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lunes, 25 de noviembre de 2013

Porqué el humor sana



Autor: Pedro A. Gómez Ruzzo

Ya es un lugar común, con mucha teoría e hipótesis detrás, que el humor, la risa, más allá de ser placentero, produce efectos benéficos para el ser humano.

Para argumentar el buen efecto del humor en nosotros, se pueden esgrimir aspectos fisiológicos/químicos en el organismo, efectos positivos en nuestra psiquis y por supuesto efectos en nuestras emociones; todos muy bien fundamentados y considerados muy valederos. Pero aquí yo vengo a hacer lo que me toca: voy a presentar el efecto benéfico del humor desde el punto de vista energético; de forma totalmente consistente y acoplado a las otras argumentaciones que se pueden brindar.

Desde el abordaje complementario de nuestra existencia, la parte energética se reconoce como causante, motivo o propiciador tanto de nuestro bienestar como de nuestro malestar. Y esto ha sido así desde mucho antes de que la medicina tradicional naciera. Las prácticas donde se trata a la energía vital del ser humano (Prana, Chi, Ki) para así conseguir el bienestar son milenarias.

Esta energía vital es procesada por lo que conocemos como nuestro cuerpo energético, constituido este por los chakras (centros energéticos) y los llamados “nadis” (conductos energéticos). Si en este cuerpo energético todo funciona correctamente (estado de los chakras y flujo de la energía) de aquí se pueden alimentar todas las funciones de vida: físicas, mentales, emocionales y las mismas funciones energéticas.

Un malestar de cualquier tipo puede por lo tanto ser reflejo de un mal funcionamiento del cuerpo energético, o por el contrario, si tiene otro origen que no sea energético, se va a ver reflejado en este.

Es por esto por lo que la energía vital se considera indispensable para mantener o recuperar el bienestar, sea donde sea que se considere. Si hay, por ejemplo, algún problema en nuestro cuerpo físico, aunque el problema haya tenido su origen allí mismo, no solo se van a activar los mecanismos biológicos de recuperación, sino que estos estarán acompañados de mecanismos energéticos de recuperación.

Si el problema es mental o emocional, lo mismo sucede. Sea donde sea que se produzca algún problema, además de los mecanismos de recuperación específicos o locales, todos estos se acompañan de mecanismos energéticos de recuperación que van a llevar la energía vital adicional necesaria para que la sanación tenga mayor posibilidad de ocurrir de forma efectiva. De aquí nace la utilización de terapias energéticas de sanación.

Pero si por el contrario, algún proceso de sanación (en cualquier parte) no dispone de la energía vital suficiente para llevarse a cabo, pues el éxito de conseguir el bienestar se puede ver dificultado.

Así es que cuando una persona está sanando algo, esta va a necesitar energía vital adicional a la que necesita para su normal vivir. Y surge aquí la pregunta que da pie al tema de este escrito: ¿Cómo nuestro cuerpo energético puede satisfacer una exigencia de energía vital cuando se requiera?

La respuesta es directa para cualquier terapeuta energético: la energía vital adicional para sanar cualquier malestar se toma de la reserva que mantiene nuestro segundo chakra (el chakra sacro o swadhisthana)

Nuestro segundo chakra mantiene energía vital de reserva para los momentos o procesos de sanación que se requiera; y para tal efecto él mismo debe estar sano, fuerte, repleto de energía vital. Si lo observamos de forma aislada, la energía del swadhisthana se relaciona con el bienestar legítimo, el disfrute sano, el placer inocente, el brindar y recibir bienestar... la risa y el humor.

Cada vez que nos exponemos a esas experiencias de bienestar, placer, disfrute; nuestro segundo chakra se fortalece y se llena de energía, acumulándose energía vital para cuando sea necesaria.

