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lunes, 19 de diciembre de 2016

¿Qué es la idolatría?

Autor: Pedro A. Gómez Ruzzo

Muchas doctrinas religiosas (especialmente las cristianas) señalan a la “idolatría” como un pecado, como una actitud que trae destrucción; y efectivamente así aparece reflejado en las Sagradas Escrituras.

Incluso es un concepto tan polémico que se utilizan entre las diferentes religiones “cristianas” para desprestigiarse unas a otras. Curioso ¿no?; no debería desacreditarse aquellos que tiene un mismo Señor.

Pero el problema está, nuevamente, en la interpretación literal de las escrituras, olvidándonos el uso de las metáforas como forma de brindar enseñanzas espirituales más allá del contexto histórico-cultural donde ocurren los hechos.

Algunas referencias bíblicas

No son pocas las referencias bíblicas, directas o indirectas sobre la idolatría, su advertencia y sus consecuencias. A continuación, dejo solo unas pocas (http://bible.knowing-jesus.com/Españal/topics/La-Idolatría), comenzado, tal vez, por la más conocida:

Éxodo 20:3-6
No tendrás otros dioses delante de mí. No te harás ídolo, ni semejanza alguna de lo que está arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. No los adorarás ni los servirás; porque yo, el SEÑOR tu Dios, soy Dios celoso, que castigo la iniquidad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta {generación} de los que me aborrecen, y muestro misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos.

1 Samuel 15:23
Porque la rebelión {es como} pecado de adivinación, y la desobediencia, {como} iniquidad e idolatría. Por cuanto has desechado la palabra del SEÑOR, El también te ha desechado para que no seas rey.

Isaías 45:20
Reuníos y venid; juntos acercaos, fugitivos de las naciones. No tienen conocimiento los que llevan su ídolo de madera y suplican a un dios que no puede salvar.

Levítico 19:4
No os volváis a los ídolos, ni hagáis para vosotros dioses de fundición; yo soy el SEÑOR vuestro Dios.

Levítico 26:1
No os haréis ídolos, ni os levantaréis imagen tallada ni pilares {sagrados}, ni pondréis en vuestra tierra piedra grabada para inclinaros ante ella; porque yo soy el SEÑOR vuestro Dios.

Romanos 1:23
y cambiaron la gloria del Dios incorruptible por una imagen en forma de hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos y de reptiles.”

Habacuc 2:18
¿De qué sirve el ídolo que su artífice ha esculpido, {o} la imagen fundida, maestra de mentiras, para que {su} hacedor confíe en su obra cuando hace ídolos mudos?

Hechos 17:29
Siendo, pues, linaje de Dios, no debemos pensar que la naturaleza divina sea semejante a oro, plata o piedra, esculpidos por el arte y el pensamiento humano.

1 Juan 5:21
Hijos, guardaos de los ídolos.

Apocalipsis 9:20
Y el resto de la humanidad, los que no fueron muertos por estas plagas, no se arrepintieron de las obras de sus manos ni dejaron de adorar a los demonios y a los ídolos de oro, de plata, de bronce, de piedra y de madera, que no pueden ver ni oír ni andar;

Salmos 135:15
Los ídolos de las naciones son plata y oro, obra de manos de hombre.

Haciendo una lectura literal superficial, se puede comenzar a inferir que idolatrar es “sustituir al Dios judeocristiano por otros dioses o ídolos o por cosas (riquezas) materiales; pasando por la adoración de imágenes talladas.”

¿Pero acaso esto es correcto o suficiente?


Definición de idolatría

El Diccionario de la lengua española de la RAE, da las siguientes definiciones:

Idolatría
1. f. Adoración que se da a los ídolos.
2. f. Amor excesivo y vehemente a alguien o algo.

ídolo
1. m. Imagen de una deidad objeto de culto.
2. m. Persona o cosa amada o admirada con exaltación.

Si unimos ambas definiciones, realmente se puede observar que más que la adoración a cosas terrenales o riquezas materiales diferentes de un Dios verdadero; “la idolatría cuestionada en la Biblia es más una actitud humana que secuestra la importancia y el amor que se le debe dar a Dios y se los asigna a otras cosas.” (PedroAGR)

Por supuesto que en las definiciones, las palabras claves son amor excesivo, cosa amada o admirada con exaltación.

