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lunes, 9 de enero de 2017

Tipos de sociedades humanas desde lo espiritual

Autor: Pedro A. Gómez Ruzzo

Más allá de las clasificaciones con parámetros humanos (educación, cultura, economía, tecnología, etc.), las sociedades humanas también se pueden clasificar por medio de parámetros espirituales.

Las situaciones que nos acontecen están marcadas en mucho por aspectos espirituales. Esta es una realidad que no todos aceptan. Y esta no aceptación es la razón por la cual personas o sociedades humanas alejadas de lo realmente espiritual, no logran nunca condicionar o propiciar con certeza situaciones de provecho; para ellas siempre habrá imponderables que se “escapen de sus manos”. Estos imponderables son los principios espirituales que no aceptan o que no conocen.

Y una sociedad alejada de lo realmente espiritual, puede ser incluso una de esas sociedades muy “religiosas”, con creencias y prácticas que parecieran congruentes con Dios o con alguna religión.

Se puede ser muy religioso y estar muy lejos de ser espiritual. Aunque no se puede ser realmente espiritual sin tener algún compromiso de práctica religiosa.

Una sociedad realmente espiritual es aquella cuyos miembros rigen sus emociones y acciones cotidianas (aun las más sencillas) bajo lineamientos espirituales establecidos en escrituras sagradas. La práctica de alguna religión es un apéndice necesario de dicho estilo de vida, pero no las determina como espiritual. (PedroAGR)


Entonces, la clasificación de una sociedad dentro de lo espiritual, se hace por las situaciones o los estilos de vida que experimenten en un período de tiempo determinado.

En nuestra realidad terrenal, las situaciones acontecen básicamente por dos razones:

  1. como resultado de nuestros sentimientos actuales: Sociedades Normales
  2. o como consecuencia de nuestras acciones/sentimientos pasados: Sociedades Kármicas

Estas dos clasificaciones básicas presentan estilos de vida diferentes, acciones diferentes y proyecciones a futuro diferentes. La primera está signada por la Ley de Atracción y la segunda por la Ley del Karma (acción y reacción).


Sociedades Normales

Una Sociedad Normal es aquella donde el esfuerzo personal, no solo en acciones sino en sentimientos sanos, crean una realidad armónica.

Una Sociedad Normal es aquella donde el trato entre sus integrantes se basa, de forma natural, en el respeto hacia el otro; donde lo bueno que sucede de alguna manera se proyecta y con esfuerzo se consigue; donde no hay muchos imprevistos y los hechos negativos son noticia, no son lo cotidiano.

Este es el principio de la Ley de Atracción: los buenos sentimientos personales generan situaciones buenas.

Por esto, en este tipo de sociedades lo bonito genera más belleza; lo positivo es la normal y lo negativo la excepción.

Son sociedades en las cuales todos sueñan vivir, pero nadie sabe en realidad cómo hacerlo; porque creen que el bienestar es intrínseco de ellas y no saben que sale del estado espiritual sus propios integrantes.

Son sociedades que deberían mantener esta categoría de Normales no perdiendo el enfoque espiritual de la vida: si lo llegan a perder, con el tiempo se corrompen y cambian a Sociedades Kármicas.


Sociedades Kármicas

Las sociedades kármicas son aquellas que están regidas por la Ley del Karma.

El karma se puede ver como una energía que vamos recolectado y acumulando a lo largo de nuestra existencia; y que termina siendo el fruto de los sentimientos que despertamos en otras personas con nuestras acciones. No hablo de malas o buenas acciones, porque muchas veces despertamos sentimientos en otras personas sin darnos cuenta o sin tener ninguna intención particular.

Si con nuestras acciones, conscientes o inconscientes, intencionadas o no, hacemos sentir mal a alguien; o si nos sentimos mal por lo que alguien haga; entonces estaremos acumulando karma negativo.

Por el contrario, si con nuestra acciones, conscientes o inconsciente, hacemos sentir bien a alguien; o si nos sentimos bien por lo que alguien haga; entonces estaremos acumulando karma positivo.