El humor, en cualquiera de sus tres formas (ver mi artículo sobre “Tipos de humor” http://pagr777.blogspot.com/2013/11/tipos-de-humor.html) va a impactar de forma positiva, directa o indirectamente, sobre nuestro segundo charka, expandiéndolo y permitiendo que se llene de energía vital como si fuera un depósito. Esta misma energía vital es la que se va a utilizar favoreciendo cualquier proceso de sanación.

Grupos como los del “Doctor Yaso – payasos de hospital” y otros menos conocidos pero igualmente importantes, son promotores de bienestar realmente útiles y efectivos, dignos de todo mérito.

“Una persona que disfruta del humor (en cualquiera de sus formas no patológicas) tiende a estar más sana, a recuperarse más rápido de los malestares, o a tener mejor calidad de vida; es solo cuestión de energía vital.” #PAGR2013


Namasté.
Pedro A. Gómez Ruzzo.
Master Reiki Usui-Tibetano, Karuna Ki, Reiki Mineral
Original: 25 de noviembre del 2013.
Twitter: @eReiki @EvolConsc @pagr777

martes, 12 de noviembre de 2013

La solución final



Autor: Pedro A. Gómez Ruzzo

Desde siempre se han escuchado a personas que algunos definen como locos, fanáticos, otros como profetas o iluminados, anunciando el fin del mundo. Y no me refiero a eventos cósmicos o fechas numerológicamente particulares; me refiero a aquellos que predican con la conocida frase “¡El tiempo se acaba, arrepiéntanse; el final está cerca!”.

Muchos de estos avisos sobre el final se basan en interpretaciones de escrituras antiguas (por ejemplo el Libro del Apocalipsis), pero como buenas profecías no están definidas temporalmente y están construidas con simbología difícil de contextualizar.

Pero ahora me toca a mí; y comenzaré argumentando y contextualizando un poco; enumerando los puntos para mayor comprensión.

