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domingo, 23 de diciembre de 2012

La necesidad de sacralizar

Autor: Pedro A. Gómez Ruzzo
Las cosas sagradas existen. En este escrito presento un término que tal vez sea muy poco utilizado, por lo que voy a colocar una definición oficial.


sacralizar

tr. Atribuir carácter sagrado [a alguien o algo].
Diccionario Enciclopédico Vox 1. © 2009 Larousse Editorial, S.L.(http://es.thefreedictionary.com/sacralizar)

Cuando hablamos de sacro (o sagrado) hablamos de un adjetivo que se le da a una persona, a una cosa o a un ritual dentro de alguna práctica religiosa.

Antes de poner una barrera al oír hablar de religión me voy a permitir una aclaratoria personal para que no desistan de la lectura. Muchas personas reniegan de las religiones y se auto-definen diciendo que no son religiosas sino espirituales, y lo que no saben es que la religiosidad no es más que la parte práctica de la espiritualidad (teoría).

Todos somos (seres) espirituales por el solo hecho de que todos tenemos espíritu, no es algo con lo que podamos distinguirnos de los demás. La diferencia entre unos y otros sí se plantea entre los que ejercitan su espíritu y los que no, y el ejercicio para el espíritu es la práctica religiosa (sea cual sea). Así que la verdadera distinción debe venir entre los que practican alguna religión y los que no.

Pero además existen algunos ejercicios para el espíritu que, si bien son parte de esquemas religiosos, no se dan al común de las personas, sino que se presentan en ámbitos más cerrados, muchas veces nombrados como aprendizajes místicos.

Sea cual sea el caso, cuando buscamos ejercitar el espíritu es importante entender el concepto de sacralizar, ya que el acostumbrarse a tratar con cosas “sagradas” es un ejercicio que nos da resultados excepcionales. Paso a explicar.

A veces se cuestiona el carácter sagrado de algo o alguien, ya que algo puede ser sagrado para alguien y para otras personas no serlo; y eso es cierto. Se dice que algo es “sagrado” siempre y cuando una persona lo sienta así; y eso también parece ser cierto.

Pero sentir a algo o a alguien “sagrado” no es solo un acto de fe. El sentir a algo sagrado o hacerlo sagrado (para mí eso es sacralizar) es una actitud del espíritu. Cuando el espíritu siente lo sagrado es porque evidencia ante Dios ciertos dones espirituales que permite colocarse en un nivel Divino.

Cuando dentro de una práctica de crecimiento espiritual, en algún momento concreto, una persona siente lo sagrado de alguien o de algo, es porque su espíritu se está revistiendo con los dones de humildad, desapego y agradecimiento (para nombrar a los principales); esto le permite incrementar su altura espiritual (fortalecer su espíritu) de forma temporal. Al igual que cuando un fisicoculturista quiere aumentar la masa muscular de sus brazos debe comenzar a levantar cada vez más masa (peso) con ellos; cuando se desea elevar la divinidad de nuestro propio espíritu debemos exponernos cada vez más y de forma repetida a la experiencia de sentir lo Divino.

Veamos algunas situaciones prácticas. Al asistir a un servicio religioso/espiritual la actitud correcta es indispensable, porque si te esfuerzas en sentir que lo que está sucediendo allí es sagrado, pues lo que estarás haciendo es intentar elevar a tu espíritu a ese mismo punto de Divinidad.

Pero esa capacidad se practica. Al igual que un músculo crece con el ejercicio y cada vez es capaz de levantar más peso, un espíritu también crece y cada vez puede llegar a planos Divinos más altos, siempre y cuando se esfuerce en sentir la Divinidad donde sea propuesta.

Pero no es el ejercicio inocente de ver a la Divinidad en cada cosa; ese es buen ejercicio pero nuevamente no es enaltecedor porque Dios verdaderamente está en cada cosa. El asunto es esforzarse en los patrones propuestos dentro de prácticas espirituales como un ejercicio intencionado. Una persona sin estudios puede aprender a sumar y restar y así manejar su dinero en la vida cotidiana, pero no quiere decir que sepa de matemáticas lo que pudiera obtener de un aprendizaje formal (sin menospreciar a nadie)

Por eso es que toda práctica espiritual propone elementos sagrados, delante los cuales el practicante debe asumir la actitud de espíritu correcta. Si es en un templo o iglesia el comportamiento es clave; si es ante una imagen o representación o simbolismo el respeto es indispensable; si es ante un ritual, la solemnidad se amerita.