Con estas definiciones está claro que idolatrar es inversamente relacionado al primer mandamiento de la Ley de Moisés, que reza:

Lucas 10:27 (RVR1960)

27 Aquel (Jesús), respondiendo, dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con todas tus fuerzas, y con toda tu mente;...

esto resume “Amar a Dios sobre todas las cosas”.

Si se comete idolatría, entonces se estará amando a algo diferente que Dios más que a Dios mismo; se estará incumpliendo el primer mandamiento.

Debemos entonces recurrir a otra definición: ¿Qué significa amar?


Amar

Permítanme utilizar la interpretación que uso siempre, más vivencial que académica.

Cuando amamos mucho a alguien (para no decir “sobre todas las cosas”) ¿Cuál es nuestra actitud hacia ese alguien? ¿Cómo actuamos? ¿Cómo cambia nuestra vida?. Veamos:

  • Cuando amamos mucho a alguien, no paramos de pensar en él.
  • Cuando amamos mucho a alguien, nuestra vida comienza a girar en torno él.
  • Cuando amamos mucho a alguien, nuestros asuntos importantes comienzan a ser secundarios en relación a sus asuntos importantes.
  • Cuando amamos mucho a alguien, se nos quita el apetito.
  • Cuando amamos mucho a alguien, perdemos el sueño.
  • Cuando amamos mucho a alguien, nuestros proyectos personales lo incluyen.
  • Cuando amamos mucho a alguien, hacemos cosas por él.
  • Cuando amamos mucho a alguien, hablando frecuentemente de él.
  • Cuando amamos mucho a alguien, la vida la vemos y vivimos en función de él.
  • Cuando amamos mucho a alguien, hacemos cosas que antes no haríamos para complacerlo a él.
  • Cuando amamos mucho a alguien, descuidamos otros intereses y otros asuntos para dedicarle tiempo a él.

Y así podría esta lista de actitudes que aparecen cuando encontramos a alguien que amamos profundamente.

¿Y Si ese alguien es Dios? ¿Aplica la comparación? Por supuesto que sí.

Si amamos a Dios sobre todas las cosas no paramos de pensar en Dios; nuestra vida comienza a girar en torno a Dios; nuestros asuntos importantes comienzan a ser secundarios ante las cosas que Dios nos pide; se nos olvida incluso comer y dormir es secundario cuando le servimos a Dios; nuestros proyectos personales incluyen hacer cosas por Dios; hablamos frecuentemente de Dios; nuestra vida la vemos y vivimos en función de Dios; nos atrevemos a hacer cosas por Dios que haríamos de otra forma; llegamos a descuidar otros intereses que descubrimos que no son tan importantes como Dios.

¿Esto te aplica a ti? ¿Amas a Dios sobre todas las cosas?


Idolatramos sin saberlo

Pero es muy fácil culpar de idólatras a otros, a diestra y siniestra; y no vemos la viga en nuestro ojo.

¿Acaso estaremos nosotros idolatrando sin tenerlo consciente?

Como la idolatría es una actitud que le quita protagonismo importante a Dios, debemos evaluar en realidad qué cosa en nuestras vidas puede estar resultando más apremiante que Dios; a qué le estamos dedicando más atención que a Dios.

Solo como un ejemplo; escoge cualquier de tus problemas complicados. Ahora apliquemos las frases de “cuando amamos mucho”:

  • Cuando tenemos algún problema, no paramos de pensar en eso.
  • Cuando tenemos algún problema, nuestra vida comienza a girar en torno eso.
  • Cuando tenemos algún problema, nuestros asuntos importantes comienzan a ser secundarios en relación a ese problema.
  • Cuando tenemos algún problema, eso nos quita el apetito.
  • Cuando tenemos algún problema, perdemos el sueño por eso.
  • Cuando tenemos algún problema, nuestros proyectos personales lo incluyen.
  • Cuando tenemos algún problema, hacemos cosas por eso.
  • Cuando tenemos algún problema, hablando frecuentemente de eso.
  • Cuando tenemos algún problema, la vida la vemos y vivimos en función de eso.
  • Cuando tenemos algún problema, hacemos cosas que antes no haríamos para lidiar con eso.
  • Cuando tenemos algún problema, descuidamos otros intereses y otros asuntos para dedicarle tiempo a eso.

