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martes, 18 de noviembre de 2014

La bendición de una mujer así



Autor: Pedro A. Gómez Ruzzo
Ayer domingo dieron como primera lectura de la Santa Misa, unos versículos del libro de Proverbios; que si bien me gustaron mucho, también me pusieron a pensar en la reflexión que pueden despertar en algunas personas.
Muchas veces, a nuestras religiones cristianas se les crítica de ser “machistas”; en el buen sentido de la palabra (si es que tiene alguno bueno). Se critica que el papel de la mujer es llevado a un segundo (o tercer) plano, sobre todo en lo que se referencia a jerarquías, puestos de mando, importancia o cosas que puede o no hacer a diferencia de los hombres.
Si alguien no se adentra en lo que es la parte espiritual del cristianismo, dichas críticas pueden ser difíciles desmentir.
Para entender los argumentos y las prácticas de alguna religión, primero hay que entender la doctrina espiritual sobre la que se soporta dicha religión. Recordemos que el aspecto espiritual es la esencia de la enseñanza y el aspecto religioso es la práctica de dicha enseñanza.
La lectura en cuestión era la siguiente:
Libro de Proverbios 31:10-13,19-20  y 30-31
(Calendario Litúrgico - 33º Domingo del Tiempo Ordinario1)
10 Dichoso el hombre que encuentra una mujer hacendosa:
muy superior a las perlas es su valor.
11 Su marido confía en ella y, con su ayuda, él se enriquecerá;
12 todos los días de su vida le procurará bienes y no males.
13 Adquiere lana y lino y los trabaja con sus hábiles manos.
19 Sabe manejar la rueca y con sus dedos mueve el huso;
20 abre sus manos al pobre y las tiende al desvalido.
30 Son engañosos los encantos y vana la hermosura;
merece alabanza la mujer que teme al Señor.
31 Es digna de gozar del fruto de sus trabajos y de ser alabada por todos.
Muchas personas en nuestra actualidad occidental (y la mayoría de ellas mujeres) encuentran en estas pocas líneas unas invitaciones aberrantes a que la mujer se ocupe de “labores de casa”, “trabajos manuales me poca monta”, “conducta sumisa”, y siempre como “objeto de beneplácito del hombre”. Si no tenemos un contexto más profundo a nivel espiritual, o incluso sutil; nadie puede discutir la molestia de quien lee esas líneas.
Pero como siempre digo; abrir la mente y saber de otras doctrinas espirituales y prácticas religiosas, sirve incluso para apoyar nuestras propias creencias. Vamos a utilizarlas.
Si veo este texto cristiano desde el hinduismo; no solo lo comprendo mejor, sino que le doy todo la razón que se merece. Saber de hinduismo, me ayuda a comprender mejor mi cristianismo.
Si volvemos a leer las líneas transcritas de La Biblia, lo primero que debemos hacer es eliminar los prejuicios y leer desde un contexto antiguo y metafórico.
Como escritura sagrada debemos hacer una contextualización desde el plano espiritual, no social ni terrenal.  Allí simplemente se busca caracterizar a una esencia femenina (espiritual) reflejándola desde acciones y actitudes que para el contexto histórico eran las más apropiadas.
Desde la filosofía hinduista (y la cristiana lo soporta) tenemos dos esencias espirituales básicas: la masculina y la femenina. Estas esencias no necesariamente se relacionan con el género sexual (varón y hembra); si bien para explicarlo, resulta apropiado relacionar las esencias con el sexo.
Si bien la esencia masculina tiene un carácter más de cambio, de transformación, de trabajo rudo, de instinto de protección desde la lucha; esta se tiene que complementar con esa energía o fuerza de creación, de sostén, de bienestar, del dar cobijo; representada desde la esencia femenina.
En todas las doctrinas espirituales (incluyendo al cristianismo) se sabe que si bien las esencias son hasta cierto punto autónomas; la masculina es la menos “fuerte”. Y esta, para conseguir cosas “grandes o importantes” se debe complementar con la esencia femenina. Cuando nos referimos a la mayor “fuerza” de la esencia femenina no hablamos de “fuerza física”, sino de fortaleza, de aguante, de empeño, de perseverancia, de empuje.
En el hinduismo tenemos la combinación del Señor Shiva (esencia masculina) con la Shakti (esencia femenina). Esta última ayuda al primero en las luchas más difíciles; a pesar de que este es el creador del universo que conocemos.
En nuestro cristianismo, si bien no se hace hincapié de forma directa, la importancia de la mujer es innegable. El mismo Jesús nació de María (una mujer) sin la cual no hubiera existido el cristianismo. Jesús en la cruz le recuerda a su discípulo amado (Juan) lo importante que es la esencia femenina, cuando le indica que María (la esencia femenina) quedaría como su madre (su apoyo) y que él debía adoptarla como tal (Juan 19, 26-27). Además de otras incursiones de las mujeres durante toda la enseñanza cristiana.
¿Pero acaso hay otra forma más fácil de hacer llegar al pueblo llano, una enseñanza espiritual tan profunda como lo es lo indispensable de la esencia femenina para un hombre?
Lo más fácil es “dibujar” a esa esencia femenina con actitudes que cualquiera reconocería como “una mujer de su casa”, como “una buena esposa”.
Pero aún no he dicho mucho. Para hacerlo más entendible para algunos, vamos a bajar desde el plano espiritual al plano energético. Desde el plano energético se entiende mejor cómo las actitudes de una persona se relacionan con las energías que maneja.
Una esencia masculina se asocia directamente a un primer chakra (chakra base), relacionado con actitudes instintivas, varoniles; mientras que una esencia femenina se asocia a las acciones que se alimentan de la energía de un segundo chakra (chakra sacro).
Si nos centramos en las actitudes humanas que se asocian al segundo chakra (femenino) nos damos cuenta de que las líneas referidas del Libro de Proverbios no son más que referencias directas a estas actitudes:
-          El “ser hacendosa”, desde el punto de vista de “incansable”, de “siempre buscar qué hacer”; es una características de una muy buena energía de segundo chakra.
-          El proveer “bienestar y ayuda a los demás” (al marido, al pobre, al desvalido), es una característica maternal.
-          El trabajo creativo manual; delicado, fino y laborioso (el tejer) es exclusivo de una energía de segundo chakra.
-          Y la característica más significativa de un segundo chakra (aunque quizá la más “extraña” para la mayoría de la gente) es la de “temor a Dios”. Este “temor” no se refiere a “miedo”, sino a un “fuerte compromiso por cumplir con Dios”. Se sabe desde siempre, que una persona con una muy buena energía de segundo chakra  (o una dinámica que la soporte) es más dispuesta a lograr cosas espirituales, a crecer espiritualmente. Mucha energía de segundo chakra es la característica de todo “discípulo” potencial (los que tengan oídos que oigan)
Pero si analizamos a estos pasajes bíblicos desde la exclusiva óptica energéticas, encontramos explicadas, de forma magistral, las dinámicas energéticas por adyacencia y paralelismo entre los chakras primero, segundo y cuarto; toda una clase de terapeutas energéticos.
Por todo esto y más, lo que dice las líneas de la Biblia es auténtico; y en vez de ser denigrante para el género femenino, es lo más exaltador que se pueda decir de la esencia femenina.
Para cualquier hombre (de esencia o energético) la bendición más grande es encontrar a su contraparte femenina (de esencia o energética) que lo sostenga; y es gracias a esta interacción, que ambos podrán tener riquezas, fortunas, bienes, felicidad, etc., etc., etc.

