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domingo, 19 de noviembre de 2017

Meditación y Samadhi

Autor: ShaniShaktiAnanda

Samadhi es un estado de la conciencia donde un individuo alcanza la unidad con el UNO, con la Divinidad. Este estado va más allá de la sensación personal; ya que unido a la Divinidad, las sensaciones personales desaparecen. De hecho, el individuo deja de existir; por tanto, su percepción personal también. Esto se consigue en y por la meditación.

Pero no con las meditaciones caseras de colocar un audio, sentarse con las piernas cruzadas, recitar tres veces el OM y seguir una visualización o repetir un mantra.

Para que la meditación te guíe a Samadhi, el individuo tiene que haber recorrido una existencia de crecimiento espiritual donde haya aprendido a desplazar voluntariamente su parte humana por el espíritu. El espíritu del individuo debe haber ganado la capacidad de manifestarse de forma tan notoria que desplace a su parte humana.

Y dentro de este camino de crecimiento espiritual, donde debe obligatoriamente existir un Gurú que lo haga sentir obligado desde el alma; el discípulo o postulante utiliza la meditación como una prácticas habituales .

El siempre honorable Swami Shivananda , indicaba en su publicación Concentración y Meditación” lo siguiente:

Si una persona puede mantener su concentración en el mismo punto durante 12 segundos, ha adquirido la capacidad de la concentración. Si es capaz de mantener la concentración durante 12 veces más [o sea, 12 × 12 segundos, o sea, 144 segundos] adquiere la capacidad de la meditación. Y cuando consigue mantener la concentración durante 12 veces más [o sea, 12 × 144 segundos, o sea, 28 minutos con 48 segundos) adquiere la capacidad del samadhi.”
Swami Shivananda

Para nuestro tiempo y en nuestra cultura occidental, yo digo que los 12 segundo
s iniciales deben convertirse en 19 segundos, para ir acorde al tiempo mínimo necesario de impronta energética hacia las Leyes Universales. En este nuestro escenario occidentalizado, debo hacer además modificaciones adicionales. Los múltiplos de 12 los puedo dejar :

Si un discípulo puede mantener el foco de atención de forma continua en el mismo punto durante 19 segundos manteniendo el corazón limpio , ha adquirido una afortunada capacidad de la concentración . Si es capaz de mantener esta afortunada concentración durante 1 2 veces más [o sea, 12 × 19 segundos, o sea, 228 segundos o sea 3 minutos con 48 segundos] adquiere la sanadora capacidad de la meditación . Y cuando consigue mantener la sanadora meditación 12 veces más [o sea, 12 × 228 segundos, o sea, 45 minutos con 36 segundos) adquiere la bendita capacidad del Samadhi .”
ShaniShaktiAnanda

Y casualmente, este tiempo requerido para Samadhi se parece mucho al tiempo normal que debería tomar el alma que acaba de trascender desde plano físico, para establecerse en el plano astral. Claro está, este tiempo se refiere al tiempo de un alma suficientemente ligera, que haya conquistado suficiente desapego, gracias a una existencia dentro de crecimiento espiritual.

Si en vida un individuo conquistó Samadhi, pues este seguramente no se establecerá en el plano astral, sino que seguirá de largo al mismo Cielo, rompiendo la rueda de reencarnaciones; es decir, resucitando a la Vida Eterna.

¿Quién no se merece la Vida Eterna si logra llegar en vida a 45 minutos continuos unido con la Divinidad?

¿Quién no se merece la Vida Eterna si logra en vida negarse a sí mismo por 45 minutos continuos para que la Divinidad se expresen en él?


Dios les bendiga.

Namasté.
ShaniShaktiAnanda
Original: 689AS. (19 de noviembre del 2017)http://www.shanishaktiananda.org
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Palabras-claves: Samadhi, concentración, meditación, espíritu, Gurú, discípulo.Shivananda

La mujer hacendosa

Autor: ShaniShaktiAnanda

Hoy quiero traer como enseñanza “solo para discípulos” una de las lecturas de la misa católica del día de hoy.

Generalmente lo conversamos al salir del servicio entre los que nos encontramos allí, pero esta que traigo es tan importante que preferí dejarlo por escrito.

No será un escrito muy largo porque doy por sentado que es solo para discípulos y me basaré en el conocimiento básico que ya manejan.

