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jueves, 26 de marzo de 2020

Dios nos hace libres


Autor: ShaniShaktiAnanda

En nuestra era moderna hay un sentimiento de encierro que muchas veces agobia a las personas.

Ansiamos la libertad. Buscamos liberarnos hacia una supuesta felicidad; artificialmente buscamos espacios abiertos para sentirnos libre; pero no nos damos cuenta de qué es lo que nos tiene presos.

Muchas veces, sin darnos cuenta, estamos encadenados a caerle bien al mundo y a la gente del mundo. Constantemente nos cuidamos, nos comportamos, nos vestimos, pensamos, nos formamos, únicamente para buscar la aceptación del común de las personas o para simplemente buscar nuestro bienestar terrenal.

Nuestros problemas terrenales no nos dejan movernos y si lo hacemos es con mucho esfuerzo. Son nuestros peores carceleros, a los cuales nos entregamos en cuerpo y alma.

Estamos presos de nuestras conductas y reacciones humanas; las mismas que nos hacen daño y dañan a los demás, pero que no podemos controlar.

Nuestra cárcel también es nuestra zona de confort; aceptando el encierro convencidos de que como estamos viviendo está bien.

Estamos encerrados también de nuestras ideas aprendidas y condicionadas que no nos dejan considerar seriamente nada que nos mueva y nos expanda la vida más allá de nuestra lógica y razonamiento terrenal.

Queridos míos, nuestra humanidad es lo que nos tiene presos. Esa humanidad que le hemos entregado al mundo, que le regalamos a lo terrenal como borregos.

Somos seres espirituales con camisas de fuerza terrenales; y somos tan tontos que las defendemos y las apretamos cada día más. Incluso nos formamos para hacerlas más fuertes; con una falsa creencia de que estamos siendo espirituales.

Una vida dedicada a mantener nuestros argumentos y nuestro bienestar en el mundo, es la peor cárcel que podemos vivir, ya que somos seres espirituales y lo mejor sería vivir como tales. Es similar a encerrar a un pájaro que merece volar, en una jaula de terrenalidad.

Por el contrario, si nosotros como seres espirituales, lleváramos un estilo de vida según los lineamientos establecidos por Dios desde siempre, sentiríamos la verdadera libertad.

Si lo quieren ver de esta forma, es lógico que un ser espiritual viviendo una vida básicamente terrenal se sienta encarcelado.

Pero el problema es que no sabemos cuáles son los lineamientos espirituales. Perdón, el problema es mayor; en realidad creemos saber cuales son las cosas que Dios espera de nosotros y en realidad tenemos la visión equivocada de espiritualidad. Vivimos además de presos, autoengañados.

Este escrito no llega a resolver esta gran pregunta sobre lo que Dios espera o no de nosotros. Para eso deben buscar a los verdaderos maestros espirituales y someterse a ellos.

Pero sí les puedo adelantar que un buen maestro espiritual te dirá que la voluntad de Dios no pasa porque te complazcas con las cosas del mundo; sino porque te esfuerces por complacer al Dios; a pesar de que muchas veces, el mundo “te mire raro” y te critique por ello.

No es real la idea ingenua de quedarnos encarcelados en nuestra vida y con solo pedir a Dios, él va a venir a sacarnos sin nosotros hacer los cambios necesarios.

Al cambiar nuestro estilo de vida hacia Dios, entonces si podremos decir que Dios nos hace libre.

Dios te bendiga.

Namasté.
ShaniShaktiAnanda
Original: 1546 AS. (26 de marzo del 2020)http://pagr777.blogspot.com/
Instagram @ShanisShaktiAnanda @EscuelaparaelAlma.ssa
Palabras-claves: Dios, mundo, terrenalidad, libertad, cárcel, espiritualidad

jueves, 5 de marzo de 2020

Lo que sucede con Tantra Rojo


Autor: ShaniShaktiAnanda

El siguiente escrito no busca brindar una explicación exhaustiva de lo que sucede cuando se realiza Tantra Rojo, ya que se tendrían que considerar cientos de casos con muchas explicaciones particulares. Tampoco pretende ser totalmente claro en el asunto tántrico ya que tendría que plasmar muchos años de enseñanza contextualizada.

