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domingo, 16 de julio de 2017

Las tres anclas del alma

Autor: ShaniShaktiAnanda

Somos almas encanadas; pero también somos almas que debemos llegar al Cielo.

Nuestro intento de llegar al Cielo se parece mucho a tratar de brincar muy alto. Es similar a prepararnos y echar un poco hacia atrás para tomar impulso; y luego brincar fuerte para vencer a la gravedad. Lo alto que lleguemos en el brinco dependerá no solo de la fuerza de nuestras piernas, sino del buen soporte y de la buena posición que consigamos cuando retrocedemos para preparar el salto.

En el intento de llegar a Cielo, un alma encarna y comienza a vivir (viene a preparase, a ganar fuerzas, a lograr la posición más óptima); para luego de algunos años pegar el brinco (cuando se produce la muerte física) y así intentar subir lo más que pueda para llegar al Cielo (resucitar).

Pero es muy poco probable que en un solo salto (en un solo ciclo de reencarnación-muerte) un alma llegue al Cielo. Por lo tanto, la misericordia de Dios permite muchos intentos de preparación y salto (reencarnaciones sucesivas); hasta que el alma logre resucitar y fundirse con Dios.

¿Pero qué tenemos en contra a la hora del salto? Pues el peso del alma.

Si en una reencarnación un alma no se aligera (no pierde peso), por muy fuerte que salte las posibilidades de llegar al Cielo son pocas. Y más aún, si no llega a comprender en vida que debe aligerarse para llegar alto en el próximo salto, en cada intento que haga (en cada reencarnación que tenga) se va a cansar más y más, e irremediablemente se sumirá más “en la condenación de estar lejos de Dios.”

¿Acaso estamos conscientes de que el motivo de nuestra vida es prepararnos para esa gran salto que nos llevará al Cielo?

¿Acaso estamos conscientes de esa necesidad de aligerarnos para lograrlo?

¿Acaso estamos conscientes de que el resultado de la muerte depende de cuánto nos aligeremos en vida?

¿Acaso sabemos en qué debemos aligerarnos?


En este escrito lo que precisamente quiero es plantear la idea de qué debemos trabajar en nosotros para aligerar nuestra alma. Esta idea está implícita en todas las doctrinas espirituales que correctamente definen como meta del Ser la resurrección, la trascendencia a la Vida Eterna, la vuelta al Paraíso, o simplemente el romper el ciclo de reencarnaciones. Todo es lo mismo.

Pero este proceso de llegar al Cielo no es automático ni fácil, a pesar de que muchas iglesias modernas lo vendan como una Gracia Divina otorgada por el solo hecho de mantenerse en sus filas. Esto es muy conveniente para asegurar feligreses a toda costa.

El proceso de resucitar no es fácil, pero sí está descrito en toda enseñanza sagrada. Todo el proceso se pudiera resumir como: el asumir de las situaciones que nos acontecen en nuestra vida terrenal con un estilo de vida sujeto a lineamientos espirituales; no solo de acción y pensamiento, sino sobre todo de sentimientos. Todo esto con el fin de aligerar el peso al alma para la hora de morir.

Porque sí, lo importante de vivir no está en nuestro bienestar terrenal; sino en lo que trabajemos y nos preparemos para lo que sucede luego de morir. Toda religión lo sabe, aunque lo esconda.


Las anclas del alma.

Esto que pretendo exponer en este escrito no es nada nuevo dentro de la enseñanza, pero si es una forma diferente de plantear el esfuerzo necesario para el crecimiento espiritual. Será similar a otros enfoques espirituales, en especial al Budismo, cuando se refiere a los Venenos del Alma. En nuestro caso, utilizaré las enseñanzas desde varias aristas; y sin ser un escrito definitivo, será el comienzo de muchos próximos años de práctica para el interesado.

Retomando el símil al alma que busca brincar para llegar al Cielo en cada muerte física, el peso de esta es el primer obstáculo a vencer.

