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martes, 23 de mayo de 2017

La Consagración al Cristo

Autor: ShaniShaktiAnanda

Hay un concepto místico (el misticismo se puede ver como la base espiritual común de todas las prácticas religiosas) que representa unos de los compromisos más fuertes con Dios para cualquier ser vivo; este es el concepto de la Consagración al Cristo.

Los que me conocen saben a qué me refiero cuando hablo del Cristo. El Cristo lo puedo resumir aquí como la fuerza o la escencia de la Creación misma; de donde todo se crea y a lo que todo debe volver, el principio y el fin de la existencia. El Cristo es esa verdad expresada en enseñanzas espirituales que todos debemos aprende a honrar sometiéndonos a ella para poder volver a Dios, de la misma forma en la que una vez salimos de Él.

El Cristo como fuerza de creación de Dios, se personifica en persona como Jesús de Nazareth, lo cual lo convierte en Jesucristo Hijo de Dios.

Pero como hay un solo Dios en el Universo, presentados con diferentes atuendos según los momentos históricos y culturales; El Cristo no es propiedad solo de iglesias cristianas.

El mismo Cristo, por lo importante y poderoso que es, se ha manifestado en diferentes enfoques religiosos, con enseñanzas que parecen diferentes pero que tienen exactamente el mismo trasfondo místico; el mismo y único fin: llevar a los seres vivos espirituales de regreso al Paraíso.

Decir que el Cristo es solo de iglesias cristiana, es limitarlo grandemente; ese Cristo restringido no representa la fuerza por la cual Dios creó TODO el universo.

Encontramos, por ejemplo, al Señor Krishna en el Hinduismo. Del cual, si revisamos sus enseñanzas, sin vendas en los ojos, encontramos una equivalencia maravillosa y absoluta con lo que representa el cristianismo originario. Además, no sé porqué nadie se da cuenta de la similitud sonora y vibracional entre Krishna-Kristos-Cristo.

La importancia del Cristo

Pero sea de donde sea el Cristo, la relevancia para todo ser espiritual es máxima.

Si todo el Universo, al principio de los tiempos, se creó por El Cristo (es decir que todos salimos de Él) y El Cristo es lo único que subsistirá al final de los tiempos (por eso Él es el “alfa y omega”); para nosotros (almas) que salimos del Padre en ese momento de la creación, debemos adoptar dicha escencia del Cristo (escencia Crística) para poder llegar de vuelva al Padre.

Por el hecho de ser el Cristo la omega; al final de los tiempos no subsistirá nada que no tenga esa escencia.

Este es el trasfondo místico de absolutamente todas las religiones, aunque algunas instituciones más humanas que religiosas no lo reconozcan así: volver al Padre con las más alta vibración posible de nuestro Ser, habiendo adoptado al Cristo a través de un estilo de vida acorde (vibracionalmente) con sus enseñanzas espirituales.

Mateo 7:21 (PDT)

21 »No todo el que afirma que yo soy su Señor entrará en el reino de Dios. Sólo entrará el que obedezca a mi Padre que está en el cielo.

Esto lo dijo Jesucristo, luego de haber descrito cuál debe ser el comportamiento cotidiano de alguien que se quiera decir Cristiano (Sermón del Monte, Mateo: 5-7). Jesucristo se refería a estos lineamientos de vida como el comportamiento que Dios Padre esperaba de nosotros, esta era “la voluntad de Su Padre”.

Está claro entonces, que no basta con decirse cristiano y aseguras que se ama al Cristo con el corazón; sino que hay que cumplir con lo esperado por el Padre para vibrar con la escencia del Hijo. Esto significa comenzar a adoptar la Escencia Crística.

De esta forma sí podremos eventualmente volver al Paraíso Prometido, como ese estado de paz que incluso podemos comenzar a sentir aún en vida.


El Cristo desde nuestras energías de bienestar

Si nos reconocemos como seres energéticos (desde la óptica de integralidad de nuestro Ser); un estilo de vida esforzado hacia el Cristo, condiciona nuestro cuerpo energético.

El condicionamiento primario es una energía del Swadhistana muy grande. El Swadhistana (o 2do chakra) tiende a crecer mucho en personas que adoptan un estilo de vida donde se realza el compromiso hacia Dios.

