Sigue a ShaniShaktiAnanda en Facebook



martes, 5 de diciembre de 2017

La riqueza y el empoderamiento en la Biblia

Autor: ShaniShaktiAnanda

En todas las escrituras sagradas – y en nuestra Santa Biblia como una de ellas – siempre se hace referencia a la riqueza y a los hombres ricos.

Allí la riqueza no tiene una interpretación precisamente positiva; pero si llegamos a entenderlo correctamente, caemos en interpretaciones que en vez de acercarnos a Dios, nos alejan.

Como siempre digo, la gran mayoría de las veces la interpretación literal de una escritura sagrada suele ser peligrosa; ya que no se llega a comprender contexto de vida de la enseñanza sagrada.

Y con esto de la riqueza en la Biblia sucede así. Cuando se entiende de forma literal que la riqueza es mala (espiritualmente hablando), las personas con carencias económicas se sienten egocéntricamente más dignas de Dios. Y esto no necesariamente es correcto.

Estamos más cerca de Dios cuanto más vivamos nuestra vida en función de SUS lineamientos y no de nuestras conveniencias humanas. Esto es lo que referimos en la oración del Padre Nuestro, cuando repetimos (posiblemente sin darnos cuenta) “hágase tu voluntad y no la mía.”

Pero entonces ¿a qué se refiere esa riqueza bíblica que nos aleja de Dios?

Me voy a permitir colocar dos pasajes bíblicos de los muchos donde habla de la riqueza.


Lucas 12:16-21 (TLA)

16 Y enseguida Jesús les puso este ejemplo:
«Las tierras de un hombre muy rico habían dado una gran cosecha.
17 Era tanto lo que se había recogido, que el rico no sabía dónde guardar los granos.
18 Pero después de pensarlo dijo: “Ya sé lo que haré. Destruiré mis viejos graneros, y mandaré a construir unos mucho más grandes. Allí guardaré lo que he cosechado y todo lo que tengo.
19 Después me diré: ¡Ya tienes suficiente para vivir muchos años! ¡Come, bebe, diviértete y disfruta de la vida lo más que puedas!”
20 »Pero Dios le dijo: “¡Qué tonto eres! Esta misma noche vas a morir, y otros disfrutarán de todo esto que has guardado.”
21 »Así les pasa a todos los que amontonan riquezas para sí mismos. Se creen muy ricos pero, en realidad, ante Dios son pobres.»


Lucas 18:18-25 (DHH)

18 Uno de los jefes le preguntó a Jesús:
—Maestro bueno, ¿qué debo hacer para alcanzar la vida eterna?
19 Jesús le contestó:
—¿Por qué me llamas bueno? Bueno solamente hay uno: Dios. 20 Ya sabes los mandamientos: “No cometas adulterio, no mates, no robes, no digas mentiras en perjuicio de nadie, y honra a tu padre y a tu madre.”
21 El hombre le dijo:
—Todo eso lo he cumplido desde joven.
22 Al oír esto, Jesús le contestó:
—Todavía te falta una cosa: vende todo lo que tienes y dáselo a los pobres. Así tendrás riqueza en el cielo. Luego ven y sígueme.
23 Pero cuando el hombre oyó esto, se puso muy triste, porque era muy rico.
24 Al verlo así, Jesús dijo:
—¡Qué difícil es para los ricos entrar en el reino de Dios!
25 Es más fácil para un camello pasar por el ojo de una aguja, que para un rico entrar en el reino de Dios.


Si leemos estos dos pasajes varias veces, comenzamos a descubrir la clave. Lo contraproducente de la “riqueza” o del “hombre rico”, no está en la cantidad de dinero o de bienes que posea, sino en la actitud que esto despierta en su vida.

En el primer pasaje (Lucas 12:16-21) encontramos a un hombre que había cosechado muchas riquezas; eso quiere decir que había trabajado mucho terrenalmente y que había tenido muy buenos resultados.

Pero él se sentía tan agradado con sus logros terrenales, que buscaba tenerlos en mejor resguardo y seguía trabajando para aumentar sus logros. Por eso construiría nuevos y más grandes graneros.

Pero como si esto no fuera suficiente, el hombre consideraba que ya había cumplido con su misión de vida; y por lo tanto llegaría descansar y disfrutar de sus riquezas en vida.