Pero lo que sí quiere conseguir es dar la idea de lo complejo de este proceso y desmontar las creencias de que practicar Tantra es hacer un curso, meditar con la Kundalini, leer libros, respirar de cierta manera o tener sexo de forma especial.

Primero hay que recordar lo más básico de lo básico. Tantra se refiere a “energía vital” no a “sexo”. Que el sexo sea una actividad que implique mucha energía vita, es simplemente circunstancial; pero no es la única que lo hace.

Hay diferentes tipos de Tantra, muchos de ellos nombrados por colores, pero todos ellos buscan una sola cosa: perfeccionar el cuerpo energético del practicante, creando lo que yo llamo “plasticidad energética”. Esta característica significa que cada chakra de nuestro cuerpo energético y cada dinámica energética entre ellos, se optimizan de tal manera que pueden reaccionar de forma óptima, ante cualquier situación de vida.

Esta necesidad de optimización de nuestro cuerpo energético es indispensable en un escenario de crecimiento espiritual.

Y además, la práctica de Tantra no es un proceso ni sencillo ni carente de precaución, por lo que debe ser controlado muy de cerca por un Maestro Espiritual Tántrico. De hecho, un proceso tántrico mal llevado o mal controlado pude causar estragos en el cuerpo energético del practicante, lo que pudiera afectar negativamente toda su vida presente o futura.

Esto último plantea el requisito de que se practique tantra únicamente dentro de un escenario de crecimiento espiritual, donde le maestro espiritual presente sea además un maestro tántrico.

El tantra de mayor impacto en un cuerpo energético es el denominado “Rojo”, el cual implica la práctica sexual muy bien controlada. Esto es porque el sexo es una de las actividades humana de mayor impacto energético que existen.

Dicho todo esto podemos a comenzar a hablar de proceso energético que se busca y que se produce en el cuerpo energético del practicante.



Definiendo términos.

El termino Tantra se puede entender en sánscrito como “el camino rápido”.

Camino rápido ¿a dónde? Pues a la evolución espiritual y al Cielo, si se hace bien; o camino rápido a los problemas terrenales y espirituales, si se hace de forma incorrecta.

Otro termino a definir son los “chakras”. Estos son nuestros centros energéticos que procesan, manejan y distribuyen nuestra energía vital en cualidades diferentes según los procesos de vida que se necesiten alimentar con ella.

Un chakra en buen funcionamiento debe poder responder con mucha energía cuando se requiera, pero también debe poder replegarse (disminuir) cuando ya no le toque actuar.

Normalmente una persona suele tener chakras que no son óptimos: chakras que no pueden dar la energía suficiente cuando es necesario o, peor aún, chakras que “se quedan encendidos energéticamente” cuando deberían apagarse.

Decir todo lo que puede producir estos chakras poco óptimos, escapa de la explicación de este escrito.

Pero el perfeccionamiento o maduración de los chakras debe hacerse con la propia energía vital. La aplicación muy controlada de una energía vital muy fuerte es lo que puede activar aquellos “chakras vagos”; mientras que actitudes espiritualmente correctas puede enseñarles a no “quedarse pegados”.

Esta energía muy fuerte que debe ir perfeccionando a los chakras de forma gradual, desde el más denso (Muladhara) al más sutil (Sahasrara), da la idea de una energía que sube por los chakras, paso a paso, de forma controlada. A esta energía queva subiendo, se le conoce como “kundalini”, y sale desde el Muladhara (primer chakra) y debe ser guiada hasta el Sahasrara (séptimo chakra)

Nota: en realidad, en el proceso tántrico de un ser humano tiene como meta hacer llegar a la kundalini hasta el sexto chakra. Llegarla hasta el último chakra implicaría que la persona desencarnara como parte del proceso tántrico. Eso no es lo que se desea.