Y esa energía acumulada, este karma, en algún momento comienza a construir nuestro futuro. El karma que hayamos acumulado de forma negativa, nos proveerá de situaciones negativas; mientras que el karma acumulado de forma positiva, nos proveerá de situaciones positivas.

Pero el karma no es castigo ni premio; es más lecciones pendientes o ganancia.

Una situación negativa nos mostrará únicamente que está allí porque en algún momento cosechamos una energía negativa que debemos aprender a depurar. Una situación negativa es una oportunidad de limpiar nuestro karma. Si lo hacemos correctamente, ese karma no aparecerá más; pero si fallamos en limpiarlo, podrá reaparecer incluso con mayor fuerza.

La única forma real de limpiar o sanar un karma que se ve manifestado en una situación difícil, es actuando bajo lineamientos espirituales en dicha situación. Y actuaremos espiritualmente cuando vivamos en función de lineamientos espirituales.


Por lo tanto, una Sociedad Kármica se define como un grupo de personas que conviven entre ellas y cuyas situaciones de vida están condicionadas por karmas (generalmente negativos).

Cuando en una sociedad las buenas intenciones de su ciudadanos parecieran no conseguir nada bueno; cuando a pesar del esfuerzo los resultados positivos no aparecen como deberían, cuando pareciera que todo cuesta demasiado esfuerzo y que se está en una lucha constante; cuando los individuos se desesperan, se frustran, se desaniman y no ven claro el futuro, cuando ni siquiera Dios pareciera ayudar; pues se está en presencia de una Sociedad Kármica.


¿Cómo mejorar una sociedad kármica?

Como es de imaginar, vivir sin poder condicionar lo que nos sucede, donde todo parece acción de la mala suerte o de malas influencias, donde todo va a la deriva, no es nada agradable.

En una sociedad alejada de lo realmente espiritual, los individuos comienzan a esforzarse por sus propios medio y confían en que mientras más se esfuercen y más luchen, se podrán salir de los problemas.

En un escenario kármico donde se desarrolla una Sociedad Kármica, nunca las situaciones se condicionan suficiente por la energía que generan sus miembros, ya que esas mismas situaciones están siendo creadas por energías kármicas pasadas. Esto es irremediable, pero aún así hay una solución.

La forma de vivir dentro de un escenario kármico es viviendo con la mayor energía espiritual posible; y no me refiero a tener fe ni a orar mucho ni a ir a misa ni a amar a la familia. Vivir con la mayor energía espiritual se logra moderando cada acción y cada sentimiento dentro de lineamientos, mandamientos o principios espirituales rígidos.

El problema es que muchas veces un comportamiento social correctamente espiritual, es visto como ingenuo o tonto; desde la óptica de la lucha humana. En estos casos, los ciudadanos prefieren vivir y actuar de forma más humana que espiritual, para ser más aceptados por el resto que criticados. El síndrome de la manada.


Pero el caso es que en una Sociedad Kármica, hasta que sus individuos no aprendan y comiencen a actuar de forma correctamente espiritual en TODAS LAS SITUACIONES, incluso en las más triviales; hasta que el motivo de vida y de acción de sus individuos no estén condicionados por los lineamientos de Dios; la sociedad no podrá salir de este círculo vicioso. Porque el karma negativo que no se trata correctamente, se re-alimenta.


¿Cómo una sociedad normal se convierte en kármica?

Generalmente los miembros de una Sociedad Kármica no se dan cuenta de su estado y siguen tratando de vivir como una Sociedad Normal. Como consecuencia, les cuesta mucho salir de las situaciones duras; y aunque el escenario termine porque las situaciones no son eternas (nada es eterno en este plano), las consecuencias que dejan son desastrosas y el futuro nada prometedor.

Pero el proceso de pasar de una Sociedad Normal a una Kármica, es tristemente sencillo.