  1. Los seres humanos estamos aquí en esta existencia (la que se acabaría en el nombrado “fin del mundo”) para una sola cosa; purificarnos a nivel espiritual. Estoy contextualizando, ya que el “fin del mundo” es un evento enmarcado dentro de enseñanzas espirituales.
  2. Cuando se habla de purificarnos nos referimos a: eliminar las deudas del karma (negativo) y acumular karma positivo. El karma se puede ver como “esa energía” que cultivamos con nuestras acciones y que terminan construyendo nuestras situaciones futuras (en esta vida o en las siguientes, dependiendo de lo que se crea). Acciones desafortunadas --> karma “negativo”--> situaciones futuras “difíciles”; Acciones armónicas --> karma “bueno”--> situaciones futuras “iluminadas”. A veces se conoce al karma “negativo” como “pecado”
  3. Las religiones (todas, aunque no lo acepten) y en general todas las enseñanzas espirituales reales, tienen como uno de sus objetivos enseñarnos a lidiar con el karma. Lo han hecho de diversas formas: desde enseñarnos comportamientos correctos y formas de enfrentar la vida, pasando por la adoración, rituales, mantras, etc. Pero cualquiera de estas formas de trabajar al karma únicamente funcionan desde una práctica seria y comprometida de alguna religión o enseñaza espiritual. Si no hay compromiso integral con la práctica, ninguno de estos procedimientos sirve para mucho.
  4. El karma, como energía, se genera cuando dos o más personas (seres) se interrelacionan; interrelación que puede ser directa o indirecta. Si esa interrelación es armónica se genera karma “bueno” y todos los involucrados lo comparten. Si en cambio la interrelación entre dos o más personas genera malestar en alguna de ellas, se genera karma “negativo” y TODAS lo comparte; sin importar quién “empezó” o de quien fue la culpa.
  5. De aquí la importancia de vivir bajo normas y preceptos religiosos/espirituales: con ellas se manejan las relaciones interpersonales correctamente; se trabaja el karma que llevamos arrastrando y se genera nuevo karma “bueno” para construir situaciones futuras mejores. Esto es así tanto en parejas como en pequeños grupos de amigos, en familias o en la sociedad.
  6. Cuando se proclama que “viene el fin del mundo”, el mundo se refiere a sociedades, países; y aquí me voy a centrar.
  7. En toda situación personal de vida, el karma es una de las energías que está definiendo su calidad. Toda situación difícil es así porque hay algo del karma “negativo” que traemos arrastrando, más allá de si lo estemos haciendo mal o bien en ese momento. Y En toda buena situación, una fracción de su existencia es gracias a una buena cosecha de acciones pasadas armoniosas.
  8. Cuando una persona no tiene consciencia de que hasta sus más mínimas acciones condicionan su futuro (esto quiere decir que no sabe qué es karma) pues tampoco tendrá las herramientas para sanar el karma manifiesto en situaciones difíciles. Es decir, que cómo no tiene herramientas para sanar el karma “negativo” que viene arrastrando y que se le manifiesta en las situaciones difíciles actuales; la persona va a actuar incorrectamente generando más karma “negativo” y este se va a sumar al que ya tenía que no supo sanar por no tener herramientas. Entonces sus situaciones futuras serán aún más difíciles que las anteriores, porque cada vez tendrá más karma “negativo” acumulado. Ocurre entonces un efecto de “avalancha” de situaciones cada vez peores; “siempre se puede estar peor”.
  9. Este tipo de personas forman sociedades y son estas las que se conocen como “sociedades en decadencia”. Yo las suelo llamar “sociedades kármicas”, porque de momentos difíciles, salen cada vez peores cosas y todos los días se descubren más y más miserias de su población. Son las sociedades típicas donde cada día suceden cosas peores; donde no se adivina ni el final ni el fondo ni la salida, donde lo que parece lógico (Ley de Atracción) nunca sucede y donde generalmente se espera a un “Mesías” que la salve (por supuesto, sus integrantes no tienen la más mínima idea de qué hacer, mas allá de embarrarla todos los días un poquito más)
  10. Pero una característica del karma es que las energías que cultivamos con nuestras acciones tardan cierto tiempo en manifestarse de vuelta (años, décadas, vidas). En condiciones normales (una sociedad que tenga consciencia del karma) este retardo es una bendición, ya que si en algún momento nos equivocamos por inmadurez, lo que generó karma “negativo”, tendremos algún tiempo para crecer y adquirir las herramientas espirituales necesarias para sanar ese mismo karma cuando se manifieste años o vidas después.
  11. Pero en una sociedad sin entendimiento del karma y sin crecimiento espiritual real, el tiempo que demora el karma en manifestarse actúa es perjuicio. En esos escenarios de ignorancia, simplemente actuamos sin consciencia, generamos karma, no lo sabemos y cuando ese karma se manifieste en situaciones futuras peores, no tendremos ni idea del porqué se sufren esas situaciones. No hay conciencia de los actos errados y por tanto no se entenderán las consecuencias cuando aparezcan. Estas son las señales claras del Armagedón.

El “fin del mundo” se antecede por caos, generalmente un caos social y/o personal. Y definitivamente el nulo o equivocado “crecimiento espiritual” y la no consciencia de que nuestras acciones nos traen consecuencias (Ley de Acción y Reacción como se conoce también a la Ley del Karma) traen, por lo que acabo de puntualizar, un caos en la existencia de cualquier persona, sociedad, país, planeta.

Pero no todo está acabado, todavía queda una opción: “la destrucción de todo”. Vuelvo a la frase del “ya no hay tiempo, el fin se acerca”. El caos en la naturaleza se consume hasta que desaparece; y la forma de hacerlo en un grupo de seres que se está autodestruyendo con el karma, es “acortando los tiempos” (de allí que “ya no hay tiempo”). ¿Pero cuáles son los tiempos que se acortan? Son los tiempos que tarda el karma en manifestarse una vez generado.