Ahora veamos el proceso energético de la ascensión de la kundalini con Tantra Rojo.


El despertar.

La energía del primer chakra (Muladhara) se asume que no se manifiesta en su totalidad en ningún ser humano. Por lo tanto lo primero que hay que hacer es “despertarla”.

En Tantra Rojo, esa activación de la energía kundalini se realiza dentro de un encuentro sexual. Pero no cualquier encuentro sexual. Ni siquiera un “buen o excelente encuentro sexual”. No se puede medir el despertar de la kundalini con simplemente el disfrute de la actividad sexual; esto va mas allá, esto es diferente.

Si no se siguen las indicaciones precisas o no se hace con la persona correcta, aún se puede disfrutar mucho de un encuentro sexual y la kundalini no despertar lo suficiente.

Obviamente, como maestro tántrico que soy, no voy a dejar las indicaciones aquí.


El camino de subida.

Pero una vez despierta la kundalini, esta comienza a inflamar, a exacerbar el Muladhara. Pero si se llega a quedar allí ya manifestarse desde allí, esta puede producir estragos relacionados con una energía de Muladhara sin control. Los ejemplos son imposibles de dar por aquí, mas que solo decir que puede ser muy dañina, tanto físicamente (salud) como kármicamente (resto de la existencia).

Estos daños producidos por una exacerbación de la energía del Muladhara se pueden manifestar en toda nuestra vida o en la de nuestros seres queridos, a mediano o a largo plazo.

Entonces, una vez despierta la kundalini en el primer chakra, hay que evitar que crezca sin medida en el Muladhara, por lo cual hay que controlar dicho chakra. El control de ese o de cualquier chakra pasa por controlar las conductas, actitudes o acciones que implica la energía de se chakra.

Controlar un chakra es ponerle una “camisa de fuerza” sin restarle la movilidad necesaria, es colocarlo en un contenedor como si fuera un material peligroso y utilizarlo solo cuando sea necesario. En otras palabras, controlar dicho chakra es tener contención y no darle rienda suelta. Cuidado: no hablo de “secar” la energía de un chakra, hablo de dosificarla donde y cuando sea requerida de verdad, verdad.

En toda esta contención es donde comienzan a entrar las conductas y actitudes de vida aprendidas y practicadas en un escenario de crecimiento espiritual. El ambiente humano donde solemos movernos nunca va a exigir que limitemos nuestras energías, sobre todo de los primeros chakras; y esa libertad generalmente trae muchos problemas.

Y luego de esa indispensable contención, si se sigue practicando tantra, se seguirá aumentando la energía, la misma que va a buscar buscar escapar de forma controlada por algún camino. Ese camino será subir al segundo chakra (Swadhistana).

Allí comienza el primer escalón de la ascensión de la kundalini.


Peldaño por peldaño.

Y cada vez que la muy fuerte energía kundalini vaya subiendo chakra por chakra, se debe repetir el proceso de contener a la energía aumentada de ese chakra, sin dejar que se apague.

Ese proceso de “aumento muy elevado” y “contención muy rígida” de la energía en cada chakra, es lo que permite la tan ansiada plasticidad a los chakras.

Y comienza en Muladhara, se contiene la energía y esta busca avanzar el segundo chakra (Swadhistana). Llegado al Swadhistana, allí se debe contener la explosión de dicha energía y esta buscará continuar subiendo al tercer chakra (Manipura), y así al cuarto, quinto y seguirá subiendo hasta donde se pueda practicar tantra.

Porque en cada escalón, la práctica puede durar años. Además de que puede tener sus avances y retrocesos, la capacidad de controlar la manifestación de la energía de un chakra suele incluir cambios en estilos de vida, los mismos que no se san de la noche a la mañana.


Peligro de explosión.