Pero atención: esto no quiere decir que una persona como mucha energía de Swadhistana sea espiritual (ya que esta característica puede ser innata); alguien pueden tener mucha de esta energía pero no estar siendo utilizada para enaltecer al espíritu. Puede ser similar a decir que un vehículo con el tanque lleno de gasolina va a andar más rápido o sin problemas; un carro dañado o defectuoso puede tener mucha gasolina y ni siquiera encender.

Una vez seguros de no caer en peligrosas generalizaciones sobre la energía del Swadhistana y lo espiritual, si se puede afirmar que esta misma energía es la que representa directamente a nuestra energía vital. Esta energía es la que utilizan nuestros procesos de vida para llevarse a cabo correctamente, pero también es la relacionada con nuestro disfrute.

Cuando una persona disfruta legítimamente por algo o con algo, esta energía del 2do chakra es la que está presente. Pero cuando alguien sufre o tiene malestar, se puede hablar también de la energía del Swadhistana; a lo mejor por su ausencia.

Ahora, tal vez puede comenzar a resultar obvio entendiendo la relación de la energía del 2do chakra con el disfrute y el bienestar, que alguna personas puedan utilizar dicha energía hacia asuntos terrenales para obtener disfrute o bienestar. Si alguien utiliza esta energía para asuntos terrenales, por mucho bienestar que logre sentir, no estará teniendo provecho a nivel espiritual.

El provecho de alguien al utilizar su energía vital, será el resultado de hacia dónde enfoca dicha energía; puede ser hacia lo terrenal (beneficios terrenales) o hacia lo espiritual (beneficios espirituales)

¿Pero entonces está mal procurarse beneficios terrenales?

Pues no. El problema se presenta cuando no hay un equilibrio entre la procura de beneficio terrenal y beneficio espiritual. El problema es cuando se invierte dicha energía de forma prioritaria hacia obtener beneficios terrenales; no porque estos sean malos, sino porque son sumamente frágiles.

El beneficio o el disfrute terrenal dependerá tanto de situaciones terrenales como de otras personas, cuya ocurrencia o cuyas respuestas son inestables e impredecibles. Por lo tanto, una persona que enfoque la mayoría de su energía del Swadhistana hacia asuntos terrenales podrá tener disfrutes o beneficios inestables e impredecibles; momentos malos o buenos que parecerán al azar.

Pero si alguien, sin dejar de vivir su buena terrenalidad, utiliza una parte importante de su energía del 2do chkara hacia Dios (hacia enfoques verdaderamente espirituales), pues sus beneficios y disfrutes serán estables y eternos; estas dos características propias de Dios.


Más allá de la conducta: la Consagración al Cristo

Realmente la forma de vivir alineada con la conducta que representa a la Escencia Crística es lo que nos puede sacar de esta rueda del Samsara (romper con el ciclo de reencarnaciones) y por lo tanto hacernos resucitar.

Pero la adopción del Cristo puede ir más allá que la forma en la que vivimos e interaccionamos con nuestra realidad.

Ya vimos la relación de nuestro disfrute y bienestar con la energía que se utiliza para también reforzar nuestro camino hacia Dios (para adoptar la Escencia Crística). Y no es falso que estamos orientados hacia vivir vidas procurándonos bienestar, a veces incluso en contra de nuestros futuros.

Y aquí es donde entra el tema de este escrito: la Consagración al Cristo.

Hay otra realidad que no es fácil de aceptar. No todas las personas tienen la misma necesidad de Dios. Y no hablo de necesidad de Dios desde el punto de vista de necesitarlo para salir de problemas; hablo de necesitar buscarle, agradarle y honrarle; sin necesidad de milagros.

Esta necesidad de afanarse por Dios viene de la altura espiritual del alma de cada quien. No pretendo dividir a personas entre peores o mejores, simplemente son diferencias con las que hay que trabajar.

Un alma que posiblemente haya vivido más, o haya cultivado más su espíritu en diferentes existencias con maestros espirituales; habrá desarrollado una mayor inclinación hacia estados vibracionales más altos que se obtienen con experiencias espirituales.