Pues esa sí es la solución final; apenas hagamos algo inapropiado, por acción y reacción sufriremos las consecuencias de forma casi de inmediata. Esto nos permitirá darnos cuenta de lo que siempre se ha dicho, pero ya sin servirnos para mucho, porque no existirá el tiempo aquel de gracias para madurar y sanar.

Antes de que eso llegue, el consejo de los profetas es el correcto: “arrepiéntanse”, lo que en nuestra reflexión significa “limpien karma” (no tengan deudas kármicas); porque una vez que los tiempos se acorten todos nuestros karmas “negativos” se manifestarán a la vez de forma violenta y será “el rechinar de dientes”. ¿Cuánto falta para esto? ¿Ya estamos allí? Únicamente Dios sabe.

Si tu realidad, si tu sociedad, se ve reflejada en estos párrafos, a lo mejor estás a tiempo de hacer algo. Igual, siempre puedes continuar ignorando las cosas, pero después no pidas ayuda, “guerra avisada no mata soldados”.


“Una persona o una sociedad sin una relación madura con Dios, está destinada a una existencia kármicamente complicada”. PAGR2013


Namasté.
Pedro A. Gómez Ruzzo.
Master Reiki Usui-Tibetano, Karuna Ki, Reiki Mineral
Original: 12 de noviembre del 2013.
Twitter: @eReiki @EvolConsc @pagr777

domingo, 10 de noviembre de 2013

Al iluminar tu consciencia



Autor: Pedro A. Gómez Ruzzo

Iluminar la consciencia (o expandirla) es un término que se utiliza cuando nos referimos a crecimiento “espiritual”.

Más allá de la inteligencia, la consciencia enmarca una capacidad mayor de entendimiento, de sabiduría, de “darse cuenta”, de ampliar la visión de la vida.

Cuando se dice que hay procesos que la pueden iluminar o expandir, se parte de la idea de que se tiene la consciencia un poco a oscuras o restringida, lo que no permite ver con claridad o amplitud la realidad en la que vivimos.

Y sí, muchas personas buscamos iluminar nuestra consciencia para ver y entender nuestras vidas más allá de lo evidente y poder tener nuevos y mejores argumentos y herramientas para “vivir mejor”. Totalmente cierto y válido, pero ¿sucede esto de forma inmediata?

Muchas personas que comienzan un camino verdadero de iluminación de la consciencia (los hay muy engañosos) suelen expresar que en las primeras etapas sus vidas no parecen mejorar... y es más, parecen ir peor. Pero no solo eso, sino que estos “estados complicados” pueden ser recurrentes.

Me voy a permitir darles esta reflexión, ampliando y ejemplificando un símil que se atribuye a Sri Sathya Sai Baba, donde se plantea nuestra realidad como una habitación, que al principio está a oscuras y lo qué sucede al iluminar dicha habitación.

Con nuestras consciencias poco iluminadas, tenemos una visión muy corta de nuestra realidad, no tenemos la capacidad de ver “el desorden” en nuestras vidas o lo que es lo mismo una visibilidad muy reducida.

Esta pobre consciencia ilumina tan solo una pequeña área de nuestra realidad, digamos unos pocos centímetros alrededor nuestro. Es por esto por lo que generalmente nos ocupamos de nuestras cosas evidentes e inmediatas, sin poder tener consciencia a más largo plazo ni de lo que sucede ni de las consecuencias. En ese escenario planteamos rumbos inciertos sin poder hacer previsiones, porque simplemente no vemos más allá de “nuestras narices”.

Aun así caminamos en esa oscuridad: debemos hacerlo, la vida nos empuja. Frecuentemente nos tropezamos con cosas que no habíamos visto, o llegamos a encrucijadas que pudimos haber evitado pasos atrás si las hubiéramos avistado. Nos caemos, nos duelen los golpes, nos quejamos (parecería que no nos queda otra alternativa).