¿Me equivoco?

Es una realidad, que en la vida, muchísimas veces amamos a nuestros problemas sobre todas las cosas; por lo que violamos el primer mandamiento y por lo tanto idolatramos a los problemas.

Como otro ejemplo, se suele idolatrar al esfuerzo humano-personal, ya que aprendimos que nuestro futuro depende de nuestra metas personales, donde aplicamos esfuerzo terrenal. La voluntad de Dios queda relegada a un segundo plano.

Desafortunadamente Dios no suele ocupar el lugar principal en la mayoría de las personas. Se idolatran aspectos y logros humanos, antes que el esfuerzo espiritual en agradar a Dios.

Idolatramos a nuestros problemas porque nos ocupan totalmente la vida; idolatramos a nuestras capacidades humanas porque nos desgastamos tratando de alcanzar metas a toda costa; idolatramos a nuestras expectativas terrenales, porque nos frustramos cuando no se cumplen; idolatramos a nuestros pensamientos cuando decimos que podemos construir nuestra realidad con ellos y con nuestra voluntad; idolatramos a nuestra felicidad, porque la ponemos como meta máxima de vida; idolatramos al conocimiento, al pensar que es lo más importante para forjarse un buen futuro; idolatramos a nuestro bienestar sentimental, ya que pensamos que no podemos vivir sin ello; idolatramos a la vida misma, porque creemos que lo peor que puede pasarnos es morirnos.

¿Y el amor a Dios sobre todas las cosas? Bien, gracias.

La idolatría trae destrucción” (Jeremías, cap. 10) ¿Cómo podemos entonces quejarnos con situaciones de vida que no son de nuestro agrado?

Entonces ¿qué es de mayor cuidado? ¿La supuesta idolatría a otros dioses o a imágenes de barro? ¿O la idolatría que impunemente le hacemos a Dios argumentádonos el derecho de ser felices y disfrutar de una buena vida terrenal con nuestra propia gloria de haberla alcanzado?


Cómo dejar de idolatrar

Aquí deberíamos hacerlos la pregunta: ¿Cómo entonces dejamos de idolatrar y comenzamos realmente a amar a Dios sobre todas las cosas?

La respuesta es sencilla, pero el proceso no es fácil: comenzado a ser seres realmente espirituales, con lo que entenderás que Dios es más importante que cualquier cosa, buena o mala, que tengas en la vida.

Para eso debes buscar ayuda; pero no para que te enseñe, sino para que te acompañen en ese camino de crecimiento espiritual que comienza un buen día y acaba solo cuando llegues a entrar en el Cielo.


Dios te bendiga.
Namasté.

Pedro A. Gómez Ruzzo. (SSA)
Master Reiki Usui-Tibetano, Karuna Ki, Reiki Mineral
Original: día 354 A.S. (19 diciembre 2016)
Twitters: @pagr777 @eReiki @EvolConsc @SanaCristica
Facebook: https://www.facebook.com/groups/PedroAGR/

Palabras-claves: idolatrar, idolatría, ídolos, problemas, Dios,

Obeliscos – Interpretación mística

Autor: Pedro A. Gómez Ruzzo

El obelisco, más que una estructura arquitectónica o un monumento interesante, es una forma geométrica combinada que expresa todo un conocimiento místico importantísimo para el ser humano.

Nuestra familiarización con los obeliscos viene de la civilización egipcia; pero de la civilización antigua, de aproximadamente 10.000 años antes de nuestra era.

Dicha civilización egipcia era altamente mística. Recordemos que el misticismo es “la ciencia de la espiritualidad”. El misticismo busca explicar procesos que no son terrenales sino espirituales; al igual que la ciencia busca explicar procesos terrenales que no son espirituales.

Esta antigua civilización egipcia había llegado a un grado de desarrollo que no estaba expresado en sus inigualables construcciones, sino en la concepción misma de la vida como escenario para llegar a Dios después de la muerte.

Los egipcios se habían obsesionado por la muerte, porque entendían que debíamos prepararnos en vida para ese proceso. Ellos habían llegado a comprender que la muerte era el fin de esta “pasantía que llamamos vida”, para comenzar verdaderamente a vivir en lo que hoy se podría llamar el Cielo.

