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viernes, 2 de julio de 2021

¿Por qué a mí?

 Autor: ShaniShaktiAnanda

A veces se puede sentir o no se logra comprender el porqué Dios (o el destino) se ensaña en contra de nosotros.

Si bien este es un pensamiento que va desapareciendo mientras vamos aprendiendo cómo trabaja Dios; en cualquier momento difícil se puede pensar: Dios ¿por qué a mí?

Podemos tener la sensación de estar siendo “utilizados” por Dios para que a otros les vaya bien. Nos pasan cosas en contra de nuestro bienestar y eso parce servir a las personas a nuestro alrededor. Podemos llegar a sentir que somos conejillos de Indias del gran laboratorio de Dios de donde salen las ayudas a los demás a costa nuestra.

Si alguna vez te has sentido así, sigue leyendo hasta el final; y si no, pues también sigue leyendo.


Por qué me pasa lo que me pasa

Primero y principal nos pudiéramos preguntar: ¿por qué pasan las cosas que nos suceden?

Dios no es caprichoso. Dios no es discrecional. Dios no es rencoroso. Dios no es alcahueta. Dios, como creador de todo lo que existe, hizo que todo funcionará a la perfección. Pero que algo funcione a la perfección no quiere decir a funcione para complacernos.

Por leyes naturales, las cuales son perfectas, una manzana cae al suelo por la ley de gravedad y podemos recogerla y disfrutarla. Pero por la misma perfecta ley de gravedad, si se cae una piedra de un tejado y nosotros estamos debajo, nos golpeará muy fuerte. O por la misma perfección de Dios, si un avión falla (por fallas humanas), la misma ley de gravedad hará que el avión se venga a tierra y se puedan morir todos los pasajeros.

Con estos ejemplos se deja en claro que Dios es perfecto y todo funciona perfecto; aunque a veces esa perfección de Dios no sea de nuestra conveniencia o agrado.

En los ejemplos anteriores, ¿dónde está Dios?: ¿en las situaciones o en las leyes que rigen las situaciones?

Está claro que nosotros mismos estamos sometidos a la leyes universales que rigen toda la creación de Dios; a fin de cuentas, somos criaturas de Dios.

Por lo tanto, es fácil de suponer que si queremos que todo en nuestra vida ande sobre ruedas, tenemos que comenzar por dos cosas:

  1. someternos y actuar en armonía con las mismas leyes universales que crearon y rigen del universo (previamente deberíamos conocerlas suficientemente)

  2. no cometer errores humanos que pongan a las leyes universales en contra de nuestro bienestar.

Pero debemos conocer y trabajar dichas leyes universales, ya que nunca podremos escaparnos de ellas. Conozcamos dichas leyes o no, creamos en ellas o no; todo el universo (incluyéndonos) funciona con ellas; sin discusión. Ni siquiera Dios puede romper dichas leyes; no sería coherente si una vez creadas, las rompiera a discreción, a conveniencia de alguien. Si Dios rompiera sus propias leyes, dejaría de ser un Dios justo y pasaría a ser un Dios alcahueta y acomodaticio.

Con todo esto, comenzamos a ver de dónde salen las cosas que nos suceden; incluso las que no nos gustan. ¿Salen del sombrero de Dios? ¿Salen de la suerte? ¿Salen por la envidia que nos tienen otras personas? ¿Salen de los astros? Nada de eso.

Cualquier cosa que nos suceda es parte del universo; por lo tanto, todo lo que nos sucede está controlado por las leyes que rigen al mismo universo.

En particular, las situaciones que no nos agradan aparecen porque nosotros mismos, en algún momento, trasgredimos el flujo armónico de alguna ley universal, aunque lo hubiéramos hecho sin conocimiento o sin intención (el desconocimiento de la ley no exime de su cumplimiento)

En particular, entre todas las leyes universales, las situaciones que nos suceden están sujetas principalmente tres de ellas: la Ley del Karma, la Ley de Atracción y la Ley del Mínimo Esfuerzo.

En este escrito no voy a describir dichas leyes; se necesitarían muchas páginas para presentarlas. Pero sí puedo dejar por sentado de dónde vienen nuestras situaciones.

Así que la pregunta de “¿por qué a mí?”, no tiene mucho sentido como expresión lastimera; la respuesta es “porque te corresponde”, porque algunas vez trasgrediste algunas leyes universales.


¿Y para qué las tengo que vivir?

Si no explicara más, las situaciones difíciles pudieran parecer crueles castigos; y no lo son. Veamos un símil.

Si estamos aprendiendo algún asunto académico, eventualmente se nos va a presentar algún tipo de evaluación y luego de un tiempo nos dará la calificación. Si no estudiamos lo suficiente (sea la razón que sea), tendremos malas calificaciones y entonces sufriremos.