La lectura en cuestión es la siguiente:

Primera lectura (Domingo 19 noviembre 2017)
Lectura del libro de los Proverbios (31,10-13;19-20;30-31):

Una mujer hacendosa, ¿quién la hallará? Vale mucho más que las perlas. Su marido se fía de ella, y no le faltan riquezas. Le trae ganancias y no pérdidas todos los días de su vida. Adquiere lana y lino, los trabaja con la destreza de sus manos. Extiende la mano hacia el huso, y sostiene con la palma la rueca. Abre sus manos al necesitado y extiende el brazo al pobre. Engañosa es la gracia, fugaz la hermosura, la que teme al Señor merece alabanza. Cantadle por el éxito de su trabajo, que sus obras la alaben en la plaza.


Si hacen un par de lecturas de estos versículos, se comienza a tener en claro los siguientes aspectos (los cuales puntualizo):

  1. Cuando se hace alusión a “mujer”, se está haciendo referencia a la escencia femenina.
  2. Cuando se hace alusión al “marido”, se está haciendo referencia a la escencia masculina.
  3. Mujer” y “marido” en la misma frase alude a la necesaria integración de ambas, lo cual trae equilibrio en el caminar hacia Dios.
  4. Se entiende claro que la escencia masculina debe confiar en la escencia femenina, y esto es lo que le trae riquezas.
  5. Se trata de dejar claro que es la escencia femenina la que trabaja a sol y a sombra, y lo hace en favor de a escencia masculina; ya que le trae ganancias.
  6. Hay una alusión directa de trabajos manuales que confirma la energía del Swadhistana.
  7. La esencia femenina trabaja para su bien, pero en función de la escencia masculina (esta alusión sale en otras versiones de la Santa Biblia donde indica que ella misma se hace sus vestidos; de otra forma el marido se los tendría que comprar).
  8. Pero trabaja también para “dar bienestar” a otros.
  9. Y finalmente se indica que más allá de lo que se aprecia en el plano terrenal, como lo son la gracia y la hermosura femenina; lo que realmente vale es el afán de no fallarle a Dios, si llega a incumplir con sus lineamientos (temor a Dios)


¿Y la escencia masculina? Pues pareciera que no hace nada sino aprovecharse de las bondades de la femenina.

Si esto se lee desde la óptica humana/terrenal, este pasaje es detestablemente machista. Lo que es totalmente incorrecto, partiendo del error de intentar leer o interpretar un texto sagrado (que es espiritual) desde el enfoque mental/humano.

Si en cambio lo entendenos correctamente bajo el contexto místico espiritual, lo primero a acotar es que aquí no se habla de hembra y macho, sino de escencia femenina y masculina, las mismas que pueden estar en un hombre o una mujer biológicos.

Se habla principalmente de la escencia femenina, porque esta es la que importa en un ámbito espiritual; ya que es la única con posibilidad de llegar al Cielo.

Pero esta debe purificarse primero; y la purificación pasa por someterse, apegarse o trabajar por los lineamientos de Dios, que están representados en la escencia masculina. Hacer esto es la única forma de purificación.

Adicionalmente se destaca LO INDISPENSABLE de la escencia femenina para la masculina (para el marido); sin la cual, este no puede tener riquezas o ganancias en lo que hace. En vez de ser machista, lo que se refleja en estos versículos es una exaltación y fortaleza de la escencia femenina.

Pero no cualquier escencia femenina es útil para la masculina, sino aquella que desde el temor a fallarle a Dios, modera sus conductas.


Pero todo esto que pareciera una violación a los derechos femeninos y un sometimiento o explotación inaceptable en beneficio de otros; resulta que espiritualmente es un proceso natural.

Para las personas de escencias femeninas que piensan que todo esto es una desviación inaceptable a la igualdad de género, les aseguro que lo ven así porque posiblemente nunca hayan conocido a una verdadera escencia masculina. Si lo hubieran hecho alguna vez en su vida, sabrían que el comportamiento descrito en estos versículos bíblicos produce más bienestar personal que conflictos de género.

Es inevitable que muchas mujeres al leer esto piensen que es absurdo comportarse así con los esposos, y que ellos no lo merecen; o que por lo menos que las tareas habría que compartirlas.

Queridas señoras, si esto lo piensan así, sepan que posiblemente están o estuvieron casadas o solo conocen hombres con escencias femeninas; y por supuesto es incómodo, ilógico, inaceptable y antinatural este comportamiento descrito entre escencia femeninas.