Si hablamos de prácticas religiosas al estilo antiguo, donde existe la figura de Maestro – Discípulo, siempre digo que si creemos que ese Maestro es una simple mortal, pues no aprovecharemos de él más de lo que un simple mortal nos pueda brindar. Y el aprovechar de él no es cosa de simple fe; hay energías, fuerzas, enseñanzas que se brindan y transmiten desde planos muy altos y sutiles, que únicamente la puede recibir un espíritu dispuesto para ellos – en la actitud de sacralidad correcta.

Cuando se realizan rituales, por ejemplo, la energía manejada puede llegar a ser muy alta, pero si el involucrado está hablando, riéndose, jugueteando, o simplemente distraído durante el proceso, el aprovechamiento es nulo.

Cuando un Sacerdote/Pastor/Maestro/Guía habla, la atención debe ser máxima, manteniendo la actitud de respeto ante una enseñanza espiritual Divina. Eso es lo que permite que esa enseñanza vaya a tu espíritu directamente.

Entonces, en nuestro camino de crecimiento espiritual debemos aprender a sentir “sagradas” las cosas propuestas como “sagradas”; debemos aprender a sacralizar. Al hacerlo nuestro espíritu se eleva a esas alturas y vibramos a niveles de mucha más Luz.

¿Pero por qué es importante elevar nuestro espíritu?

Podemos referirnos al simple bienestar, a sanación o a milagros de fe. Está establecido que desde el plano espiritual también se producen sanaciones; además de las sanaciones del tipo físico, mental y energético; pero para que se produzcan estas sanaciones espirituales, nuestro espíritu debe elevarse a niveles energéticos (energía espiritual) muy altos, muy puros, de muy alto octanaje. Esta energía espiritual muy pura que podemos aprender a alcanzar puede comenzar a limpiarnos en todos los planos, favoreciendo nuestro bienestar en todos los aspectos.

No es difícil creer que una simple medallita para un creyente (quien la considere sagrada) puede hacer milagros. ¿Quién puede decir que el Agua Bendita no haya ayudado a miles de personas o que el Vibhuti no haya sanado a muchos?

Pero ahora no es cosa de sacralizar al “chocolate con leche”. Una “cucaracha” aún no ha hecho milagros a nadie, un “pellejito de uña” tampoco; no caigamos en esos argumentos de espíritus incapaces de reconocer algo sagrado. Los objetos, personas, rituales santos deben tener una capacidad fuera de este plano para lograr atraer a un espíritu a niveles vibracionales superiores, similares a su propio nivel. El nivel vibracional de un “pellejito de uña” no es muy alto, por lo tanto no debería elevar a ningún espíritu mas allá de una cara arrugada por el dolor.

El Señor Jesús lo plantea muchas veces en la Biblia y una de ellas, muy clara, está en el pasaje siguiente:


San Marcos

5:24 Fue, pues, con él; y le seguía una gran multitud, y le apretaban.
5:25 Pero una mujer que desde hacía doce años padecía de flujo de sangre,
5:26 y había sufrido mucho de muchos médicos, y gastado todo lo que tenía, y nada había aprovechado, antes le iba peor,
5:27 cuando oyó hablar de Jesús, vino por detrás entre la multitud, y tocó su manto.
5:28
Porque decía: Si tocare tan solamente su manto, seré salva.

5:29 Y en seguida la fuente de su sangre se secó; y sintió en el cuerpo que estaba sana de aquel azote.
5:30 Luego Jesús, conociendo en sí mismo el poder que había salido de él, volviéndose a la multitud, dijo: ¿Quién ha tocado mis vestidos?
5:31 Sus discípulos le dijeron: Ves que la multitud te aprieta, y dices: ¿Quién me ha tocado?
5:32 Pero él miraba alrededor para ver quién había hecho esto.
5:33 Entonces la mujer, temiendo y temblando, sabiendo lo que en ella había sido hecho, vino y se postró delante de él, y le dijo toda la verdad.
5:34 Y Él le dijo: Hija, tu fe te ha hecho salva; ve en paz, y queda sana de tu azote.


