas estos tres versículos por segunda vez.

Aquí vemos claramente que en estos pasajes se puntualiza la premisa de que para que Dios ame a alguien, este alguien debe primero amar a Jesucristo. Pero amar a Jesucristo no es simplemente una declaración de amor o una alabanza; sino que se puede demostrar únicamente con la obediencia irrestricta a lo que Jesucristo mandó.

¿Sabes con certeza qué mandó Jesucristo? Pues cosas como “amar a tus enemigos”, “poner la otra mejilla”, “no juzgar”, “buscar ser perdonado”, “preferir a Dios antes que a nada de este mundo”, etc.

Si no cumplimos estas cosas (junto a las demás señaladas en Mateo capítulo 5, 6 y 7) sería sano dejar de considerar que Dios nos ama; ya que nosotros simplemente no tendríamos los méritos que se obtienen al obedecer a Jesucristo


Pero ¿cómo puede ser sano aceptar que Dios no nos ama?

Como ya dije; si creemos que Dios nos ama y en realidad no es así (por no obedecer lo que Jesucristo nos indicó), iremos por la vida sintiéndonos “bendecidos y afortunados”, hasta que la vida nos ponga en situaciones difíciles y nos sea evidente lo débiles que somos.

Pero entonces, cuando tenemos el agua al cuello, intentar buscar que Dios nos ame no es sencillo ni inmediato; no basta una oración, un sacrificio o un ritual.

El hecho de obedecer a Jesucristo como requisito previo para tener el amor de Dios, significa adoptar un estilo de vida que puede tomar años de esfuerzo; tiempo que no tendremos para salir de los problemas inmediatos.

Pero si por el contrario nos sinceramos ahora y comenzamos a trabajar por obedecer a Jesucristo, Dios nos irá amando cada vez un poco más. Y llegará el momento, cuando ante un problema podamos utilizar la frase: “Si Dios está conmigo, ¿quién contra mí?

En una vida espiritual, la visión “ingenua” de las cosas de Dios nunca da buenos resultados. Dios no es nuestro compañero de juego; Él es el creador del universo y nosotros le debemos más a Él que Él a nosotros.

Nosotros somos los que debemos agradar a Dios cumpliendo con lo que Él pidió; Él no es quien está obligado a cumplir lo que nosotros pedimos. Eso parece que el mundo aún no lo comprende.

Dios les bendiga.

Namasté.
ShaniShaktiAnanda
Original: 684AS. (14 de noviembre del 2017)http://www.shanishaktiananda.org
Twitters: @ShaniShakti @SanaCristica @eReiki @EvolConsc @pagr777
Instagram: @ShaniShaktiAnanda

Palabras-claves: amor, Dios, Jesucristo, lineamientos, enemigos

lunes, 30 de octubre de 2017

El discípulo espiritual desde nuestras energías

Autor: ShaniShaktiAnanda

Como seres integrales que somos, no existe en el universo ninguna otra actividad sanadora más integral que someterse a un Escenario de Crecimiento Espiritual.

Un correcto Escenario de Crecimiento Espiritual pone a trabajar a nuestras partes: física, mental, emocional, energética, astral/álmica, kármica y espiritual. Cada una de esas partes se perfecciona cuando estamos sumergidos de forma esforzada ante un Maestro Espiritual, intentando cumplir con Escrituras Sagradas y compartiendo activamente con otros discípulos espirituales.

Por esta razón, pudiésemos describir el Crecimiento Espiritual o sus actores de forma individual, desde cualquiera de nuestros planos de existencia. En este caso haré la descripción energética de un discípulo espiritual
.


Dinámicas energéticas

Como seres encarnados que somos, una de las partes que nos constituyen es nuestro cuerpo energético.

A diferencia de lo que la mayoría cree, nuestro cuerpo energético no está constituido solo por chakras y meridianos o nadis
o puntos marma. El cuerpo energético, como cuerpo operativo que es, tiene elementos energéticos que se interrelacionan entre sí, a través de lo que conocemos como dinámicas energéticas.

Estas dinámicas energéticas no solo determinan cómo fluye la energía vital en nosotros, sino que también refleja la forma cómo abordamos al mundo y cómo nos interaccionamos con los demás.

De hecho, es muy prudente en terapias integrales no solo definir el temperamento, el carácter y los condicionamientos en una persona a la hora de estudiar sus comportamientos ante el mundo; sino que también se deben considerar sus dinámicas energéticas, las cuales siempre van a dar una explicación más completa de la realidad del individuo.