Ya saben que esto también se aplica en el ámbito de un escenario de Crecimiento Espiritual.

Si una escencia femenina encuentra a una escencia masculina suficientemente pura para purificarle a ella, en la primera naturalmente surge la necesidad de entregarse a la segunda. Y esto no solo pasa por el bienestar que la primera le puede propiciar a la segunda, sino por el adecuar su conducta según la escencia masculina. Y el vivir en función de entregar su energía y su trabajo es lo más gratificante y beneficioso que se puede sentir, incluso más allá de la lógica humana.

Esto pasa, por ejemplo, con las personas religiosas (escencias femeninas) que se dedican a las cosas de Dios (escencia masculina). Nadie se explica como esa vida religiosa les puede llenar... Claro, no todos tienen acceso a una escencia masculina suficientemente fuerte, capaz e dar un bienestar tal que te cambia los afanes de vida.

Dios les bendiga.

Namasté.
ShaniShaktiAnanda
Original: 689AS. (19 de noviembre del 2017)http://www.shanishaktiananda.org
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Palabras-claves: mujer, marido escencia, masculina, femenina, Dios, energía, swadhistana, benestar, lineamientos

jueves, 16 de noviembre de 2017

¿Estoy viviendo de forma espiritual?

Autor: ShaniShaktiAnanda

Unas de las preguntas que todos deberíamos hacernos es si estamos siento realmente espirituales. Bueno, todos aquellos a quienes les interese serlo.

La respuesta obvia de la mayoría sería que sí, por supuesto. Pero pocas cosas en la vida son tan perjudiciales como ir creyendo que se están haciendo las cosas bien, cuando no es así. Si este es el caso, cuando nuestra falsa suposición se revela, muchas veces es tarde para corregir.

Además, en algo que parece “tan subjetivo” como es vivir espiritualmente, ¿quién pudiera tener la última palabra?

La respuesta está en las sagradas escrituras, en cualquiera de ellas. Toda sagrada escritura muestra cómo se vive espiritualmente; pero surge un inconveniente. Entender a cabalidad la enseñanza subyacente a una metáfora en una escritura sagrada nunca resulta una tarea fácil. Y aun peor, se puede llegar a “creer entender” y se actúa en consecuencia; lo que nos lleva al problema anterior de vivir peligrosamente creyendo que se está haciendo correctamente.

Pero en cuando a saber si estamos viviendo de forma espiritual o no, una aproximación de la respuesta se puede plantear desde dos simples aspectos de fácil evaluación personal. Estos dos aspectos describen, en mucho, cómo se está viviendo: el afán y el sufrimiento.


El afán

Por supuesto que debemos esforzarnos para tener estabilidad económica y tener bieness; por supuesto que debemos esforzarnos para formarnos académicamente y cumplir metas; por supuesto que debemos esforzarnos en tener una vida sentimental y emocionalmente buena; por supuesto que debemos esforzarnos por ese bienestar humano que todos anhelamos.

Pero hay una diferencia importante entre esforzarnos y afanarnos.

Nos podemos esforzar en algo, pero eso no genera malestar; porque medimos el esfuerzo y le damos su justo valor a cada cosa.

Por el contrario, cuando nos afanamos en algo seguramente nos enfocamos en ello y en ello aplicamos gran parte de nuestro esfuerzo; ocurriendo, como consecuencia lógica, un abandono de las otras cosas importantes.

El afán como característica de acción puntual es sano. Cuando debemos aplicar un esfuerzo mayor a algún asunto que debemos resolver, lo hacemos por un tiempo limitado y eso es bueno.

Por otro lado, el afán lo podemos estar ejerciendo hacia asuntos de poca trascendencia, dejando a las cosas importantes desatendidas.

Pero el afán sostenido en algo solo indica que ese algo es lo más importante para nosotros, de forma temporal o de forma sostenida.

Ahora debemos recordar lo que somos; no solo ahora sino de forma trascendente.

Si te defines como un ser humano principalmente, la pregunta de si estás viviendo espiritualmente no tiene sentido.

Pero si te sabes un ser espiritual con experiencias humanas; debes estar consciente de que tiene que balancear tu esfuerzo de vida.

Si solo te ocupas (o te afanas principalmente) en tus asuntos físicos, mentales, emocionales o de bienestar general; es obvio que estás dejando de lado tu asunto espiritual. Entonces será evidente que lo importante para ti es lo terrenal/humano.