Los miembros de una Sociedad Normal (no condicionada protagónicamente por el karma) aprenden a tener buenas cosas, buenos estilos de vida. Compran la idea del empoderamiento y se acostumbran a creer que son dueños de su propio destino; ya que solo un poco de esfuerzo rinde buenos frutos y se sienten bendecidos por la suerte, por la naturaleza o por Dios mismo.

En cualquier sociedad, el esfuerzo de sus miembros siempre es necesario para salir adelante; pero en una Sociedad Kármicael esfuerzo hacia lo terrenal, hacia lo humano, no resuelve los problemas.

Y viene el gran problema de nuestra cultura occidental. Si alguien ya cree tener a Dios (o se lo hacen creer) ¿para qué se va a esforzar por Él? ¿Para qué se va a preocupar alguien en esforzase por Dios, si ya se cree el hijo o la hija predilecta de Dios?

Y esta seguridad en sí mismo hace a los miembros de una Sociedad Normal vivir bajo sus propias normas, bajos sus propios criterios y con sus propios argumentos; todos estos seguramente alejados de preceptos espirituales reales.

Y cuando un grupo humano vive fuera de argumentos espirituales, cada acción y cada sentimiento comienzan a generar karma negativo. Este karma se va acumulando; y llegado el momento propicio, este karma negativo explota, se activa; y la sociedad comienza a caer como una bola de nieve, convirtiéndose en una Sociedad Kármica.

Repito, tristemente sencillo.


¿Cómo evitar llegar a una Sociedad Kármica?

Es cuestión de evolución de la raza humana. Siempre se cree que la evolución el género humano se mide en parámetros biológicos o tecnológicos; pero en realidad la Evolución de cualquier ser encarnado apunta hacia seres más espirituales.

Mientras vayamos evolucionando como personas, la necesidad de Dios será más grande y por lo tanto crecerá nuestro compromiso personal hacia Él. Esto nos llevará a guiar nuestras vidas (acciones y sentimientos) según sus lineamientos.

El problema es que esta Evolución Espiritual siempre es a modo personal. Sería necesario que en una sociedad aumentara el porcentaje de personas afanadas por Dios; y esto le diera mayor peso especifico espiritual.

Si en una sociedad hay un número suficiente de personas realmente espirituales, los escenarios kármicos (y por lo tanto las Sociedades Kármicas) tendrían menos probabilidad de existir; y si se produjeran, se saldría más rápidamente de ellas.

Pero este cambio social hacia lo espiritual debería hacerlo, por ejemplo, las iglesias.

¿Acaso en estos últimos tiempos las iglesias lo están haciendo bien? Observa las sociedades actuales; observa la sociedad en donde tú vives. ¿Es Normal? ¿Es Kármica?

No voy a responder a esta pregunta, pero a las pruebas me remito.

Dios te bendiga.
Namasté.

Pedro A. Gómez Ruzzo. (SSA)
Master Reiki Usui-Tibetano, Karuna Ki, Reiki Mineral
Original: día 375 A.S. (09 enero 2017)
Twitters: @pagr777 @eReiki @EvolConsc @SanaCristica
Facebook: https://www.facebook.com/groups/PedroAGR/

Palabras-claves: sociedades, karmicas, normales, karla, ley de atraación, Dios, lineamientos, mandamientos, espirituales, espiritual, religiosos, Dios, sociedad