Por el contrario, para aquellas almas cuyas existencias haya trascurrido enfocadas hacia lo terrenal; buscado disfrute, enfocándose en metas y librando luchas terrenales; es normal que no se sienta atraída hacia asuntos espirituales. Su vibración es más terrenal que espiritual.

Y en estos dos enfoques de existencia, entra el uso de la energía vital relacionada al disfrute.

Una persona altamente espiritual es normal que instintivamente utilice la mayor parte de su energía vital hacia procesos espirituales, hacia realzar su espíritu, hacia vivir bajo lineamientos y enseñanzas cristiana, hacia la adopción de la Escencia Crística. Aunque esto la lleve a abandonar un poco sus disfrutes terrenales.

Y no se puede decir que una persona con esta tendencia espiritual no disfrute. Siempre que haya energía de Swadhistana hay situación de disfrute; solo que puede no ser un disfrute terrenal sino espiritual.

Un persona orientada al disfrute terrenal, suele ver a otra persona espiritual con lástima; puede llegar a pensar que está perdiendo su vida al dedicarse a esas cosas “espirituales”; “dejando de disfrutar la vida”.

Pero lo que son incapaces de imaginar estas personas, es que El Cristo puede realmente ser una fuente de disfrute; un disfrute jamás imaginado por almas terrenales. Un disfrute que además es estable y eterno.

Cuando una persona (un alma) ha descubierto y sentido eso, se da la experiencia mística de la Consagración al Cristo.

Una persona se Consagra el Cristo cuando toda su energía de Swadhistana la enfoca hacia lo que El Cristo representa, en todos los aspectos.

A ojos humanos, esa persona se está negando, lastimosamente, a sí misma. Pero en realidad esa Consagración al Cristo es la experiencia de bienestar y disfrute máximo posible para cualquier ser espiritual vivo. Tanto es así, que ese disfrute y bienestar espiritual sobrepasa a las sensaciones de disfrute y bienestar terrenal, ya que estas últimas están naturalmente limitadas en tiempo, en capacidad sensorial humana y sujetas a situaciones impredecibles.

Al Cristo se le puede llegar a sentir desde el alma, con sensaciones que sobrepasan (sin excluir) al amor fraternal, al amor pasional, a la entrega sin restricciones, al cumplimiento de metas terrenales, a la posesión de riquezas económicas. Se llega a preferir sentirlo al Él que a cualquier disfrute terrenal, y no hay esfuerzo que cueste demasiado. Esto es por lo que se da la Consagración al Cristo.

Lucas 10:38-42 (NVI)

38 Mientras iba de camino con sus discípulos, Jesús (El Cristo) entró en una aldea, y una mujer llamada Marta lo recibió en su casa. 39 Tenía ella una hermana llamada María que, sentada a los pies del Señor, escuchaba lo que él decía. 40 Marta, por su parte, se sentía abrumada porque tenía mucho que hacer. Así que se acercó a él y le dijo:

Señor, ¿no te importa que mi hermana me haya dejado sirviendo sola? ¡Dile que me ayude!

41 ―Marta, Marta —le contestó Jesús—, estás inquieta y preocupada por muchas cosas, 42 pero solo una es necesaria. María ha escogido la mejor, y nadie se la quitará.

El que tenga oídos para oír, que oiga; el que tenga corazón para sentir, que entienda.


Sé que posiblemente muchos que leen no me creen; pero en realidad no busco que lo hagan.

Solo pretendo haber planteado el tema por si algún día comienzan a sentir por Dios algo que ni sus mentes ni sus sentidos ni sus emociones humanas sean capaces de procesar. Allí me tendrán presente, se los aseguro.

Dios les bendiga.

Namasté.
ShaniShaktiAnanda
Master Reiki Usui-Tibetano, Karuna Ki, Reiki Mineral
Original: 509AS. (22 de mayo del 2017)http://www.shanishaktiananda.com
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Palabras-claves: consagración, Cristo, ser, integral, alma, espíritu, lineamientos, krishna, kristos, disfrute, beneficios, terrenales, espirituales

1 comentario:

  1. Maestro, este artículo está hermoso, solo un alma desesperada por servir a Dios, puede entender la consagración al Cristo; gracias por este artículo... Namasté

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