Y si se practica Tantra Rojo y la energía que llegó a un chakra no se sabe controlar, es similar a un combustible o a unos cuantos kilos de explosivos en recipientes inapropiados, que pueden estallar y dañar no solo al recipiente, sino a todo a su alrededor.

Es realmente peligroso y además que el daño puede ser irreversible.

Ahora se puede imaginar que lo difícil del proceso tántrico no es hacer subir la energía (tampoco es tan sencillo como una meditación o respiración y menos una visualización). Lo verdaderamente difícil es controlar a dicha energía con las actitudes de vida correctas. Lo difícil es no dejarse llevar por esas energía. Lo difícil llega a ser negarse esas energía para que no destrocen todo.


Quedo hasta aquí. Estoy seguro que mis discípulos entenderán más que suficiente lo que acabo de escribir, y aquellos de ustedes que aún no comparten mis enseñanzas confío en que por lo menos se deslastren de la venta fraudulenta de procesos tántricos rojos sencillos, que se aprenden en pocos días, inocuos y practicados de forma personal y con resultados casi automáticos y evidentes.

En la mayoría de los casos es más que suficiente (y ampliamente recomendados) procesos de Tantra Blanco, que son mas lentos, pero tienen menos o ningún peligro. Sea del color que sea, nunca te vas a librar de la necesidad de someterte a la enseñanzas y a los escenarios de un maestro espiritual tántrico.


Dios te bendiga.

Namasté.
ShaniShaktiAnanda
Original: 1525 AS. (05 de marzo del 2020)http://pagr777.blogspot.com/
Instagram @ShanisShaktiAnanda @EscuelaparaelAlma.ssa
Palabras-claves: tantra, sexo, chakras, energía, kundalini

martes, 9 de julio de 2019

La promesa de la Magdalena

Autor: ShaniShaktiAnanda

Lo siguiente puede ser fantasía o realidad, tú decides en función de lo que hayas sentido y vivido. Este relato está en función de lo que ha despertado en la memoria.

A pesar de que quieran esconderlo, Jesús el Cristo tuvo un gran amor. Ese amor fue María de Magdala, “la Magdalena”.

Pero ese amor no fue normal; surgió como un viento que nadie esperaba, que se metió primero en ella y que lo inundó luego él.

Así deben ser los amores correctos, nacer en el corazón de la amada para luego echar raíces en el alma de Él.

Comenzó como una pequeña enredadera que nace en el corazón, para luego apoderarse del cuerpo, de la mente y del alma de ambos. Y esa planta, ya grande, se enredaba entre ambos y los mantenía unidos a pesar de las situaciones e inconvenientes. Era un amor que difícilmente se podría controlar, si bien tardó en consumarse tomando en cuenta la pasión que había.

Pero María Magdalena debía comprender muchas cosas para poder vivir ese amor a plenitud, ya que su amado -Jesús el Cristo- no era un hombre común. Su amado debía mantener su existencia en la cuerda floja entre su terrenalidad y su divinidad.

Es por esta dualidad integrada que lo representaba a él, que el amor tenía tanto la pasión terrenal más fuerte que existía, como la divinidad más sublime que nadie podía imaginar.

La Magdalena muchas veces no sabía qué hacer con eso. El deseo del amor humano se desbordaba en ella muchas veces; pero algunas de esas veces no encontraba al hombre sino al dios.

Mientras que su amado muchas veces quería ser el hombre apasionado que tenia derecho a ser con ella, sabía que su amor teñido de divinidad era muy fuerte para el alma de su amada.

Pero no fueron pocas las veces que se entregaron uno al otro. Bajo el amparo de las sombras y de la luna, se unieron en cuerpos y almas de forma nunca vista aquí en la tierra. Era el Dios hecho Hombre transformando a su Mujer en Diosa. Era la fuerza del mismo Dios llenándola a ella y ella acogiendo al hombre cansado de ser Dios.