Sí, ciertamente ideas muy cristianas; pero a la vez muy hinduistas, porque se manejaba el concepto acertado de reencarnaciones sucesivas necesarias para irse preparando hasta llegar a resucitar.

Así que cada vez que se reencarnaba (que se nacía a este plano) se debía comenzar o retomar la preparación espiritual para lograr trascender ese ciclo de reencarnaciones, vencer a la muerte y así llegar a Dios.

Es por esto por lo que el viaje de la muerte era muy bien estudiado y planificado en esa cultura, era lo correcto y debía ser llevado con preparación.

Este entendimiento de preparar la vida para “el más allá”, lleva a un concepto muy claro de Evolución Espiritual. Sí, es correcto que fuimos “creados por Dios”; pero el camino de vuelva a Él debemos hacerlo evolucionando espiritualmente.

El obelisco no es más que una representación de este proceso de Evolución Espiritual, de este proceso de llegar a Dios. Pasemos a detallarlo.

Como se puede detallar en la figura anexa, un obelisco tiene una planta cuadrada (una base cuadrada), que simboliza el plano terrenal. Este simbolismo del cuadrado como el mundo terrenal, se mantiene también en otras culturas.

Pero a pesar de su base cuadrada, todos los obeliscos terminan en un solo punto, en la punta de su pirámide superior, con dirección al cielo. Esta punta representa la Unidad del Todo; el Todo donde todo confluye; es la desaparición de la terrenalidad hacia un solo punto que es Dios.

En un solo punto no hay dualidad, nada es diferente a nada, es un solo punto como la confluencia de todo. Ese punto infinitesimal es todo y es nada; por lo tanto, es Dios mismo.

Y la dirección del obelisco es siempre desde la tierra hacia el Cielo; donde la planta de cuatro lados, representando lo terrenal, va cerrándose paulatinamente para llegar a la punta de la pirámide, para llegar a Dios.

Podemos ver que esa planta cuadra, mas ancha en la base, comienza a ser más estrecha y el obelisco se va cerrado y haciéndose más puntiagudo. Esa es la alusión de que para acercarnos a Dios el aspecto terrenal debe ir haciéndose cada vez más pequeño (simbólicamente hablando); mejor dicho “menos protagónico”.

Pero esa disminución de la planta cuadrada, si bien es gradual en gran parte de le extensión del obelisco, llega un punto en la cima que se vuelve una pirámide. Aquí se acelera dicha disminución hacia el punto final. ¿Qué representa esto?

Como se plantea, la disminución del cuadrado (aspecto terrenal) hacia el punto (Dios) representa esa transición gradual, lenta, de lo burdo a lo divino; y esto representa precisamente el concepto de Evolución Espiritual en una persona.

Por lo tanto, el obelisco muestra que en camino de la Evolución Espiritual hay una primera etapa donde ese proceso se lleva a cabo de forma lenta, pausada, natural, casi imperceptible. Esa etapa es el cuerpo alargado del obelisco, que busca pasar de la tierra al cielo.

Pero llega un momento donde ese proceso se acelera al máximo. Las aristas del obelisco cambian radicalmente su pendiente y llega rápidamente al punto, a Dios. Eso representa la terminación en pirámide de todo obelisco.

Este final de la estructura del obelisco, en forma de pirámide, muestra la aceleración de la Evolución Espiritual del individuo, convirtiéndose en un proceso de Evolución Espiritual acelerado, es decir, en un proceso de Crecimiento Espiritual intencionado, o simplemente Crecimiento Espiritual.

Es en este crecimiento espiritual, es en la pirámide, donde la Evolución Espiritual natural, paulatina, lenta; se deja atrás para pasar a un trabajo acelerado, intencionado y guiado hasta llegar a Dios.

Este planteamiento en la forma de obelisco, es la representación mística correcta del camino de un ser encarnado para volver al Padre.

Si bien tiene reencarnaciones sucesivas para ir evolucionando espiritualmente de forma natural (la estructura extensa de todo el tronco del obelisco), llega un momento de su existencia donde dicho crecimiento se acelera (la pirámide en el extremo final del obelisco). Esta aceleración es la recta final para trascender su aspecto terrenal y así resucitar.

La existencia de la pirámide representa en la persona que naturalmente está evolucionando espiritualmente, el encuentro y la adopción sumisa de enseñanzas espirituales místicas, pasando por etapas de: iniciación espiritual, el convertirse en discípulo (para recibir la enseñanza) y el encuentro y el caminar con su maestro espiritual.