Una calificación negativa es similar a una situación difícil de vida que nos hace sufrir. Una situación difícil te viene a recordar que no llevaste bien alguna situación pasada en tu vida y como consecuencia te entregaron ahora una mala calificación.

Muchas personas están convencidas de que han vivido bien (de que han estudiado y saben la materia); pero la vida a veces les da malas calificaciones (situaciones difíciles); y entonces se pregunta y ¿por qué a mí?

Y ante cada mala calificación (situación difícil), lo que debería llevar a cualquier persona es a revisar sus conductas pasadas (que tuvo que haber aprendido para actuar), averiguar en cuál aspecto falló (cuál ley universal trasgredió) y así aprender, practicar y esperar la próxima evaluación. SI hace todo esto, comenzará a minimizar las situaciones difíciles en su vida (las malas calificaciones).

Entonces, las malas situaciones no son castigos sino recordatorios de que en algún momento fallamos; y que nos debemos esforzar para que las próximas veces lo podamos hacer mejor.


Pero, si he sido buena persona

Cuando algo complicado le sucede a alguien, no se puede decir a la ligera que esa persona haya sido un mal ser humano. Incluso, a las buenas personas les pasan cosas malas. Esto es así porque las situaciones de vida no se atienen necesariamente a lo mala persona que hayamos sido, sino a lo espiritual que dejamos de ser en algún momento.

De entrada esto no se entiende; pero puede haber una gran diferencia entre “una buena persona” y “una persona espiritual”.

Las conductas de “una persona espiritual” incluyen: las conductas de “una buena persona” más las conductas que Dios espera de cada uno. A diferencia de las conductas de “un buen ser humano” que pueden no incluir a las conductas espirituales.

Y adivinen ¿cuáles conductas nos favorecen ante las leyes universales? ¿Las buenas conductas humanas o las conductas espirituales? Las leyes universales se favorecen con las conductas espirituales.

Esta es la razón por la cual a “muy buenas personas” muchas veces les ocurres “malas cosas”. No vasta con ser “buena gente”, hay que “ser espiritual”.

Alguien “gente buena”, que no sabe este hecho básico, ante situaciones difíciles se suele preguntar: “¿por qué a mí?” Y la respuesta posible es que esa persona ha sido en tu vida muy buena gente, pero tal vez no lo suficientemente espiritual.


El aprendizaje exigente

Pero a pesar de que todo se haga bien, acepto que Dios (o el Universo) a veces se excede. Y si bien una persona puede estar intentando hacer las cosas bien (espiritualmente hablando), Dios parece que pone muchos exámenes, uno más complejo que el otro.

Volvamos al símil de la evaluación. Si un profesor se da cuenta de que un estudiante tiene capacidades mayores que el común de sus compañeros, ¿qué haría? Pues ese profesor le exigiría más al estudiante prometedor y le podría exámenes tras exámenes (situaciones difíciles tras situaciones difíciles) para que estudiara y aprobara a mayor velocidad y se graduara antes. A lo mejor incluso le enseñaría y le evaluaría cosas que no le enseñaría al promedio de los otros estudiantes.

¿Y si ese profesor fuera Dios; y este identificara a una persona con mucha capacidad espiritual? Pues le exigiría y le pondría en situaciones de examen mucho más seguido. Eso significaría que le sucederían, unas tras otras, más situaciones personales complicadas que a otras personas.

Es lo contrario a lo que una persona común piensa: si Dios fija sus ojos en mí, la vida me irá de forma más tranquila. Pues no necesariamente.

Esto no quiere decir que a una persona prometedoramente espiritual le va a ir peor que a cualquier otra persona; pero lo que sí es verdad es que su vida podrá ser a veces mucho “más movida” con más situaciones de aprendizaje que debe aprender a superar.

¿Y por qué Dios le puede poner más situaciones complicadas a una persona potencialmente espiritual? Por una razón muy sencilla. Cuando Dios encuentra a una persona espiritualmente prometedora, intenta que se perfeccione mejor y más rápido; con el fin de que sirva de modelo a otras personas. Y precisamente las situaciones complicadas son el medio perfecto para hacer el esfuerzo en perfeccionarse.

Esto no quiere decir que el sufrimiento perfecciona, nunca. La perfección viene cuando se abordan con conductas espirituales las situaciones que te hacen sufrir. Si esto se logra, pues se deja sufrir. Si no lo haces así y simplemente sufres de forma sostenida, cualquier situación complicada puede hundirte más de lo que estabas antes.