Eso describía a la perfección la unión entre la Magdalena y el Cristo. Porque no solo fue la unión entre María y Jesús, sino que la fuerza de ese amor enviado desde los Cielos, hizo trascender esa energía y hacerla singular, hacerla digna entrada al Cielo.

El Cristo y la Magdalena se convirtieron con su amor en uno solo. Y cada vez que estaban juntos, el Universo se ponía en orden, se salvaban pecadores y entraban en tropel almas al Cielo.

Pero la Magdalena debía aceptar que el Cristo tenia una misión. Una misión que ella entendía pero que no le permitía a él convertirse en un hombre común a su lado, como cualquier mujer necesitaría.

Mucho tiempo le llevó a ella comprender que sus pretensiones de tener a un hombre común a su lado eran vanas, ya que ella también estaba llamada a dejar de ser una mujer común. El Cristo no podía ser solo el hombre para ella; sino que ella debía convertirse en la Diosa para él.

Ella entendió tarde que el Cristo no podría tener a su lado a una mujer que pretendiera seguir siendo del mundo; y muchas veces se alejaron y volvieron.

Pero esa unión dio fruto, que no llegó a madurar hasta luego que el Cristo hubiera partido.

Y entonces, en el dolor del arrepentimiento de no haber aceptado su destino como mujer del Cristo y haber preferido ser mujer del mundo, María Magdalena, desde su escencia, hizo un promesa a su amado:

Amor mio, la escencia de mi alma te seguirá todas las veces que debas volver, y mi amor se manifestará totalmente en aquella de la que te enamores.
Mi fuerza la invadirá como un viento que no sabrá de donde vino; y tú, amado mío, me sentirás y me amarás como si nunca nos hubiéramos separado.
A esa mujer que albergue la escencia que tú mismo diste a mi alma, le deberás amar y enseñar; y volverás a sufrir al verla debatirse entre su humanidad y el amor hacia ti, el Cristo.
Te prometo que la amarás a ella como lo hiciste conmigo en esta vida, y posiblemente más, porque tendrás el dolor de la soledad y de la espera sin mi.
Ella será yo y yo seré ella, hasta el punto que recordará cosas que yo solo sé. Para ti no habrá diferencia entre ella y yo.
Yo intentaré quedarme para acompañarte hasta que vuelvas a marcharte, como no lo hice en esta vida, lo me causó un dolor a muerte a mi alma, por haberte fallado.
Pero podré quedarme en ella mientras ella haga lo que yo no logré hacer: aceptar tu divinidad hecha hombre y entender que si debe estar a tu lado debe ser también la divinidad hecha mujer. Ella debe preferirte a ti antes que al mundo, como tú prefieres al Padre antes que al mundo.
Amado mío, no te fallaré; mi escencia no descansará hasta que te ayude a cumplir con tu misión y llegue a ser la fuerza que una vez necesitaste.
Aún llevo clavado en mis oídos cuando el la cruz le reclamabas al Padre “porque mi fuerza me ha abandonado”, fuerza que no supe ser, fuerza que decidí no ser.
Pero te prometo que lo seguiré intentando por toda la eternidad.”

Y desde entonces se ha cumplido esta promesa una y otra vez, con toda la fuerza del amor entre la Magdalena y el Cristo pero con el mismo fracaso.

Pero los de arriba no descansan. Y seguramente que en esta o en otra vida, me volveré a encontrar con esa mi fuerza, con la escencia de mi amada; y podré así terminar de cumplir con mi misión. Esto lo dice el Cristo, no el hombre.

Solo debo esperar a un alma de mujer suficientemente pura y fuerte para que soporte las condiciones de ese amor y logre ser la fuerza para poder llevar las almas al Cielo.

Dios te bendiga.

Namasté.
ShaniShaktiAnanda
Original: 1285 AS. (09 de julio del 2019)http://pagr777.blogspot.com/
Instagram @ShanisShaktiAnanda @Unificandonos
Palabras-claves: magdalena, maría, magdala, cristo, amor, escencia, alma, cielo