Al fina del pasaje, el mismo Dios le hace notar que todo lo que había conseguido terrenalmente no le serviría de nada al morir; y en ese momento, cuando se presentaría ante Dios, iba a legar sin absolutamente nada; ya que había trabajado terrenalmente pero nunca espiritual.

Hasta ahora solo parafraseé el texto, pero puedo resumirlo en una frase muy corta: el hombre rico es la típica persona “empoderada” que se enaltece por sus propios logros terrenales y piensa que esa es su misión de vida. No se refiere necesariamente a que si tiene mucho dinero o bienes.

Se puede ser “rico” en dinero, pero también en: “conocimientos que no permiten visiones diferentes de la vida”; o en “ideales que se defiende a ultranza”; o en “orgullo de alcanzar logros personales”, o en “posiciones intransigentes de vida”, o en “creer tener la razón y que los demás están equivocados”, o en “buscar tener el control de las situaciones”, o en “creer tener más belleza física que los demás”. Se puede ser “rico” de muchas maneras; se puede estar “empoderado” de muchas maneras.

Una persona “empoderada” no solo confía en su capacidad, sino que cree ser cada vez más exitosa al cumplir sus propias metas con su propio esfuerzo. La altivez le da seguridad. Para ese tipo de personas la misión de vida es sentir que todo lo puede hacer y resolver; y que el poder está en ella. Poder que queda en nada al momento de morir; cuando Dios le pide cuentas.

Entonces, la riqueza que se refiere en este pasaje bíblico, la que te deja vacío de Dios, no se refiere a tener más bienes o dinero, sino a tener una sensación de poder mayor y creer que todo lo puede hacer si se propone por sus propios medios. Esta en la pernisionsa riqueza bíblica; la riqueza del “poder personal terrenal que hace sentir a la persona que con sus metas terrenales ya está cumpliendo con su misión de vida.”


Pero veamos la segunda cita bíblica.

En Lucas 18:18-25 encontramos a una persona de mucha altura terrenal (empoderada) que incluso llevaba lineamientos espirituales acertados.

Esta persona, a pesar de estar cumpliendo con los mandamientos, aún sentía que le faltaba algo; y Jesucristo mismo se lo dijo en una hermosa metáfora: debes entregar todo lo que has encontrado con tu esfuerzo, a quien no tienen nada. De esta forma, te ganarás el Cielo.

¿Acaso esta invitación a quedarse en la ruina, entregando todo lo que tiene, es literal? Por supuesto que no.

En esta recomendación metafórica lo único que trataba de enseñar Jesucristo es que no confiara en sus logros terrenales para llegar a Dios, que no creyeran que su esfuerzo en cumplir con sus metas terrenales le iba a servir para entrar en el Cielo. Que si incluso no tuviera dichos logros, él podía llegar al Padre.

Nuevamente vemos el “empoderamiento” de esa persona rica; “rica en empoderamiento lo que le hacia sentir que había venido a esta vida a cumplir metas terrenales”.


El empoderamiento pernicioso

Y cuando se entiende esta enseñanza bíblica nos damos cuenta del porqué tantas personas están tan mal o están tan indefensas ante los embates de la vida.

La cultura occidental, en cambio de vender la sumisión hacia Dios (lo que es lógico como criaturas que somos de Él), lo que venden es la exaltación del “tú puedes”, la idea falsa de que “el poder está en tus capacidades físicas, mentales o emocionales”

Si abrimos solo un pocos los ojos, no es difícil ver que el “empoderamiento” nos deja viviendo por nuestra cuenta, sin la ayuda de Dios. Cuando la vida apriete las personas empoderadas se dan cuenta que perdieron el tiempo comprando ese concepto tan humano y por lo tanto tan poco espiritual.

Volvamos a la oración básica. La sola frase de “hágase tu voluntad y no la mía”, es un total absurdo para personas empoderadas.


Cuando somos espirituales.