Pero de repente, en una caja con la que nos tropezamos por casualidad, encontramos un foco (bombillo) de mayor potencia, con el cual podemos cambiar nuestra iluminación de 15 vatios a 60 vatios. Así lo hacemos y ¿qué sucede?

Pues con mayor iluminación de conciencia, nuestra visión se expande y ¡comenzamos a ver más! Pero ¿qué vemos? ¿Todo bonito y hermoso? Pues no.

Cuando nuestra consciencia comienza a iluminarse, comenzamos a darnos cuenta de áreas de nuestras vidas, de diferentes aspectos de nuestra existencia, que nunca habíamos tocado, o en el mejor de los casos habíamos tratado de arreglar a ciegas. En esas áreas seguramente tendremos cosas atravesadas, montadas unas sobre otras peligrosamente, cajas y bultos mal arreglados y por supuesto artefactos sin estrenar.

Es entonces cuando comienza el arduo trabajo de arreglar las nuevas áreas visibles. Nos toma tiempo y hasta podemos detener nuestro camino mientras reconocemos los espacios, ponemos orden a las cosas que allí encontramos o aprendemos a utilizar las nuevas cosas que descubrimos. Todo esto nos va a asegurar que, cuando lo necesitemos, podremos transitar esas áreas nuevamente sin golpearnos ni caernos.

Si por el contrario iluminamos un poco la consciencia, descubrimos nuevos aspectos, pero no los trabajamos, pues no estaremos haciendo mucho; veremos las cajas mal amontonadas pero igual deberemos sortearlas, pasarles por encima, sin tumbarlas, con la misma probabilidad de caernos: “¡ah!, eso si, nos caeremos con mayor conciencia”.

Si hacemos las cosas bien y arreglamos las cajas que vayamos encontrando en cada nueva área iluminada, posiblemente dentro de alguna de ellas encontraremos un nuevo foco; pero esta vez de 100 vatios. Entonces lo podremos utilizar, pasaremos de 60 a 100 vatios y podremos ver un área iluminada aún más grande. ¡Sorpresa! Con eso se descubren áreas más grandes que no conocíamos y que debemos atender. Todo el proceso se repite.



Estaremos en esto una y otra vez; y luego de muchos años (o muchas vidas) de crecimiento espiritual, nuestra consciencia estará suficientemente iluminada para encontrar la puerta de salida y mudarnos a otra habitación, esperemos que ya más ordenada que la que dejamos. De todas maneras, el último foco que utilizamos de mayor potencia lo llevamos con nosotros.

Con toda esta metáfora podemos ver que el camino (verdadero) de iluminación de la consciencia no es sencillo, no está exento de esfuerzo y no siempre presenta cosas hermosas. Cuanto más iluminada esté nuestra consciencia, más tendremos que enfrentarnos a nuestro desorden, y más tendremos que limpiar y ordenar; con la ventaja de que cada vez tendremos mayor pericia y efectividad porque ya lo habremos hecho en muchas otras áreas de nuestra existencia.

Si en dicho proceso de iluminación, mientras vayamos descubriendo nuevas cosas, contamos con una Maestro que nos guíe en el proceso y que nos ayude con algunas cajas; pues será bastante más fácil la situación. Pero el esfuerzo seguirá siendo nuestro.

Entonces se entiende que iluminar nuestra consciencia termina siendo un compromiso personal. Si así lo hacemos, tendremos mayor visión y control de nuestra realidad y dejaremos de echarle la culpa a los demás de nuestras caídas y nuestros golpes; ni siquiera podremos dudar de Dios.

“No hay nada peor que ir por la vida a ciegas ´metiendo la pata´ y preguntándote porqué Dios te castiga o te prueba. #PAGR2013”


Namasté.
Pedro A. Gómez Ruzzo.
Master Reiki Usui-Tibetano, Karuna Ki, Reiki Mineral
Original: 10 de noviembre del 2013.
Twitter: @eReiki @EvolConsc @pagr777