Por qué Dios es tan difícil de asumir correctamente

Por qué Dios es tan difícil de asumir correctamente
Autor: Pedro A. Gómez Ruzzo

A. Adhikari:         Namasté. Maestro ¿cómo está?Tengo días reflexionando en lo que usted ha venido diciendo sobre eso de “salir de nuestra zona de confort”.Y me suena tan lógico eso de “dejar de ser lo que somos para poder ser mejores; y dejar de hacer lo que hacemos para poder tener cosas mejores de las que tenemos”, que no entiendo porqué las personas no lo hace.En mi humilde experiencia en esto de crecer espiritualmente, usted mejor que nadie sabe lo que me ha costado; y aprovecho para darles las gracias por aún permitirme estar a su lado.Y creo que me ha costado porque no es fácil aprender cosas nuevas que no solo son nuevas, sino que muchas veces echan por tierra lo que hemos aprendido antes.Y el esfuerzo personal que hay que hacer también es “digno de valientes”, como dice usted.Pero ante todo ese esfuerzo, uno comienza a darse cuenta de lo bendecimos que somos cuando comenzamos a hacer pequeños ajustes en “nuestra relación con Dios” (eso me gustó mucho cuando usted me explicó qué era crecer espiritualmente).Pero sigo con mi interrogante ¿por qué habiendo tantos beneficios, las personas no asumen su crecimiento espiritual?

Maestro (SSA):    Namasté. Bien Adhikari, gracias.
La respuesta a tu interrogante es sencilla. Hay por lo menos tres razones importantes por las cuales las personas se resisten a asumir su crecimiento espiritual, o lo hace sin involucrarse totalmente, o simplemente no lo consideran necesario.
La primera razón es que nuestra sociedad moderna nos ha vendido a un Dios que tiene la obligación de ayudarnos. Parece que para eso Dios existe. Igual con los ángeles, con la Virgen o con los santos.
La gente asume que ellos tienen mandato divino de quitarnos todos los problemas, y para colmo sin exigirnos nada, más allá de rezar un rato, de orar, de encender unas velas, de llevar un relicario, o simplemente agradecer y tener “fe”.
Cuando se habla de la verdadera espiritualidad, estos seres espirituales actúan según nuestro merecimiento; y la mayoría de las veces lo hacen en favor de nuestro bien espiritual; no de nuestro bienestar terrenal.
Esta primera razón es la que aleja a las personas de un compromiso con su espiritualidad o simplemente no la dejan entrar.
Si te han vendido a un “Dios gratis” ¿Para que vas a trabajar para merecerlo?
La segunda razón es que han enseñado a la gente a depender de sus propias fuerzas. El esfuerzo personal hacia las metas humanas, tangibles; es lo que persigue una sociedad sin Dios. El bienestar terrenal es lo más importante; la muerte es lo peor que le puede pasar a alguien.Y es hasta lógico; si tu no estudias tus lecciones, lo peor que te puede pasar es que llegues al examen final. Y la muerte es un examen final cuyo resultado dependerá de cuánto te afanaste por Dios mientras vivías,
Entonces, en una sociedad que espera resultados concretos y tangibles ¿quién se va a dedicar con intensidad a esas cosas de Cielo y la Vida Eterna? Eso no se puede medir en número ni en un informe de rendimiento ni se puede colocar en tu
curriculum vitae; nadie te paga, ni te emplea, ni te quiere más por afanarte en las cosas de Dios.
Con este escenario sociocultural; casi nadie descubre que lo mejor que te puede pasar en la vida se llama “descubrir a Dios”; ya que cuando eso pasa los problemas se hacen más pequeños y algunos hasta se solucionan rápido.
La tercera razón es el terror al sufrimiento. La gente critica a la idolatría; pero esta sociedad adora, se afana y le rinde un culto inmenso al “bien-estar”. Las personas idolatran al bienestar económico, físico, mental y emocional; lo tienen como meta más importante; y su relación y compromiso con Dios quedan relegados a “cuando haya tiempo”.El primer mandamiento en nuestra sociedad parecería ser “Amarás al Bienestar sobre todas las cosas; con toda tu mente, con todas tus fuerzas y con todo tu corazón”; Dios puede esperar.
Pero eso sí, dejamos de lado el primer mandamiento de amar a Dios sobre todas las cosas, pero cuando necesitamos de Él, Él debe venir corriendo a ayudarnos.