Y un Escenario de Crecimiento Espiritual correcto también trabaja con dichas dinámicas energéticas, intentando sanarlas y perfeccionarlas. Y digo “intentando”, porque no es un trabajo automático, sino que si bien la activación o modificación de dichas dinámica ocurre por si solas, el Maestro Espiritual es quien debe tomar medidas para que esto ocurra apropiadamente y no se esté perdiendo el tiempo ni el esfuerzo.


Crecimiento espiritual desde las energías

Si hablamos de nuestras energías vitales dentro de un crecimiento espiritual, encontramos que estas deben purificarse para beneficiarnos.

Nuestra energía vital se refiere principalmente a la energía que maneja el Swadhistana (segundo chakra) como reservorio de la misma; y está la asociada a nuestro bienestar y a todos los procesos de sanación como seres encarnados.

Todos nuestros procesos de vida dependen de alguna forma de dicha energía de Swadhistana; pero resulta que la misma puede no estar muy limpia.

Por lo tanto,
lo primero que hace el crecimiento espiritual es purificar nuestra energía vital (la relativa al Swadhistana) para que esta nos pueda servir para llegar al Cielo (así como el combustible de un cohete). Tangencialmente, esta energía vital purificada beneficia enormemente a nuestra salud general y potencia nuestro bienestar en el plano terrenal.

El mismo esfuerzo de intentar crecer espiritualmente, es un proceso que necesita de mucha de esa energía vital; pero de esa energía que debe ser purificada.

Es por esto por lo que una característica común para un discípulo espiritual es que tenga una energía de Swadhistana prominente, la cual, dentro de el escenario de crecimiento espiritual correctamente asumido, aumentará (el escenario lo promueve así) y se irá purificando poco a poco.

Una persona que tenga alguna condición energética por la cual el Swadhistana no se pueda expresar suficiente, le será naturalmente difícil asumir escenarios de crecimiento espiritual.

Pero por el contrario, si bien una energía de Swadhistana extremadamente activa es prometedora para crecer espiritualmente, esta puede ser muy difícil de controlar; lo que imposibilitaría de la misma manera la expresión espiritual en la persona. Para crecer espiritualmente, se debe tener mucha energía de Swadhistana, pero la misma se debe poder controlar.

La referencia poética del trabajo con esa energía vital es hermosa; y se puede entender como: “El Crecimiento Espiritual pasa por
la exaltación, el control y la purificación de la energía vital del discípulo encarnado, hacia una energía espiritual que lo ayude a llegar al Cielo.


El Maestro Espiritual con la energía

El actor principal dentro de un escenario de crecimiento espiritual que debe proponer esa purificación de la energía es el Maestro Espiritual. Aquí comenzamos a entender una de las labores que debe hacer el Maestro con la energía de Swadhistana los discípulos espirituales.

Diré lo que el Maestro Espiritual hace, pero no revelaré cómo lo hace. Me lo reservo principalmente porque pueden ser distintos métodos los que utiliza el maestro; y la aplicación de cualquiera de ellos o de sus combinaciones dependerá de cada discípulo en particular.

Lo primero que debe promover el maestro espiritual es el aumento o la exaltación de la energía del Swadhistana en el discípulo.
Ante una propuesta de escenarios de crecimiento espiritual donde se deberá depurar dicha energía, cuanto más energía esté manifiesta más energía se podrá trabajar. Por esta razón es importante que el maestro aplique sus “artes y sus magias” para que la energía de Swadhistana aumente en los discípulos.

Lo que puede lograr el maestro espiritual en este aumento de energía de Swadhistana, dependerá en mucho de la propia constitución energética del discípulo. Cada persona (como ente energético que es) es un reflejo de condicionamientos energéticos (crianzas) y de genética energética (chakra escencia).

Así que el maestro hará lo que deba hacer y siempre logrará algún aumento de la energía necesaria para el crecimiento espiritual del discípulo; pero a veces será un aumento mayor y otras veces menor.


Lo segundo que debe promover el maestro espiritual es el control de dicha energía aumentada de Swadhistana
. Hay que aprovechar la energía que se pudo aumentar para poder purificarla, pero esta tampoco se puede desbordar. La energía de Swadhistana desbordada o desbocada o descontrolada se parece a una corriente de agua que cae desde lo alto de una montaña. Este caudal de agua encauzada puede ser una bendición, pero desbocada puede causar desastres en sí misma y a su alrededor.