Muchos dirían que el peso no importa, ya que si se desarrolla mucha fuerza, aún con mucho peso se puede ganar altura en el salto.

Yo concedo que lo más lógico sería trabajar ambos aspectos:
mayor fuerza y menor peso. Inclusive un tercer aspecto que se podría llamar mejor técnica. Pero cuando se analiza el trabajo dentro de un escenario de crecimiento espiritual, definitivamente el peso es lo más sencillo de trabajar.

Todo discípulo debe trabajar con su maestro espiritual tanto la fuerza como la técnica para el gran salto al Cielo; pero si el sobrepeso del alma no se trabaja también con sinceridad, el trabajo del maestro será en vano.

Por culpa a la “fuerza de gravedad de la tierra”, cualquier sobrepeso del alma la ancla al suelo, y por lo tanto la aleja del Cielo. Y ese sobrepeso no es más que aspectos o actitudes de vida que se deben ir trabajando para aligerar.

Aligerar el peso del alma es similar a dejar de comer ciertas cosas para bajar el peso corporal. Para el caso del alma, se deben erradicar ciertas conductas, comportamientos y formas de ver la vida; que anclan a nuestro ser a la tierra y nos impiden alcanzar a Dios.

Estas anclas son:

1. Los pseudosentimientos
2. El apego
3. Los sentimientos difíciles


Cuando c
ada una de estas anclas es erradicada, el Ser alcanza estados más puros y naturales (espiritualmente hablando) que se identifican con conceptos que se explicarán en su momento. A estos conceptos se les pueden llamar “Virtudes”. A continuación se nombran:

Anclas
Virtudes (lo que aparece mientras se vaya erradicando cada ancla)
Los Pseudosentimientos
El corazón al descubierto – Se reconocen los verdaderos sentimientos - Los verdaderos sentimientos a trabajar
El apego
El desapego a los resultados
Los sentimientos difíciles
El corazón limpio


Y a la vez estas tres anclas se identifican con los dones espirituales (desde la enseñanza del Cristianismo Místico) que son necesarios trabajar para erradicarlas. A acotar:


Anclas
Virtudes (lo que aparece mientras se vaya erradicando cada ancla)
Dones espirituales necesarios para que cada ancla se erradique
Los Pseudosentimientos
El corazón al descubierto – Se reconocen los verdaderos sentimientos - Los verdaderos sentimientos a trabajar
Autoconsciencia, Agradecimiento
El apego
El desapego a los resultados
Humildad, Servicio, Desapego
Los sentimientos difíciles
El corazón limpio
Compasión, Tolerancia


Notamos que solo se nombran siete de los Dones Espirituales, porque el Amor incondicional no se trabaja mientras se esté encarnado.


La Trinidad Espiritual

La Santísima Trinidad (Cristianismo) o la Trimurti (Hinduismo) representa todo el esquema evolutivo que un alma encarnada debe seguir y respetar para poder volver al Padre.

Por eso no es de extrañar que las tres anclas del alma también se relacionen con la Trinidad Espiritual. En realidad, la relación plantea que cada una de las anclas eclipsa a alguna de las Tres Divinas Personas; evitando así el retorno al Cielo.

Cuando cada una de las anclas del alma se va erradicando, la correspondiente Personalidad Divina (de Dios) se manifiesta e impulsa el avance espiritual del alma. Si el alma está anclada en ese aspecto, el avance espiritual no es posible.

La correspondencia de anclas con Personalidades Divinas es la siguiente:


Anclas
Virtudes (lo que aparece mientras se vaya erradicando cada ancla)
Dones espirituales necesarios para que cada ancla se erradique
Divina Persona eclipsada por cada ancla
Los Pseudosentimientos
El corazón al descubierto – Se reconocen los verdaderos sentimientos - Los verdaderos sentimientos a trabajar
Autoconsciencia, Agradecimiento
Dios-Padre Creador, el Señor Bhrama
El apego
El desapego a los resultados
Humildad, Servicio, Desapego
Espíritu Santo, el Señor Shiva
Los sentimientos difíciles
El corazón limpio
Compasión, Tolerancia
El Hijo, el Señor Vishnu



Ya he conversado ampliamente sobre el significado de la Santísima Trinidad y/o de la Trimurti dentro del proceso de vivir espiritualmente y ganarse el Cielo; queda de parte del lector ubicar dicha información y revisarla (incluso videos y audios).