Por eso, el sufrimiento es sinónimo del Diablo. No es raro que cuando una persona sufre, siempre busque qué o quién le está haciendo daño; sin saber que el sufrimiento es el comienzo del crecimiento espiritual.
Desde el punto de vista espiritual, el sufrimiento no es más que la señal de que algo estás haciendo mal; y por lo tanto debes corregir. Y mucha de esa corrección es sobre la forma de pensar y la forma de asumir tu vida; lo que se debe corregir desde el espíritu. Una situación difícil es simplemente una oportunidad de crecimiento espiritual; al igual que un examen es una oportunidad de aprobar un curso.
Pero sacarle el cuerpo al sufrimiento por ser lo peor que nos puede pasar, es como querer aprobar un curso pero sin presentar los exámenes. Claro, ir a presentar un examen no es el único requisito para aprobar el curso, debiste haber estudiado. El sufrir una situación difícil, no significa aprender de ella ni crecer; tuviste a haber aprendido a ser espiritual. Los exámenes se pueden reprobar; las situaciones difíciles también.

A. Adhikari:         ¡Wow!, Maestro; imagino que hay más razones, pero solo con esas me queda claro.
Pero si está tan claro ¿por qué es tan difícil derribar estas razones para que todos podamos vivir bien?

Maestro (SSA):    Es difícil convencer a las personas de siquiera reflexionar sobre estas razones, porque precisamente esas razones están presentadas, avaladas y sostenidas por instituciones de muchísimo peso; instituciones que han sido formadas y están siendo dirigidas por personas más humanas que espirituales.
Hablo tanto de gobiernos, empresas, así como de iglesias.
Siento que no hay mala intención en ninguno de ellos; lo que si hay es un desconocimiento inmenso de lo que significa realmente ser espiritual; sí, incluso en los que se dicen espirituales.

A. Adhikari:          Maestro, la inquietud que traía se dividió en muchas otras preguntas; pero no le preguntaré más por ahora. Prefiero quedarme un rato tranquilo para que su enseñanza germine y eche raíces.
Gracias de corazón.
Namasté.

Maestro (SSA):    Me alegra mucho que actúes así, Adhíkari; has aprendido bastante.
Dios te siga bendiciendo.
Namasté.


Pedro A. Gómez Ruzzo (SSA).
Master Reiki Usui-Tibetano, Karuna Ki, Reiki Mineral
Original: 375 A.S. (09 enero 2017)
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Palabras-claves: iglesias, gobiernos, Dios, asumir, difícil, sociedad, moderna, sufrimiento, enseñanza, crecimiento, espiritual, espíritu, exámenes, curso, aprobar, reprobar.

jueves, 5 de enero de 2017

¿Qué significa complacer a Dios?

Autor: Pedro A. Gómez Ruzzo

Las religiones plantean los procedimientos, las prácticas y los escenarios que ayudan a adoptar las enseñanzas espirituales. Sin las religiones, lo espiritual se queda en teoría; y sin lo espiritual, las religiones se quedan en práctica vacía.

La incorrecta concepción de lo espiritual o de lo religioso; o la creencia de que se puede prescindir de uno o del otro, trae como consecuencia cada vez más personas alejadas del concepto real de seres espirituales.

Ni la espiritualidad sola, ni la religiosidad sola, traen ningún tipo de beneficio; y eso es la causa de que cada vez esté más extendida la concepción de que lo espiritualidad es tontería, o las religiones son un fraude.

Pero en la correcta conjunción de ambas (espiritualidad y religiosidad) siempre se plantea que nosotros somos los que debemos tener un compromiso real con Dios. Por el contrario, en espiritualidades sin fundamento y en prácticas religiosas mal enseñadas, se vende el concepto errado de que Dios es el que debe darnos a nosotros bienestar y bendiciones, sin importar las circunstancias o situaciones.

Entonces, si nosotros somos los que nos debemos a Dios; si nosotros somos los que necesitamos de Dios; pues debemos hacer algo lógico: tratar de complacer a Dios.

Si tú vas a un banco a solicitar un préstamo, pues vas a tener que complacer las condiciones del banco y plegarte a sus requerimientos, para ser merecedor de ese beneficio.