Cuando una persona es realmente espiritual, lo primero que hace es dejar de lado el empoderamiento, de cualquier aspecto de su vida. Lo segundo es aprender que el esfuerzo de vivir se debe hacer con ahínco, sin importar las situaciones. Y lo tercero es aceptar una frase que enseño desde hace años: “el esfuerzo es nuestro, pero el resultado es de Dios. (SSA)”

Al contrario de lo que le puede parecer a ciertas personas “empoderadas”, las tres consideraciones anteriores no dejan indefensa a ninguna persona; sino que por el contrario la ponen en manos de Dios. Y ¿acaso Dios como conciencia creadora del universo tiene las mismas pobres imitaciones que los seres humanos empoderados?

Ahora sí sabemos que las personas con “riquezas” en la Biblia se refiere a personas “empoderadas”. Ojalá lo entiendas antes de que la vida te eche en cara que no puedes resolver nada importante por tu cuenta si no vives intentando agradar al que realmente es poderoso: Dios.


La dificultad de los empoderados.

Y realmente es triste ver a tantas personas “empoderadas” que confiando en lo que están haciendo o en lo que han conseguido a lo largo de su vida, que no logran comenzar a caminar hacia Dios, a pesar de que ellas crean que lo están haciendo correctamente.

Y si alguna persona empoderada se atreve a incursionar en un escenario de crecimiento espiritual, sale al poco tiempo al ver que ni el poder ni el control están en ellas sino en Dios. Para ellas es inconcebible plegarse al sometimiento de los escenarios espirituales (religiones inclusiva) lo que eventualmente le traerá beneficios espirituales.

Para una persona “empoderada”, no hay peor cosa que sentirse “desempoderada”.

Tanto es así que en el último pasaje bíblico expuesto, el mismo Jesucristo apunta que el pobre hombre rico (empoderado) se marchó muy triste cuando se le invitó a dejar su actitud de empoderamiento.

“—¡Qué difícil es para los ricos entrar en el reino de Dios!”

“—¡Qué difícil es para las personas empoderadas entrar en el reino de Dios!”

De ahora en adelante, la Santa Biblia la pueden entender mejor si sustituyen “riqueza” por “empoderamiento” y “hombre o mujer rica” por “persona empoderada”.

Es realmente tonto confiar más en nuestros logros y capacidades personales que en lo que Dios necesita que sea hecho con nuestro esfuerzo. Pero muchas personas lo descubren tarde; ante una situación insalvable o un instante luego de morir.


Dios les bendiga.

Namasté.
ShaniShaktiAnanda
Original: 705AS. (05 de diciembre del 2017)http://www.shanishaktiananda.org
Twitters: @ShaniShakti @SanaCristica @eReiki @EvolConsc @pagr777
Instagram: @ShaniShaktiAnanda


Palabras-claves: riqueza, empoderamiento, empoderados, Dios, biblia, escritura sagrada.

martes, 28 de noviembre de 2017

Los masajes de los pies y de las manos

Autor: ShaniShaktiAnanda

En la milenaria Medicina Tradicional China (MTC) se sabe que entre la sangre (Xue) y la energía vital (Qi o Chi) hay una relación muy estrecha. Se dice que “la sangre (Xue) amarra a la energía vital (Qi)”; por lo tanto, donde hay más sangre fluyendo, hay más energía vital nutritiva.

Esto anterior es básico para explicar la utilidad de los masajes de pies y manos.

Más allá de los diferentes beneficios de los masajes corporales; se sabe que el masaje aumenta el flujo de sangre y de fluidos corporales hacia la zona masajeada.

Por consecuencia, cuando se le da masaje a una zona del cuerpo, a esa zona tiende a ir más energía vital.

¿Cómo esto nos puede beneficiar al máximo?

En la misma MTC se conoce que en las manos y, más aún, en los pies se reflejan todos los órganos y sistemas que controlan y mantienen la vida biológica en diferentes zonas o puntos energéticos. Este es el principio de la digitopuntura o de la reflexología. Zonas reflejas también se encuentran en las orejas.

Por lo tanto, si llenamos de energía vital a los pies o las manos, estaremos llevando indirectamente energía vital a todos los órganos y sistemas que controlan y mantiene la vida biológica. Y esto se consigue con un masaje en dichas extremidades.

En especial, el masaje de los pies parece ser el más efectivo, en particular por la cantidad de sangre que pasa por ellos. Otras fórmulas terapéuticas como el pediluvio (el rudimentario o e iónico) apuntan a la preferencia de los pies antes que otras partes del cuerpo.