Si este es tu caso la pregunta se resuelve fácil; no están viviendo de forma espiritual.

Si por el contrario, tus afanes de vida están centrados hacia “obedecer y agradar a Dios para no defraudarlo”; entonces tendrás esto a tu favor en la evaluación de si estás viviendo espiritualmente o no.

Pero antes de responder que sí a la pregunta anterior, debemos estar claros que para “obedecer y agradar a Dios para no defraudarlo” debemos saber qué espera Él de nosotros. Este es tema de otro escrito pero debemos sincerarnos que no podemos obedecer y agradar a Dios en lo que nosotros creemos o hemos escuchado.


Entonces, vale la pregunta: si nos afanamos por Dios ¿no creamos un desbalance en el resto de nuestros asuntos de vida?

La respuesta es que no se crea ningún desbalance; ya que en lo que respecta a nuestra relación con Dios, si a esta la llevamos bien, todos nuestros otros aspectos: físicos, mentales, emocionales y de bienestar en general; están considerados y salen favorecidos.

Así que el “afán por Dios” es lo mejor que podemos hacer como seres integrales.


El sufrimiento

El segundo aspecto a evaluar de forma sencilla para saber si estamos viviendo de forma espiritual, viene determinado por las cosas que nos causan sufrimiento.

No hablo de dolor, sino del “dolor sostenido en el tiempo y que te desgasta la vida”; esto es el sufrimiento.

Es bien sabido que nadie sufre mucho por las cosas que no le importan mucho. Por el contrario, un gran sufrimiento aparece por aquellas cosas que realmente te importan.

Para no extendernos mucho se puede decir que si tus sufrimientos están enfocados principalmente en cosas físicas (incluidas enfermedad y dinero); mentales (incluidas estrés, metas inconclusas, expectativas frustradas, futuro incierto); sentimentales y emocionales (incluidas desengaños, baja autoestima, inseguridad, sentimientos no correspondidos); o simplemente la falta de bienestar general; entonces tus sufrimientos son muy humanos y nada espirituales. Aquí, no estás viviendo espiritualmente.

El día en que tu peor sufrimiento sea “el haber fallado o defraudado a Dios” y eso no te deje dormir en paz; entonces y solo entonces, estarás viviendo de forma espiritual.

El no sufrir por cosas terrenales no refiere a vivir con desidia; tampoco significa dejar de hacer por las cosas terrenales. Uno puede esforzarse en lo que desea pero se puede hacer sufriendo o sin sufrir. Es más, generalmente el sufrimiento baja nuestra eficiencia a la hora de aplicar esfuerzo en algo. Uno escoge si hacer un esfuerzo sufrido o no; dependiendo de nuestro foco de lo que es importante para nosotros.


Uniendo las respuestas

Vivir espiritualmente no es un concepto ni una idea ni una práctica de cosas puntuales; es un estilo de vida. Y este estilo de vida espiritual debe apuntar hacia lo verdaderamente espiritual.

Por lo tanto, si tu afán máximo en esta vida es obedecer y agradar a Dios para no defraudarlo (sin olvidar tus compromisos terrenales); y tu sufrimiento mayor es llegar a fallarle o defraudarle (en cualquier aspecto); entonces, con mucha seguridad estarás viviendo de forma espiritual.

Esta respuesta aún puede ser engañosa y muchos dirán que ya lo hacen. Observa tu corazón y ve la forma en la que este asume todo lo complicado que sucede a tu alrededor. Si no tienes paz, busca crecer espiritualmente para que te enseñen a vivir de forma espiritual.

Dios les bendiga.

Namasté.
ShaniShaktiAnanda
Original: 686AS. (16 de noviembre del 2017)http://www.shanishaktiananda.org
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Palabras-claves: vivir, espiritualmente, afán, sufrimiento 

martes, 14 de noviembre de 2017

¿Con el amor de Dios?

Autor: ShaniShaktiAnanda

Una de las cosas más peligrosas para un ser humano que se sienta espiritual, es creerse con el amor de Dios por derecho divino o como regalo o heredad.

Y esto es lo más peligroso porque al sentirnos ya con el amor de Dios, dejamos de esforzarnos por obtenerlo; y resulta que podemos no tenerlo y solo lo sabremos en momentos de duras dificultades.