El que tenga oídos que oiga; aquí está todo dicho. La mujer reconocía a Jesús como algo “sagrado y poderoso” (5:28); solo le bastó estar en su presencia y entrar en contacto con una mínima parte de Él (5:27) y automáticamente fluyó algo hacia la mujer desde ese ser sagrado, sin siquiera Jesús proponérselo (5:30); entonces se realizó el milagro (5:29).

Nuevamente vuelvo a destacar la importancia con el “sentir” y no el sólo del “saber”. Algo es sagrado cuando lo sientes así, no cuando te lo dicen o tratas de convencerte o argumentarlo intelectualmente. Y por eso hay muchas religiones con muchas propuesta sagradas, alguna te debe servir.

Es importante destacar la Divinidad de Jesús que lo hace capaz de transmitir esa “bendición” a quien lo considere sagrado (Hijo de Dios). No fue cualquier manto, no fue cualquier hombre; la fe de la mujer fue importante pero no suficiente para que se produjera una sanación espiritual. Si se hablara de sacralizar algo que no tuviera altura espiritual, no se llegaría a un proceso espiritual real sino tan solo a una sanación mental, conocida muchas veces como efecto placebo.

Al final, Jesús se refiere a la “fe” de la mujer, ya que esa es la forma en la que la “sacralización” se presenta al pueblo en este caso.

Así que si quieres que comiencen a suceder milagros en tu vida, una de las cosas que puedes hacer es atreverte a reconocer las cosas sagradas dentro tu crecimiento espiritual y a actuar como corresponde, para que te sirva de práctica elevando tu espíritu y para que aproveches sus beneficios.

Esta necesidad de sacralizar dentro de tu práctica espiritual es una práctica básica para otros aspectos más profundos, como pueden ser el uso de simbología sagrada y el aprender a bendecir.

Cuanto más respetes lo sagrado, más alto será tu espíritu; y cuanto más alto sea tu espíritu mayor capacidad tendrá de reconocer lo sagrado.

Es cosa del día a día; hasta un “Dios te bendiga” o un “Namasté” debes asumirlos como acciones sagradas.

Namasté.

Pedro A. Gómez Ruzzo.
Master Reiki Usui-Tibetano, Karuna Ki, Reiki Mineral
Original: 23 de diciembre del 2012
Twitter: @eReiki

6 comentarios:

  1. Maestro, espectacular articulo, del cual sacare mi practica personal guardándolo como un tesoro y herramienta clave para desarrollar mi verdadera practica religiosa en mi caso, el catolicismo considerando sagrado toda ceremonia, respetando las creencias de los demás y mías también en otras religiones y deidades como la hindú , a mi en lo personal hasta el saludo Namasté es sagrado y cada ves que llego a misa ante el sacerdote me inclino y hago el saludo después de hacerlo ante el altar, de manera espontánea , se que proviene de la religión hindú lo importante es que es una reverencia al un único Dios, gracias por todo , solo un espíritu tan divino puede brindar tantas herramientas sagradas para nuestro crecimiento que afortunados, somos gracias de corazón.

    Namasté

    Vaithy Figuera

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  2. SOLO UN "ESPIRITU SUPERIOR" GUIADO DESDE "LO ALTO" PUEDE ESCRIBIR UN TEXTO CON TANTA SABIDURÍA. NAMASTÉ, FLOR

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  3. Maestro este articulo me hace entender tantas cosas y colocarlas en el lugar justo... gracias

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  4. Gracias Maestro Pedro por su enseñanza, está muy bueno el artículo para aquellos de nosotros que tendemos a "intelectualizar" las cosas y no vemos el sentido místico que éstas pueden llegar a tener. De allí deriva el solo acto de tener Fe, de sentir por encima de todo y así enaltecer el espíritu como objetivo primordial de nuestra existencia en este plano y mucho más allá. Gracias...

    Namasté

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  5. Gracias Maestro por enseñarnos la importancia de lo sagrado... sobretodo hoy en día donde prácticamente todo ha perdido su valor y la mayoría ha perdido el respeto... es momento de empezar a recuperar la importancia de una bendición, del respeto a la iglesia y a sus imágenes...

    Gracias
    Namasté

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  6. Maestro, gracias por esta enseñanza de entender lo sagrado, la importancia de la actitud adecuada, el respeto y la solemnidad.

    Namasté

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