Si tú te enamoras de alguien y buscas que te corresponda, pues vas a tener que complacerle para ser siquiera merecedor de su atención.

Si tú quieres que tu empleador considere darte un salario mayor, pues vas a tener que complacer sus exigencias, siquiera para tener la posibilidad de un aumento.

¿Por qué con Dios iba a ser diferente?

Claro que Dios es diferente. Dios no es un banquero, ni un enamorado, ni un empleador; pero la diferencia en la relación con Él, la encuentras en el fondo, no en la forma. En el fondo, Él siempre va a actuar en función de que tú obtengas el mayor provecho para ti; pero la forma de obtener dicho provecho sigue siendo la misma; por merecimiento.

Y este merecimiento es el que se consigue “complaciendo a Dios”


¿Qué significa complacer a Dios?

Aquí comienzan los problemas semánticos y las malas interpretaciones convenientes.

Muchas personas creen que complacer a Dios es “tenerlo en el corazón”. Lamentablemente eso es muy subjetivo y general. Muchas personas dicen tenerlo en su corazón, pero en ese mismo corazón donde supuestamente tiene a Dios, albergan también sensaciones de injusticia, o de indignación, o de rabia, o de desconsuelo, o de resentimiento, o de sufrimiento, o de frustración, o de depresión; contra otras personas o en contra situaciones.

Cuando Dios está en el corazón de alguna persona, no cabe ningún otro sentimiento diferente de Dios; Dios es MUY grande.

Otras personas creen que complacer a Dios es “tener fe en Él”. Esto también es muy impreciso, por el solo hecho de que la fe se suele interpretar erróneamente como la certeza de que Él está contigo y te ayudará. ¿Y si esto no pasa? ¿Y si en algún momento no te sientes ayudado? ¿Entonces sacas a Dios de tu corazón?

La fe no es la certeza de que Dios te va a ayudar en la vida; la fe es el convencimiento de que debes vivir tal como Él te lo enseñó porque eso es lo único válido; a pesar de que no lo entiendas o de que humanamente no te dé el bienestar deseado.

Algunas otras personas dicen que complacer a Dios es “amarlo mucho”. ¿Y al prójimo? ¿Y a los enemigos? ¿Y ver a Dios en las situaciones donde nuestra humanidad se reciente? Este es un argumento un tanto ingenuo. Un banquero no te daría un préstamo con solo decirle que le quieres mucho.

Mientras que algunas pocas más dicen que complacer a Dios es “ayudar a los pobres y desvalidos”. Créanme que Dios se complacería más si amáramos a nuestros enemigos y mantuviéramos el corazón limpio hacia las personas que nos agreden. “Ayudar a los pobres y desvalidos” puede ser muy fácil y cómodo, aun más si lo hacemos con lo que nos sobra. Hay que hacerlo, pero sólo eso no complace a Dios.


¿Pero complacer a Dios en qué?

Para complacer a alguien uno debe comenzar por averiguar qué necesita ese alguien de nosotros. Uno no complace a alguien en algo que él no está esperando.

Debe haber algo tangible, objetivo y claro, que nos permita identificar qué espera Dios de nosotros.

Todo cristiano sabe lo que Dios expresamente espera de Él (o debería saberlo si se dice cristiano católico, evangélico, luterano o de cualquier iglesia cristiana); y lo dijo nuestro mismo Señor Jesucristo.

Lo cito en honor de los no cristianos, para quienes es lógico que no conocerlo:

Mateo 7:21-23 (RVR1960)

21 No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.
22 Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros?
23 Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad.

Bien, contextualicemos.

Entrar en el reino de los cielos” definitivamente es el bien que debemos esperar luego de complacer al Padre; esto significar resucitar, y todas las enseñanzas espirituales y doctrinas religiosas del universo tiene esto como motivo.

Pero Jesucristo dice que para entrar al reino de los Cielos hay que hace la “voluntad del Padre”.

Entonces, ya comienza a tener lógica: complacer a Dios (al Padre) es “hacer su voluntad”. Pero ¿qué es “hacer su voluntad”?