Cuando humanamente pasamos momentos difíciles es cuando podemos echar mano de ese amor de Dios. El amor de Dios nos da fuerzas para enfrentar con el corazón limpio a las dificultades; permitirnos seguir adelante con el corazón limpio a pesar de las tormentas; tratar con el corazón limpio
a los que nos ofenden.

Y siempre hablo de mantener el corazón limpio>, porque eso es lo que le interesa a Dios, el corazón es lo único que escucha Dios de nosotros (1 Samuel 16:7)

Entonces, si el amor de Dios es lo que nos permite mantener el corazón limpio, ¿qué sucede cuando sentimos impotencia, tristeza, rencor, rabia, desolación, angustia, sed de justicia, frustración, entre otros sentimientos difíciles?

La respuesta es una sola: si no logramos mantener nuestro corazón limpio en las situaciones difíciles, es porque no tenemos el amor de Dios con nosotros.

¿Y es que acaso eso es posible que Dios no nos ame? Siempre nos enseñaron que Dios nos ama incondicionalmente.

Que siempre lo enseñaran así, no quiere decir que sea lo correcto; pudo haber otros intereses ocultos para ello. Solo basta remitirnos a un par de pasajes sencillos de cualquier Biblia cristiana:

Juan 14:21, 23-24 (NVI)

21 (Y decía Jesucristo...) ¿Quién es el que me ama? El que hace suyos mis mandamientos y los obedece. Y al que me ama, mi Padre lo amará, y yo también lo amaré y me manifestaré a él».
23 Le contestó Jesús:
El que me ama, obedecerá mi palabra, y mi Padre lo amará, y haremos nuestra vivienda en él.
24 El que no me ama, no obedece mis palabras. Pero estas palabras que ustedes oyen no son mías, sino del Padre, que me envió.


Te invito a que leas estos tres versículos por segunda vez.

Aquí vemos claramente que en estos pasajes se puntualiza la premisa de que para que Dios ame a alguien, este alguien debe primero amar a Jesucristo. Pero amar a Jesucristo no es simplemente una declaración de amor o una alabanza; sino que se puede demostrar únicamente con la obediencia irrestricta a lo que Jesucristo mandó.

¿Sabes con certeza qué mandó Jesucristo? Pues cosas como “amar a tus enemigos”, “poner la otra mejilla”, “no juzgar”, “buscar ser perdonado”, “preferir a Dios antes que a nada de este mundo”, etc.

Si no cumplimos estas cosas (junto a las demás señaladas en Mateo capítulo 5, 6 y 7) sería sano dejar de considerar que Dios nos ama; ya que nosotros simplemente no tendríamos los méritos que se obtienen al obedecer a Jesucristo


Pero ¿cómo puede ser sano aceptar que Dios no nos ama?

Como ya dije; si creemos que Dios nos ama y en realidad no es así (por no obedecer lo que Jesucristo nos indicó), iremos por la vida sintiéndonos “bendecidos y afortunados”, hasta que la vida nos ponga en situaciones difíciles y nos sea evidente lo débiles que somos.

Pero entonces, cuando tenemos el agua al cuello, intentar buscar que Dios nos ame no es sencillo ni inmediato; no basta una oración, un sacrificio o un ritual.

El hecho de obedecer a Jesucristo como requisito previo para tener el amor de Dios, significa adoptar un estilo de vida que puede tomar años de esfuerzo; tiempo que no tendremos para salir de los problemas inmediatos.

Pero si por el contrario nos sinceramos ahora y comenzamos a trabajar por obedecer a Jesucristo, Dios nos irá amando cada vez un poco más. Y llegará el momento, cuando ante un problema podamos utilizar la frase: “Si Dios está conmigo, ¿quién contra mí?

En una vida espiritual, la visión “ingenua” de las cosas de Dios nunca da buenos resultados. Dios no es nuestro compañero de juego; Él es el creador del universo y nosotros le debemos más a Él que Él a nosotros.

Nosotros somos los que debemos agradar a Dios cumpliendo con lo que Él pidió; Él no es quien está obligado a cumplir lo que nosotros pedimos. Eso parece que el mundo aún no lo comprende.

Dios les bendiga.

Namasté.
ShaniShaktiAnanda
Original: 684AS. (14 de noviembre del 2017)http://www.shanishaktiananda.org
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Palabras-claves: amor, Dios, Jesucristo, lineamientos, enemigos