Y esta terminación en pirámide de todo obelisco, no es opcional. No hay obelisco que no termine en pirámide; por lo tanto, no hay llegada al Cielo si no se encuentra y se camina con el maestro espiritual.

Pero los obeliscos son altos. Así que el período de evolución espiritual natural de un ser (tronco del obelisco), antes de asumir al maestro espiritual (pirámide), puede ser largo; pero a todos ha de llegar. Nada ni nadie puede pasar por su propio esfuerzo del plano terrenal (cuadrado) al plano espiritual – Dios (punto), se necesita de ese camino gradual pero acelerado, de forma asistida.

Si me pidieran decir en palabras la enseñanza mística de un obelisco, diría:

En todo ser encarnado, salido del Padre Creador, comienza un período natural de retorno a la Fuente, de Evolución Espiritual.
Este es un camino largo y lento, por un período de existencia prolongado. Esto implica reencarnaciones sucesivas.
La última etapa de su Evolución Espiritual, poco antes de la entrada al Cielo, siempre se realiza de forma acelerada. Esta aceleración se da por la correcta adopción de los lineamientos espirituales de Dios.
Por ser esta última etapa algo no natural, se debe hacer con acompañamiento dentro de un esquema especial de vida terrenal enfocada a lo estrictamente espiritual. Y para esto están los maestros espirituales.
Un maestro espiritual es un ser que catapulta a otro ser terrenal hacia Dios, permitiendo que el proceso de reencarnaciones sucesivas se rompa y se dé la resurrección” (PedroAGR-SSA)

¿Por qué creen ustedes que al Maestro Jesús se le reconoce como la Piedra Angular?

Habría mucho más que decir místicamente sobre los obeliscos, pero para este escrito es suficiente lo dicho.

Solo acotaría una nota curiosa. Si tiene oportunidad de visitar o investigar sobre iglesias y templos sagrados de muchas religiones (inclusive católicas, por ejemplo el Vaticano) observarán un obelisco (generalmente original de Egipto) en el frente y en el centro de dicha estructura sagrada.

Esto parece evidenciar el trasfondo de evolución espiritual y de crecimiento espiritual acelerado (de la mano de un maestro espiritual) en sus doctrinas. Este es un asunto místico indiscutible en cualquier religión; aunque no se acepte públicamente o se esconda porque no conviene. El que tenga ojos que vea.

A lo mejor este texto no resulta fácil para algunos, pero no lo desechen; en su momento lo entenderán cabalmente.

Dios te bendiga.
Namasté.

Pedro A. Gómez Ruzzo. (SSA)
Master Reiki Usui-Tibetano, Karuna Ki, Reiki Mineral
Original: día 353 A.S. (18 diciembre 2016)
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Palabras-claves: obelisco, pirámide, reencarnaciones, resurrección, egipcio, egipto, Cielo, tierra, Vaticano

domingo, 18 de diciembre de 2016

Cómo aprovechar una crisis de sanación

Autor: Pedro A. Gómez Ruzzo

Una crisis de sanación es un evento puntual y no peligroso que se produce porque nuestro ser recibe un impulso adicional para activar, reactivar o reforzar diferentes procesos de sanación que podían haber estado inactivos, pausados o débiles.

Si bien este impulso para sanar puede venir desde cualquier frente: físico, mental, emocional, energético, astral, kármico o espiritual; generalmente se asocia a energías que se reciben gracias a terapias de sanación o a escenarios o eventos espirituales.

Ya he escrito sobre crisis de sanación, les pido que lo busquen para profundizar en el concepto en caso de que lo necesiten.

Aquí quiero resaltar algunos puntos importantes para que una crisis de sanación no pase sin pena ni gloria.


Lo peor que podemos hacer

Sí, porque aunque parezca extraño, una crisis de sanación puede ser muy incómoda, pero al mismo tiempo es muy deseable; porque esta nos da la posibilidad de sanar asuntos que tenemos pendientes.

Es por esto por lo que lo peor que podemos hacer en una crisis de sanación es no hacer nada.