Si se realiza un majase en los pies poniendo mucho detalle en cada centímetro de su superficie, posiblemente con una crema corporal hidratante, se beneficia grandemente todo el individuo.

Se recomienda que dicho masaje sea de por lo menos 20 minutos y que la persona que lo recibió quede descansando luego del masaje por otros 20 minutos adicionales, para que la energía de los pies llegue a reflejarse en todo el organismo.

Claro está, el masaje debe realizarse con las consideraciones indispensables de aseo y de cuidado corporal; tanto para el que lo recibe como para quien lo brinda.

Este tipo de práctica de salud y bienestar es milenaria; y en la antigüedad se brindaba a personalidades importantes como una forma proveerles bienestar (más que placer) y con la intención de que tuviera una vida provechosa no solo para él mismo, sino para los demás.

Quien brinda el masaje o quien lo promueve resulta ser el primer interesado en que el receptor se beneficie, para poder seguir aprovechando sus dádivas. Por eso se plateaba como una práctica de “hijos a padre” (en mi caso personal fue así), de “servidores a buenos señores”, de “discípulos a maestros espirituales”, entre otros.


Pero más allá de los beneficios orgánicos desde el punto de vista de la energía vital que obtiene la persona que recibe dichos masajes, existen otros beneficios que se enmarcan en lo energético y en lo espiritual para aquellos que lo brindan.

Si se está brindando masaje a los pies a una persona y por lo tanto la energía vital de ella se está enfocando allí, entonces quien brinda el masaje estará en contacto directo con dicha energía. Suponiendo que la energía vital de esa persona es “pura/ iluminada/ sanadora/ trabajada/ limpia” pues quien brinda el masaje se beneficiará también de dicha energía.

Si además esa persona es alguien con “mucha altura espiritual”, los beneficios para quien brinda el masaje serán también espirituales. La explicación de esto último escapa de este sencillo escrito.

Muchas personas tienen un deseo instintivo de dar masaje a los pies de seres queridos de forma especial. Esto suele suceder, por ejemplo, con madres hacia bebés y con discípulos hacia sus maestros espirituales. En todos los casos, los beneficios son mutuos.

Por todo esto, si tienes oportunidad de recibir estos masajes de pies y/o manos, pruébalos. Y si los puedes dar, atrévete. No te arrepentirás.


Dios les bendiga.

Namasté.
ShaniShaktiAnanda
Original: 686AS. (28 de noviembre del 2017)http://www.shanishaktiananda.org
Twitters: @ShaniShakti @SanaCristica @eReiki @EvolConsc @pagr777
Instagram: @ShaniShaktiAnanda

Palabras-claves: masajes, pies, manos, sangre, energía vital, xue, qui, chi, beneficios

lunes, 27 de noviembre de 2017

La verdadera función del aprendizaje

Autor: ShaniShaktiAnanda

¿Cuántas veces no hemos escuchado a muchos jóvenes (y no tan jóvenes) planteando la incomodidad de aprender cosas que a la larga nunca van a utilizar?

Sobre todo en la niñez y en la adolescencia dentro de la educación formal, cuando la capacidad de aprendizaje es máxima.

A muchas personas les parece un sin sentido aprender derivadas, integrales, química, física, latín, dibujo técnico, etc., si sus aspiraciones de vida no incluyen a ninguno de esos conocimientos. ¿Acaso esto tiene algo de tonto?

Esto del aprendizaje es un tema que corresponde a la visión de nosotros como Seres Integrales, si bien no tiene que ver específicamente con nuestra parte espiritual. Pero me atrevo a escribirlo porque dentro de mi formación profesional el tema de la inteligencia (natural y artificial) tuve no solo que aprenderlo, sino que aplicarlo a favor de la sociedad.

Lo primero que debemos revisar es cómo funciona el cerebro a la hora de abordar nuestra realidad; realidad llena de estímulos de todo tipo, que a veces no solo sensoriales.

El cerebro es una masa de células neuronales (neuronas) que se interconectan entre sí y que deben modificar dichas conexiones para ir “aprendiendo” a manejar los diferentes estímulos en las diferentes situaciones de vida.

En mucho, estas neuronas modifican sus interconexiones por ensayo y error, bajo el esquema de estímulos-acciones-respuestas (consecuencias).