Este control de la energía Shakti
(este el nombre que se le suele dar a la energía de Swadhistana que despierta en los discípulos en un escenario de crecimiento espiritual) debe ser muy cuidadoso. Similar a un músculo que a veces es necesario forzar y otras relajar; hay que hacer lo mismo con esta energía para poder ir ganando el control necesario. No se puede dejar libre a sus anchas, pero tampoco se puede negar o castrar.

Este control se gana solamente cuando el discípulo se somete a los escenarios espirituales propuestos por el maestro espiritual. Este es uno de los objetivos de dichos escenarios propuestos por el Maestro.

Pero lo que malamente suele pasar, es que muchos discípulos asumen a sus propios criterios y conveniencias terrenales, las propuesta de los escenarios del maestro espiritual. En este caso, el ejercicio necesario para el control de dicha energía no se cumple. Este es uno de los porqués es importante el concepto de “sometimiento” de los discípulos espirituales a los escenarios propuestos por el Maestro.

El sometimiento también se refiere al cumplimiento de las enseñanzas espirituales que brinda el Maestro Espiritual.


El tercer aspecto a trabajar con el discípulo espiritual es la purificación de su energía Shakti
; pero para esta fase, el control de la misma ya debe estar adelantado.

Si la exaltación de la energía de Swadhistana es similar a la extracción de un hidrocarburo; y el control de le energía Shakti es similar a la destilación del mismo; la purificación es similar a encender el combustible ya destilado para que el cohete se eleve al Cielo.


Estos pasos, si bien son lineales, pueden no llevarse de forma consecutiva. A veces se está purificando
la energía Shakti y hay que retroceder al control; o si se requiere más energía se vuelve al aumento. Muchas veces los tres procesos (exaltación, control y purificación) se deben repetir una y otra vez en un mismo discípulo.


La dinámica energética en un discípulo espiritual

Pero todo lo apuntado anteriormente no es ni lo más complejo ni los más de cuidado en un escenario de crecimiento espiritual. Si bien con lo anterior se muestra lo que debe suceder con la energía de Swadhistana de un discípulo, a continuación describiré lo que ocurre con las dinámicas energéticas que despiertan en dicho discípulo, gracias a esta energía. Recordemos primero que una cosas son los chakras y otra son las dinámicas entre ellos.

Una forma fácil de entender las dinámicas energéticas es imaginar el camino o flujo de energía de un chakra a otro. No todos los chakras se comunican con todos; las interacciones entre ellos están muy bien definida y cada interacción puede ser bidireccional: uno afecta al otro y el otro afecta al uno.

Cuando hablamos de flujo de energía, no me refiero al fluir de la energía vital a través del Sushumna; sino a una interacción entre algunos chakras que se manifiestan también como un intercambio de energía, más operativa que mecánica.

Además, dentro de esos flujos de energía se maneja el concepto de energía potencial, gracias a la cual la energía fluye de un lugar con mayor energía potencial a otro menor.

En el caso específico del Swadhistana
(Ck2), este chakra tiene dinámicas con el Manipura (Ck3), con el Anahata (Ck4) y con el Muladhara (Ck1). Por cuál de esos camino fluye preferentemente la energía, depende de la estructura energética del discípulo (sus condicionamientos y su genética energética).

Pero una energía incrementada del Swadhistana tenderá a fluir por algunos de los tres caminos posibles; y si ese caudal no es controlado, puede causar estragos (recordemos el símil del rio que baja desde lo alto de la montaña)

Veamos cuales pueden ser los caminos en los cuales el desborde puede no ser provechoso. El tipo de provecho o de perjuicio que puede ocurrir con la energía Shakti desbordada dependerá del chakra que recibe y utiliza dicha energía adicional que viene del Swadhistana.