La enseñanza bíblica no se refiere entonces a que las mujeres se deben quedar en sus casas lavando, planchando, cocinando o tejiendo; la modernidad exige otras cosas. Pero definitivamente la mujer sí debe manejar una MUY buena energía de segundo chakra para que la dinámica energética del hombre se beneficie y gracias a eso, ella también.
Esa energía o esencia femenina no determina la ocupación de una mujer moderna, pero si su actitud ante la vida, ante la familia, ante los que le rodean. A una esencia femenina le debe satisfacer dar bienestar, cobijar, cuidar, brindar disfrute, que los demás se beneficien con su presencia (incluyendo la sensualidad), el mantener el orden, lar armonía, el ser tierna... ; pero por su puesto todo esto sin descuidarse ella misma ni suprimir sus propias metas.
Y definitivamente hay que tener mucha energía y con una calidad muy especial para poder tener esencia femenina.
Si me refiero a casos de terapia; cuando una dama llega con problemas inespecíficos; pero que se enmarcan en insatisfacción personal, en el no sentirse plena, en no saber qué hacer con su vida, y cosas similares; lo primero que se debe hacer es ver cuánto de esa esencia femenina personal ha dejado de lado en su vida cotidiana. Esto parece un cliché de revista dominical; pero es extremadamente notorio el bienestar real y sincero que conquista o recupera una mujer cuando recobra parte de su esencia femenina. Esto, nuevamente, no significa “solo” cosas como planchar, lavar y cocinar; aunque este tipo de actividades ayuden mucho. Cuando se maneja una aceptable esencia femenina, estas actividades dejan de ser un tema de rechazo, sin bien pueden no ser de las preferidas.
Esta actitud se extrapola incluso a la actividad sexual. A diferencia de lo que se suela creer, una esencia femenina no es la parte pasiva de una relación sexual. Por el contrario, suele ser la más impetuosa, la más fogosa; de hecho, por eso la madre naturaleza le dio a ella una mayor capacidad de disfrute sexual que a la esencia masculina, que se agota rápidamente.
Un “hombre” sin una “mujer así” está destinado al fracaso, o por lo menos a obtener logros menores a los que podría obtener con su complemento. Un hombre puede “querer hacer mucho”, pero sin la energía “de creación de su mujer”, nunca lo va a lograr.
Pero cuidado. Es una realidad que una esencia femenina tan perfecta no se merece una pobre esencia masculina a su lado. Una gran “energía de creación femenina”  necesita una “gran energía de transformación masculina”, para que ella también se realice.
Por eso es que se dice que detrás de cada “gran hombre” hay una “gran mujer”; pero es necesario también a la inversa: un gran hombre que complemente a cada gran mujer.
Namasté
Pedro A. Gómez Ruzzo.
Master Reiki Usui-Tibetano, Karuna Ki
Original: 17 de noviembre del 2014
Twitters: @SanaCristica @eReiki @EvolConsc @pagr777 @AdamaConsc
Palabras-claves: shiva, shakti, esencias, masculina, femenina, hombre, mujer,