Muchas veces sentimos malestares de cualquier tipo, no asociados a enfermedades o dolencias, y simplemente nos quedamos diciendo: “... es que tengo crisis de sanación”. De esta forma, pasan los días y la energía que produjo la crisis de sanación se va desvaneciendo; y terminamos igual que como comenzamos, quedando únicamente la experiencia de la crisis.

Pero atención. Otra de las cosas que no debemos hacer es asumir que cualquier incomodidad o malestar que sintamos es crisis de sanación. Esto sería similar a culpar a la mala suerte de cada cosa mala que nos pasa.

Siempre, siempre, siempre, antes de asumir que se tiene una crisis de sanación, debemos evaluarnos y de ser posible hacerlo con los especialistas de salud apropiados. Podemos estar frente a una condición, a una enfermedad o a “un rollo mental o personal”; y bajo la premisa de crisis de sanación, tomamos una actitud pasiva y la dejamos pasar; o en el peor de los casos la complicamos por no atendernos a tiempo.


Lo mejor que podemos hacer

Lo primero es descartar que no tengamos alguna condición que deba ser evaluada y tratada por profesionales de la salud.

Si no tenemos ningún diagnóstico particular, entonces debemos comenzar a actuar dentro de lo que se conoce como crisis de sanación.

Si ciertamente tienes una crisis de sanación, con mucha seguridad estarás involucrado(a) en algún escenario o técnica de sanación. Las más comunes son las técnicas energéticas y los escenarios espirituales (los de verdad, no me refiero a brujerías, ensalmes, rituales, ni nada de eso).

Por lo tanto, ya debes tener conocimientos o herramientas prácticas o algún terapeuta/sanador o un maestro espiritual que te aconseje y te dé los lineamientos necesarios. Nada de esto será para salir de la crisis de sanación, sino para aprovecharla y sanar dentro de ella.

Las acciones específicas no se pueden dar en este escrito, ya que depende mucho de cada caso; pero lo que si aplica siempre es lo siguiente:
  1. En toda crisis de sanación el malestar presentado está asociado al proceso que está débil o que no se ha sanado totalmente.
  2. Por lo tanto, se debe hacer un autoexamen para tratar de identificar qué aspecto está “llamando la atención” desde el malestar. Se asume que ya se pasaron por las evaluaciones médicas necesarias.
  3. Todo proceso de sanación implica mucho esfuerzo personal. Así que quedarse sufriendo lastimeramente en una crisis de sanación nunca es lo apropiado. Darse por vencido ante una crisis de sanación tampoco es abordarla correctamente. Hay que utilizar las herramientas que se tengan, con mucho esfuerzo personal al aplicarlas.
  4. Se debe consultar al sanador que se tenga cerca. Éste podrá, con mucha seguridad, tener una hipótesis de trabajo más objetiva del proceso de sanación que se está activando, con lo cual se podrá afinar el abordaje de la crisis de sanación.
  5. Si pasan más de siete días continuos con la crisis, hay que comenzar a considerar que lo que se tiene NO ES CRISIS DE SANACIÓN.

Una y otra vez

Aunque se estime que una crisis de sanación debe durar pocos días, debido a que la energía que impulsó los procesos de sanación estancados termina desvaneciéndose en la persona; es una realidad que si alguien está en un escenario de sanación continua, puede sufrir crisis de sanación repetidas y frecuentes.

Esto parece masoquismo para las personas no acostumbradas a sanar; pero estas crisis repetidas no deben ser vistas como “períodos de sufrimiento repetidos”, sino como “oportunidades frecuentes de sanar”.

Y cuanto más sanamos, más nos fortalecemos y más inmunes seremos ante los embates dela vida. Esto es lo deseable.

En estos casos de crisis de sanación frecuentes, cada crisis de sanación debe tratarse de forma independiente (comenzando con la evaluación médica); y se debe poder distinguir en cada una, un principio y un fin de la misma; un evento que la disparó y un momento de mejoría suficiente.

Uno no puede argumentarse períodos largos de malestar como la unión de varias crisis de sanación, una detrás de otra; esto no suele pasar.


Espero que esto sea de utilidad para las personas que constantemente se exponen a procesos de sanación. Hechas las evaluaciones médicas y psicológicas, las crisis de sanación no son de temer, sino mucho de aprovechar.

Dios te bendiga.
Namasté.

Pedro A. Gómez Ruzzo.
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Palabras-claves: crisis de sanación, malestar,