Energía de Ck2 aumentada, fluyendo hacia...
Caudal desbordado en esa dinámica (nada provechoso)
Caudal controlado
Beneficio terrenal al tener el caudal controlado
Ck2 → Ck3
Se asume el crecimiento espiritual como algo personal, con la motivación principal de aprender y entender conceptos. Este no es el foco de los escenarios de crecimiento espiritual.
Se pretende correr antes de caminar o incluso gatear.
Se trata de controlar el mismo proceso de crecer espiritualmente.
“La perfección es enemiga de lo bueno”
Se toman decisiones personales dejando de lado el sometimiento a los escenarios propuestos por el Maestro.
Se defienden ideas propias, se evalúan propuestas; y se prefieren concepciones personales de la vida, retardando cambios de paradigmas para la adopción de comportamientos espirituales correctos.
Aparecen momentos de frustración, al darse cuenta que las metas y resultados pueden resultar intangibles.
Se propicia la crítica o el juicio.
No se facilita el cambio personal por una posible tendencia al “empoderamiento” personal.
Esta energía controlada facilita el indispensable trabajo esforzado en los escenarios de crecimiento espiritual, manteniendo la política de “cero expectativas”.
Esta energía controlada se utiliza para desarrollar el despego y la humildad espiritual.
Aumenta la eficiencia y efectividad en la consecución de metas.
Refuerza la inmunidad contra las frustraciones.
Controla el estrés negativo.
Evita el estancamiento o enganche ante los problemas.
Ck2 → Ck1
Aparece la necesidad de protagonismo, de ser el/la más importante para el Maestro.
Se toman actitudes malsanas de competencia, que puede producir actitudes de descrédito hacia los demás.
Se trata de “ayudar demasiado” como forma de acaparar lo que se “siente suyo y no de los demás”
Produce malestar grupal y el consecuente aislamiento del grupo.
Es tipico la sensación de que “el grupo no me acepta” o “tienen algo en contra de mí”
Esta energía bien controlada permite el necesario trabajo en grupo para propiciar, cuidar, promover, defender, aprovechar todos los espacios y actores dentro del escenario de Crecimiento espiritual.
Esta energía controlada es la más útil para que el Maestro espiritual encuentre apoyo en sus discípulos.
Estabiliza de todas las funciones orgánicas que aseguran la vida.
Disminuye la reactividad ante las situaciones que nos ocurren.
Aumenta seguridad sobre sí mismo.
Estabiliza el bienestar básico, inclusive el económico.
Dosifica la ocurrencia de eventos kármicos, permitiendo el abordaje de los mismos de forma mas asertiva.
Ck2 → Ck4
Se comienza a ver a los escenarios de crecimiento espiritual como una experiencia emocional; y al no serlo se generan sentimientos de tristeza, y sensación “doliente” de no ser considerado/querido por los otros compañeros o por el Maestro.
Se imagina al escenario de crecimiento espiritual como un espacio idílico donde todo debe ser perfecto, no como un gimnasio donde has pesas que levantar y horas de sudor que asumir como parte de adoptar las enseñanzas espirituales que nos prepara para abordar la cotidianidad.
Esta energía controlada se aprovecha para aumentar la empatía y la compasión hacia otras personas.
Se crea así “fortaleza emocional”.
Fortalece la autoestima.
Aumenta la capacidad de ser empático.
Mejora las relaciones interpersonales.
Mayor independencia del exterior con respecto al bienestar emocional.


Como se puede ver en las dinámicas descritas anteriormente, a pesar de haber un perfeccionamiento de las dinámicas energéticas de un discipulo; si la energía aumentada del Swadhistana o esta no se controla, se puede desbocar y hacer estragos.

Si este es el caso con algún discípulo, el maestro espiritual simplemente lo excluye de los escenarios de crecimiento espiritual permitiéndole al Swadhistana volver a su actividad normal. Esto acaba con el problema, si bien también no permite el crecimiento espiritual del discípulo.


Con todo esto queda claro, que las experiencias sensaciones y cambios de un discípulo que comparte con su maestro espiritual, pueden rayar en lo incomprensible para cualquier persona que no tenga la visión integral del ser humano.

En cambio, para un discípulo, este escrito puede comenzar a aclarar muchas cosas.

Más allá de todo esto, no se debe olvidar que la parte energética es solo un aspecto a considerar dentro de un escenario de crecimiento espiritual. Hay muchas más sensaciones que escapan a la limitada lógica; y solo se llegan a comprender cuando alguien se toma la iniciativa de experimentarlo.


Dios les bendiga.

Namasté.
ShaniShaktiAnanda
Original: 665AS. (26 de octubre del 2017)http://www.shanishaktiananda.org
Twitters: @ShaniShakti @SanaCristica @eReiki @EvolConsc @pagr777
Instagram: @ShaniShaktiAnanda


Palabras-claves: Shakti, energía, discípulo, maestro, swadhistana, muladhara, manitura, cgakras, espíritu, crecimiento espiritual