3 comentarios:

  1. Super interesante y util.

    Ahora bien:

    1. partiendo de estos párrafos:

    *Si bien la esencia masculina tiene un carácter más de cambio, de transformación, de trabajo rudo, de instinto de protección desde la lucha; esta se tiene que complementar con esa energía o fuerza de creación, de sostén, de bienestar, del dar cobijo; representada desde la esencia femenina.

    *En todas las doctrinas espirituales (incluyendo al cristianismo) se sabe que si bien las esencias son hasta cierto punto autónomas; la masculina es la menos “fuerte”. Y esta, para conseguir cosas “grandes o importantes” se debe complementar con la esencia femenina. Cuando nos referimos a la mayor “fuerza” de la esencia femenina no hablamos de “fuerza física”, sino de fortaleza, de aguante, de empeño, de perseverancia, de empuje.

    Me pregunto: o sea, que no es por machismo estas caracterisiticas que tiene algunos hombres o mujeres y que se ve muy marcado, sino que es por llevar o desarrollar esa esencia masculina???

    O tambien me pregunto: venimos al mundo con una de esas dos esencias marcadas?

    Namasté.

    Con esto me miro y miro a mis padres: mi mamá parece tener más esencia masculina que femenina y mi padre más esencia femenina que masculina... Pero a la vez veo que se complementan y a veces logran combinarlas.

    Yo me veo más con esencia femenina, más sin emabrgo debo de equilibrarla con la masculina.

    Tambien me digo: por qué me cuesta los cambios; q miedos tendré a lo desconocido. tambien vivo añorando cosa del pasado, si vivo mucho en el pasado....Ej: canciones, recuerdos, relaciones etc.

    Muy util, permite autoanalizarse, además de que estudio sicologia...

    Con tantas preguntas ya sabrá quien le habla. Ja, ja, ja.

    Namasté.

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    2. Como las escenciaa masculina y femenina no tienen nada que ver con el género sexual, no importa que un hombre genital tenga una escencia femenina, eso no lo hace mujer.

      Y de igual forma, una mujer genital puede tener una escencia mas masculina, y eso no la convierte en hombre.

      Lo importante es que en una pareja hayan las dos escencias y se complemente.

      Las escencias astrales/espirituales pueden ser de nacimiento pero a la vez se pueden cambiar en la vida; porque se sostienen mucho con nuestra estructura energética; y esta última puedan cambiar durante la vida. Incluso en los diferentes roles que tenemos, podemor ejercer con escencias diferente.

      Pero cuidado, estamos hablando de escencia espirituales; no actitudes terrenales. Cuando hablamos de comportamientos o actitudes machitas, o pasivas, o agresivas, o dominantes (por ejemplo); pueden haber patologias del comportamiento que no se pueden justificar con la manifestación de escencias espirituales. CUIDADO.

      Namasté

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