Ante una situación (conjunto de estímulos) el cerebro utiliza un grupo de decenas, cientos o miles de neuronas interconectadas y con esto propone una acción; y esta acción produce una consecuencia. Si dicha consecuencia o respuesta es positiva (placentera, agradable, elogiada, apropiada para satisfacer alguna necesidad), las conexiones neuronales implicadas en dicha acción se refuerzan y se usan para posteriores acciones ante estímulos similares.

Pero si, por el contrario, la respuesta final no es placentera, las mismas neuronas intentan reprogramarse (cambiar sus interconexiones) para próximos intentos.

Este reforzamiento o reprogramación de las conexiones neuronales se da con mayor facilidad en la edad temprana, donde el cerebro tiene una mayor propiedad de adecuación (mayor plasticidad).

Con esto está claro que mientras tengamos más estructuras o interconexiones neuronales probadas y exitosas, mejor abordaremos las situaciones (estímulos) de la vida. Pero dichas estructuras neuronales exitosas se van consolidando con ciclos de intentos, fallas, correcciones y éxitos; esto se consigue con mucha práctica.

Vemos ahora que el cerebro no se alimenta en realidad con conocimiento, sino con destrezas para reconocer y actuar ante los diferentes estímulos. Eso nos hace máas diestros para vivir en un mundo lleno de estímulos o situaciones diversas.

Y aquí comienza el tema de este escrito.

Ante la queja de aprender tópicos que posiblemente no utilizaremos más nunca en nuestra vida; lo que debemos comprender es que dicho aprendizaje lo que está logrando es permitir que tengamos más interconexiones neuronales probadas y exitosas.

Más allá de recordar cómo sacar un límite o una derivada; si lo prendemos y lo practicamos mucho, el cerebro estará formando interconexiones neuronales probadas y exitosas que le darán destrezas mayores a nuestro cerebro para que podamos abordar otras situaciones de vida que con toda seguridad nada tendrán que ver con límites ni derivadas.

Similar ocurre con aprender otros idiomas; con aprender a tocar instrumentos musicales, con aprender química, física, etc

Si el cerebro no se entrena con cosas difíciles de aprender, no tendrá dichas interconexiones neuronales probadas y exitosas.

Esta es la verdadera función del aprendizaje; no es solo establecer conocimientos específicos, sino darle las destrezas necesarias al cerebro para poder abordar y accionar acertivamente en diferentes situaciones de vida.

Realmente alguien es más inteligente no por tener más conocimientos, sino por poder enfrentar las situaciones de vida de forma más acertiva. Y eso pasa por tener esas interconexiones neuronales probadas y exitosas que solo se consiguen habiendo expuesto al cerebro a aprendizajes, que si bien pueden no tener sentido académicamente, sí logran definitivamente dar las destrezas necesarias al cerebro para actuar inteligentemente ante situaciones variadas.

Al niño que se le exponga a la mayor cantidad de aprendizajes de diferentes áreas del ser humano, no solo se le estará permitiendo activar zonas del cerebro que de otra forma quedarían dormidas cuando adultos; sino que se le estará dando destrezas para asumir toda su vida; más allá del conocimiento formal.

Una persona erudita en un área específica, no es necesariamente más inteligente abordando sus situaciones de vida. Pero cuidado, tampoco es inteligente una persona que hace de todo porque en realidad nunca estudió nada en serio.

Desde el punto de vista cerebral es más inteligente una persona que haya estudiado muchas cosas con la intención real de aprender.

Esto es totalmente fisiológico y funcional; y por lo tanto automático. El aprendizaje útil para la vida no tiene necesariamente que ser agradable; simplemente hay que hacerlo. No es solo aprender lo que te gusta. El tema de que unos somos buenos en algunas cosas y otros en otras, no es excusa para renunciar a algunos aprendizajes.

Dios les bendiga.

Namasté.
ShaniShaktiAnanda
Original: 696AS. (26 de noviembre del 2017)http://www.shanishaktiananda.org
Twitters: @ShaniShakti @SanaCristica @eReiki @EvolConsc @pagr777
Instagram: @ShaniShaktiAnanda

Palabras-claves: aprendizaje, neuronas, cerebro, interconexiones, neuronas, neuronales, inteligencia.