Este pasaje citado de la Santa Biblia, no es más que el final de lo que se conoce como “El Sermón del Monte”, correspondiente al Evangelio según San Mateo, capítulos 5, 6 y 7.

En El Sermón del Monte, Jesucristo les describe claramente a sus discípulos, la forma de comportarse en esta vida para entrar al Cielo; es decir, para complacer al Padre.

¡Eureka!, entonces complacer al Padre no es más que actuar y sentirnos de la forma en que Jesucristo nos indicó en el Sermón del Monte. Resuelta la duda.

Pero no voy a recitar aquí El Sermón del Monte; todo cristiano ya lo conoce. Sólo voy a referir parafraseando, algunos de estos lineamientos dados por Jesucristo; esto para aquellos que no son cristianos:

  • Cualquiera que se enoje contra su hermano, tendrá su consecuencia negativa
  • Estás obligado a hacer las paces con las personas que tienen algo en contra de ti
  • Debes amar a tus enemigos
  • A cualquiera que golpee una mejilla, ponle también tu otra mejilla.
  • No pretendas recompensas terrenales al hacer tus buenas obras.
  • No te muestres sacrificado cuando hagas sacrificios por Dios.
  • No podemos pretender servir Dios y a las riquezas terrenales a la vez.
  • Confía en Dios y demuéstralo no angustiándote por tus asuntos terrenales, sin dejarte de dedicar a ellos.

Y algunas cosas más. Les invito a que sigan a un Maestro Espiritual, con suficiente tiempo y dedicación para que se los explique; o que busquen y lean muchas de las cosas que ya he escrito.


Cuidado con las obras

Pero no puedo dejar pasar algo tan importante como los versículos 22 y 23 de la cita anterior:

22 Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros?
23 Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad.

Aquí Jesucristo se refiere a aquellas personas que alegando “sus buenas obras” incluso en su nombre, asumían que estaban complaciendo a Dios.

¿Qué les dijo Jesucristo? Que a pesar de esas buenas obras evidentes, si no había una verdadera conversión interior que les permitiera vivir bajo los lineamientos del Padre, Él mismo les desecharía y no les serviría para entrar al Cielo.

Las buenas obras en ese momento histórico se representaban como: profetizar, sacar demonios, hacer milagros.

¿Cuáles serían hoy esas buenas obras? ¿Ir a misa o al templo? ¿Recibir los sacramentos? ¿Celebrar las fiestas? ¿Regalar unas horas al mes a los pobres? ¿Dar limosnas de lo que nos sobre? ¿Amar a tu familia? Sigan reflexionando ustedes.

No hay peor ciego que el que no quiera ver; ni peor incapacitado que el que se siente muy cómodo.


Respuesta definitiva

Pero finalmente todo está claro:

Complacer a Dios es adoptar un estilo de vida terrenal que sea acorde con los lineamientos espirituales que Él dejó en claro; un estilo de vida que no sólo se expresa en acciones sino en sentimientos hacia los demás; en un cambio interno.
Muchas veces, dichos lineamientos espirituales serán extraños, incomprensibles, ilógicos y hasta inconvenientes para nuestra vida terrenal; pero estamos invitados a seguirlos para complacer a Dios y así, de esta única forma, ganarnos todos sus beneficios y bendiciones.” (PedroAGR)

Con una demostración de compromiso de ese calibre, cualquier banquero nos daría cualquier préstamo. Dios, más rápido, nos daría todas sus bendiciones si nos comprometemos de esa forma con Él.

Dios te bendiga.
Namasté.

Pedro A. Gómez Ruzzo. (SSA)
Master Reiki Usui-Tibetano, Karuna Ki, Reiki Mineral
Original: día 371 A.S. (05 enero 2017)
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Palabras-claves: Complacer, Dios, cristiano, sermén del monte, lineamientos espirituales, Jesucristo, discípulos, obras, sentimientos, estilo de vida