Si estudiamos la vida de personalidades espirituales (los santos, por ejemplo) nos damos cuenta de que sus vidas estuvieron plagadas de situaciones difíciles, dolorosas, complicadas. Estas personalidades enfocaron estas situaciones con dones o argumentos espirituales y el resultado final fue su propio perfeccionamiento espiritual e incluso convertirse en modelos a seguir.

¿Pudiera decirse, en cualquier caso, que Dios suele castigar a los que terminan siendo santos? Pues tampoco. Lo que hacía era distinguirlos como personas espiritualmente prometedoras y llevarlos a un aprendizaje exigente para que luego sirvieran de modelos a otros.

¿Serás tú alguien llamado a santidad? En principio, todos deberíamos serlo.

Así que, cada vez que sintamos que Dios juega con nosotros y nos somete a situaciones sin que sepamos las razones; pensemos que, independientemente de nuestras responsabilidades pasadas por infligir leyes universales, ÉL está buscando que nos perfeccionemos en espíritu.

Lleguemos a ser santos o no, al perfeccionarnos en espíritu siempre podremos ser modelos para alguien. Posiblemente Dios sí nos esté utilizando para poder llegar a otras personas a través de nosotros.

Dios les bendiga.

Namasté.

ShaniShaktiAnanda
Original: 1944 AS. (28 de abril del 2021)
http://pagr777.blogspot.com/
http://cartelesmaestros.blogspot.com/
Instagramista @ShanisShaktiAnanda @EscuelaparaelAlma.ssa

Palabras-claves: leyes universales, dios, situaciones difíciles, problemas

8 comentarios:

  1. Om Namo Gurú ShaniShaktiAnanda Namo 🙏🏻 Namasté Maestro.
    Excelente artículo, cada párrafo lleno de enseñanza sin desperdicio alguno, ciertamente el conocimiento o desconocimiento de las leyes universales, el ser buenas personas, el creer que Dios actuaría por conveniencia y transgredir las propias leyes que creó para beneficiarnos son conceptos completamente ilusorios. La única manera de aprender a mirar la vida misma y vivirla es siendo espiritual, y para serlo siempre será necesario hacerlo de la mano de un Maestro espiritual. En mi caso particular de no ser por todas y cada una de sus enseñanzas seguiría teniendo esos conceptos e ideas alejadas a la realidad, para esto es importante continuar enganchada a usted, someternos a sus enseñanzas y escenarios y principalmente asumir el compromiso que nuestra alma ha decidido tomar para con usted.
    Marialejandra Linares.

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  2. Namaste 🙏🏼, que enseñanza tan grande Maestro, usted es nuestro modelo a seguir 🤍🙏🏼

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  3. Namasté. Gracias Maestro por este artículo tan importante para el día a día. El conocimiento de las leyes universales y cómo estas actúan es vital para nuestro existir en este mundo terrenal donde somos regidos por estás leyes universales. Su buena reacción hacia nosotros dependerá de lo verdaderamente espiritual que seamos y solo con un verdadero Maestro Espiritual podemos aprender esas conductas espirituales que rigen estas leyes universales. Gracias por sus enseñanzas y por estar entre nosotros. Om Namo Guru Shani Shakti Ananda Namo 🙏

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  4. Excelente articulo maestro, estos escenarios le puede pasar a una persona que no tenga un conocimiento espiritual,

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  5. Qué bien explicado, Maestro, muchas gracias. En lugar de preguntarnos por qué a mi, hay que preguntarse en qué fallé antes y qué es lo que Dios espera que aprenda. Mientras lo leía, pensaba en todas las situaciones difíciles que finalmente me trajeron hasta usted. Om Namo Gurú ShaniShaktiAnanda Namo.

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  6. Maravilloso Artículo Maestro...Magistral como siempre!!! La Honra y la Gloria sean siempre para Dios. Infinitas gracias, Maestro por recibirme y enseñarme el verdadero Rostro de Dios, por enseñarme el camino correcto hacia El y cuales son las conductas que demanda de nosotros. Namasté. Om Namo Gurú ShaniShaktiAnanda Namo 🙏

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  7. Gracias Maestro por recordarnos lo importante que es abordar las situaciones complicadas de nuestra vida siempre de manera Espíritual.
    Om Namo Gurú ShaniShaktiAnanda Namo 🙇🏾‍♀️
    Namaste 🙏🏽

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  8. Gracias por éste artículo, es sincero y directo... Dios habla por medio de usted y a veces por cualquiera de nosotros, no veamos como castigo lo que nos ocurre sino como enseñanza entretejida y continúa desde que encarnamos. Namaste!!! Om Namo Gurú ShaniShaktiAnanda Namo!!!

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