Por ahora es suficiente recordar que el camino de crecimiento espiritual de un alma, lo que se conoce también como el proceso de retorno al Padre; se representa en la Santísima Trinidad. Esto es así para el alma, tanto en estado encarnado como desencarnado. No hay misterios ni dogmas de fe, está todo muy claro.


El trabajo de la iluminación

Desde este concepto de las anclas del alma, la iluminación es equivalente a la erradicación de dichas anclas; lo que aligera al mínimo el peso al alma y que esta pueda entrar en el Cielo.

Pero la iluminación no es un hecho puntual ni fortuito, no hay un antes y un después; no viene por una experiencia cercana a la muerte ni mucho menos.

Un alma puede dedicar muchas encarnaciones a trabajar de forma específica una sola de las anclas. Cada una es suficiente trabajo para muchas vidas. Si bien se pueden alternar el trabajo de diferentes anclas en diferentes vidas.

Si bien en una vida se presentan diferentes experiencias que nos permiten trabajar con las diferentes anclas, generalmente una de ellas es el motivo principal del aprendizaje espiritual.

No son muchas las almas que pueden trabajar dos o tres anclas en una sola reencarnación; porque esto solo ocurre cuando el alma se encuentra en una de sus reencarnaciones con la Escencia Espiritual Manifiesta en su Gurú.


La estrella de Cielo y Tierra

Si a la Santísima Trinidad la podemos representar como un triángulo con un vértice hacia arriba (hacia el Cielo); con las tres anclas también podemos hacer algo similar, pero con un vértice apuntando hacia abajo (hacia la Tierra), representando esto el anclaje del alma a planos de existencia no espirituales. Esto es lo que llamo la “Estrella de David Evolutiva”.



Si el triángulo de Tierra es más “pesado”, esto empuja a toda la estrella a planos más terrenales; pero si la manifestación de las Personalidades Divinas de Dios es más fuerte (triángulo del Cielo), la estrella tendrá un impulso a ascender; aumentando la espiritualidad del Ser.

Esta “Estrella de David Evolutiva” es precisamente la que representa a los Maestros Encarnados de Escencia Pura Manifiesta; que vienen con la misión de “salvar almas” ayudando a los seres humanos a manifestar a Dios mucho más a sus anclas; favoreciendo el camino al Cielo.



Todo esto es solo el principio del proceso de elevación del alma (o proceso de resurrección) desde el punto de vista místico (uniendo cristianismo e hinduismo).

Y trabajar cada ancla del alma en función de erradicarla, puede marcar un camino autocontenido único de dedicación en toda una vida, para avanzar hacia Dios.

En escritos posteriores se irá planteando parte de la enseñanza que sea posible escribir.

Dios te bendiga.

Namasté.
ShaniShaktiAnanda
Original: 560AS. (13 de julio del 2017)http://www.shanishaktiananda.org
Twitters: @SanaCristica @eReiki @EvolConsc @pagr777

Palabras-claves: anclas del alma, estrella de David evolutiva, dones espirituales, virtudes, trimurti, santísima trinidad, divinas personas, personalidades de Dios

1 comentario:

  1. No es fácil comprender este artículo sin el contexto que se da en Evolución Consciente, e incluso teniéndolo no es sencillo extraer las enseñanzas que están allí. Ojalá podamos conversar con mayor profundidad sobre todas estas interrelaciones que Usted plantea en éste y en los artículos por venir. Muchas gracias Maestro. Namasté.

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